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Cuidadoras y trabajadoras del hogar en pie de lucha: "Si nosotras paramos, se para el mundo"

Las trabajadoras de la Plataforma Unitaria de Sociosanitarias de Atención en domicilio y la Asociación Servicio Doméstico Activo SEDOAC se concentran de forma indefinida frente al Ministerio de Trabajo para exigir condiciones laborales dignas.

IzquierdaDiario.es

Miércoles 3 de noviembre de 2021
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Foto: Agencia Mp3. LQSomos.

Desde este 2 de noviembre se las puede ver en las puertas del ministerio de Trabajo, en Madrid. Son trabajadoras, las que durante la pandemia no dejaron de ir a cuidar a personas dependientes en los hogares, trabajadoras del hogar, esenciales, pero no reconocidas como tales cuando se trata de sus condiciones laborales.

Las trabajadoras vienen organizándose desde abajo y denunciando un régimen laboral en el que son consideradas trabajadoras de segunda categoría, sin plenos derechos, sin controles de los riesgos laborales, sin inspecciones laborales en los lugares de trabajo, o sin derecho a las vacaciones o al paro.

¿Cómo es posible que se siga ignorando la situación de estas trabajadoras? Ellas están dispuestas a hacerse escuchar y lo hacen mediante esta protesta y un comunicado unitario que reproducimos a continuación:

Cuidados, precariedad y ausencia de derechos, una asignatura pendiente

Manifiesto de la Plataforma Unitaria de Sociosanitarias de Atención en domicilio y la
Asociación Servicio Doméstico Activo SEDOAC para la concentración de 24 horas
ante la puerta del Ministerio de trabajo y Economía Social desde el día 2 y sin fecha
límite.

El trabajo de cuidados es lo que sostiene Estado y al sistema económico, sean estos los que sean, no en vano las huelgas del 8M llevan por lema “Si nosotras paramos se para el mundo”.

En estos tiempos de crisis sanitaria se ha revelado la grave situación de los cuidados, no solo los remunerados como profesión sino también los no remunerados impuestos a las mujeres como un voluntarismo obligatorio y la indefensión en la que han quedado las personas necesitadas de cuidados.

Cuando hablamos de cuidados hablamos de una cantidad extraordinaria de actividades, pero nosotras queremos poner de manifiesto la realidad de dos colectivos: las trabajadoras de hogar y las sociosanitarias del SAD, dos colectivos que han sido declarados esenciales, pero que esa esencialidad no lleva aparejada unas condiciones laborales dignas, tanto en salario como en derechos.
Nosotras las sociosanitarias del SAD, como las trabajadoras de hogar, reclamamos con esta acción 4 puntos:

1º) Evaluación real de los riesgos laborales en nuestro lugar de trabajo

2º) Revisión del epígrafe de jubilación

3º) Reinternalización del servicio

4º) Asistente personal

Las trabajadoras del SAD estamos expulsadas del ordenamiento jurídico en materia de prevención de riesgos laborales, el pretexto para esta exclusión es la prevalencia del derecho a la intimidad sobre el derecho a la vida y la integridad física, ambos derechos fundamentales, también el derecho a la seguridad e higiene en el trabajo como el derecho a la salud. Esta no aplicación de la ley de prevención de riesgos laborales atenta contra nuestro derecho a no ser discriminadas y contra la Directiva Europea de Igualdad de Trato y Oportunidades.

Si nosotras que somos trabajadoras por cuenta ajena bajo la dirección de un empresario y, por tanto plenamente integradas en el Estatuto de los Trabajadores padecemos esta situación, las compañeras de trabajo de hogar están directamente fuera por ser su trabajo de carácter especial, no solo están expulsadas de hecho como nosotras, sino también de derecho.

Esta situación no la podemos seguir permitiendo, los derechos no pueden quedarse fuera del umbral del domicilio. Proponemos la eliminación de las trabas legales a que los técnicos de prevención de riesgos laborales puedan hacer una evaluación de los riesgos en nuestro lugar de trabajo, así como posibilitar a que Inspección de trabajo en su labor de vigilancia pueda acceder a los domicilios. Si el domicilio es un lugar de trabajo, deben prevalecer los derechos de la trabajadora sobre los del empleador, usuaria o empresario.

