Géneros y Sexualidades

REDES DE TRATA

Desmantelada una red de trata, pero quedan muchas más

Una red de trata que explotaba sexualmente a mujeres de origen chino ha sido desmantelada. Durante las últimas décadas, la explotación sexual de las mujeres se convirtió en una de las industrias más importantes a nivel mundial.

Sara Povo

Zaragoza | @sarapovo

Jueves 21 de abril de 2016

La trata de mujeres no es un hecho aislado como quieren hacernos creer, es un problema muy grave que se extiende a lo largo y ancho del planeta. Se trata de uno de los negocios más rentables a nivel internacional. La ONU presume que hay unos 2,5 millones de personas que caen víctimas de la trata. Pero esta cifra que se refiere a víctimas identificadas se multiplicaría por 20 si le sumáramos una estimación de las que están sin identificar.

Se calcula que de estas cifras la mitad aproximadamente son menores y dos tercios mujeres. La pobreza, la desigualdad de oportunidades, el difícil acceso a la formación y al trabajo llevan a muchas mujeres a caer en las garras de estos explotadores sexuales.

Bajo los gobiernos capitalistas son cada vez más largas las listas de mujeres unidas en el horror de haber sido arrebatadas de sus hogares, para ser intercambiadas como mercancías. Desaparecidas en esta "democracia para ricos" en manos de los que manejan un negocio que mueve millones, tantos como para comprar el silencio y la impunidad de proxenetas, tratantes, jueces, policías y funcionarios. Y en las grandes metrópolis de Europa también se abren las puertas a estas redes para el "consumo turístico" de mujeres donde el Estado español no está exento de esto.

Este caso "descubierto" en el Estado español no es aislado, y aunque se celebre como héroes a la Guarda Civil por "liberar" a estas 29 mujeres, la realidad es que desde que comenzó la investigación han tardado un año en liberar a 29 mujeres explotadas. Además, organizaciones de mujeres y feministas vienen denunciando que existen muchísimas redes de trata en el Estado español.

Particularmente esta red de trata obligaba a prostituirse a las mujeres en contra de su voluntad en pisos y karaokes dispersos a lo largo y ancho del Estado español. De momento se han encontrado estos pisos y karaokes en Madrid, Zaragoza, Valencia, Girona, Lleida y Toledo.

Estas mujeres eran engañadas en su países de origen entre los sectores más pobres de China. Mujeres que ante la promesa de "un trabajo digno" en Europa emprendían un viaje hacia el horror más absoluto. No sólo eran explotadas sexualmente sino que también malvivían en sótanos insalubres, sometidas a un régimen de vigilancia por un circuito interno de televisión para tenerlas controladas en todo momento y obligadas a consumir drogas para domesticarlas más fácilmente.

Esta red de trata, como tantas otras, hacía un enorme negocio, ganaban entre 6000 y 8000 euros al mes con cada una de las mujeres que tenían retenidas en contra de su voluntad. Así se enriquecían, explotando a uno de los sectores más desfavorecidos del sistema, las mujeres inmigrantes a las que engañan con un supuesto trabajo digno en Europa y después son despojadas de su documentación y obligadas a pagar una deuda que la red le obligaba a contraer.

De hecho muchas de ellas eran obligadas a hacer una escala temporal en Guinea Ecuatorial y en Dubai, donde también ejercían la prostitución durante un tiempo antes de ser traídas al Estado español.

Es necesario acabar con estas condiciones para poner freno a este tipo de situaciones. Condiciones generadas por el sistema capitalista en alianza con el patriarcado, que oprime y explota a la mayoría de las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre.

No serán las instituciones cómplices del Estado capitalista, —las que mantienen la explotación, la desigualdad, las que se desentiende recortando presupuestos frente a un problema de emergencia como el de los feminicidios —, las que lleven adelante un proceso semejante. Es decir, que ataque realmente al centro del problema: el capitalismo y su alianza con el patriarcado criminal.
Lejos de depositar confianza en la justicia cómplice, la policía y otras fuerzas represivas, principales socias de este gran negocio, es necesaria la conformación de organismos de investigación de las redes de trata en manos de víctimas, sus familiares y organizaciones de mujeres y de derechos humanos independientes del Estado y sus instituciones, para esclarecer cada hecho y avanzar en la lucha por terminar con la violencia que sufrimos las mujeres.






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