Las mujeres a pesar de tener una mayor esperanza de vida tenemos una menor
esperanza de vida en buena salud, a partir de los 55 años la salud de las mujeres se ve notablemente deteriorado, patologías como: el dolor crónico lumbar y cervical, artrosis, varices en las piernas, migraña o dolor de cabeza frecuente, tiroides, doblan o triplican a las cifras de los hombres, la salud mental sigue la misma tónica, en ansiedad y depresión crónicas las mujeres doblamos a los hombres, en cuanto al grupo social las mujeres del nivel más bajo doblan a las del nivel más alto. Según la encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2017 una mujer con hijos trabajamos 30 horas semanales en cuidados familiares, lo que supone una jornada laboral casi completa. Con esto podemos deducir que los cuidados tienen una incidencia negativa en el estado de salud de las mujeres, si a esto añadimos los cuidados como profesión el empeoramiento es exponencial, el manejo de cargas de personas con movilidad reducida o sin movilidad sin ayudas técnicas ni humanas, las tareas domésticas, el apoyo psicológico entre las múltiples funciones que realizamos, el hacerlo en soledad, no poder expresar sentimientos y emociones, no tener esperanza de mejorar la situación personal supone agravar el estado de salud en muy pocos años de vida laboral, exponiéndonos a salir de la vida laboral por la puerta trasera y condenándonos a un futuro de pobreza.

Por ello proponemos, realizar un estudio específico de nuestras profesiones y su
incidencia en nuestra salud, con dotación presupuestaria suficiente ya que ni de las
sociosanitarias del SAD y mucho menos de las trabajadoras de hogar hay datos
publicados a diferencia de las sociosanitarias de residencias. Este estudio ha de hacerse con perspectiva de género y nivel socioeconómico ya que es muy amplia la recha de mala salud entre las mujeres del nivel más bajo (las que cuidan) y las de nivel medio y alto.

Pedimos que los servicios que son de titularidad pública sean también de gestión
pública, no hay ningún impedimento legal para ello, la experiencia de los servicio
reinternalizados demuestran que tienen mayor calidad, eficacia y que mejora las
condiciones laborales de quienes lo realizan, cosa que también reconoce el Tribunal de Cuentas. Pero aunque no fuese rentable para la Administración ¿Tiene la vida precio?, la Administración tiene el deber legal de atender a las personas en situación de dependencia y, no debe hacerlo desde un punto de vista mercantilista, poner la vida en el centro y los cuidados que la sostienen significa que la política y la economía giran a su alrededor, que no forma parte de la cuenta de resultados de una empresa condenando a las trabajadoras a la precariedad y malas condiciones de trabajo.

Se está regularizando la figura del asistente personal. Una vez leídas las pretensiones de quienes la impulsan nos suscita muchas dudas e inseguridad, vemos que si esa
regularización no se hace con extremo cuidado puede ser un gran paso atrás en los
derechos de quienes se dediquen a esa profesión y para nosotras mismas.

Reconocemo los derechos que como ciudadanos tienen las personas con discapacidad, su derecho a participar de la vida política, económica, social y cultural como las demás personas, pero no a costa de privar de esa misma participación a quienes hacen posible la suya, no se pueden construir derechos sobre los derechos de otras.

Proponemos encuentros con las asociaciones de vida independiente y los ministerios
competentes para conocer cómo será esa figura, despejar incertidumbres y allanar el
camino a los posibles obstáculos.

Ratificación del Convenio 189 y la Resolución que la complementa, hacer que estos
instrumentos se apliquen con toda su eficacia y que no se quede a mitad de camino.
Pedimos que paralelamente el gobierno elimine las trabas para obtener el arraigo social sin esperar a los tres años de empadronamiento en el país y así posibilitar tener un contrato de trabajo desde la llegada, no eliminar esta condición es dejar expuestas a un gran número de mujeres al abuso y explotación de sus empleadores, a la vulnerabilidad e indefensión ya que el miedo a ser descubierta su situación es insuperable.

Por todo ello emprendemos esta acción, pedimos a la ciudadanía no solo de Madrid sino de España a hacer una reflexión sobre la situación en la que estamos las que cuidamos de las personas que más quieren.


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