EDUCACIÓN

Día Mundial del Profesor: un curso de precariedad ante la pandemia

Desde 1994 el 5 de octubre se celebra el Día Mundial del Profesor, propuesto por la UNESCO. Sin embargo, las fechas simbólicas no tienen ninguna repercusión en las aulas, donde el resultado de los recortes de las últimas décadas empeora los efectos de la pandemia.

Lunes 5 de octubre | 08:23

La falta de recursos e infraestructuras, así como de personal docente y no docente, son las grandes denuncias de las plantillas de los centros educativos este curso. La presencialidad en condiciones higiénico-sanitarias y laborales apropiadas, respetando las ratios de alumnado y las distancias de seguridad, no puede garantizarse en las actuales condiciones de precariedad y falta de inversión.

Además, la brecha digital se hace especialmente grave en la educación, ya que el porcentaje de hogares sin internet u ordenador se concentra en los barrios mas pobres, familias en paro o con trabajos precarios. Incluso en los hogares con mejor situación económica que pueden tener acceso a internet, muchas veces solo hay un ordenador o soporte informático (tablet, etc). Objeto codiciado que en muchas ocasiones a lo largo de un día se tienen que turnar y compartir todos los miembros de la familia: el padre o la madre, o los dos, para teletrabajar, y los hijos o hijas para poder seguir la docencia virtual.

Educación en cuarentena: ¿evaluar sin tener en cuenta nada?

Mientras desde los centros y sindicatos educativos se denuncia que los cambio de los plazos para sustituir a docentes, dejan de facto sin clase al grupo o rompen el “grupo burbuja”, otros problemas se multiplican en los centros: imposibilidad de mantener distancia con más de 25 estudiantes en menos de 50 m², falta de personal y espacios para dar clase. Aunque el Ministerio habla de una cantidad ideal de 15 alumnos por aula, es habitual encontrar entre 25 y 30, con un uso de espacios para docencia inadecuado ya antes de la pandemia debido a la falta de espacio.

La realidad en los centros educativos se complica mientras se recurre a soluciones improvisadas ante planes de las Consejerías de Educación que en ocasiones se concretan en un bote de desinfectante para todo el centro o en cajas de guantes. La negativa a una concesión suficiente de personal y espacios cae sobre décadas de desmantelamiento del sistema público y educación, condicionando de forma fundamental este inicio de curso desigual e inseguro. Los recortes en educación se cifran en 10 mil millones de euros menos desde 2010, mientras el número de alumnos se incrementaba en un 10%.

Universidad y pandemia: acabemos con el virus de la universidad neoliberal

El curso académico 2020-2021 empezó con distintas huelgas educativas por una vuelta segura a las aulas. El personal docente y no docente ha llevado adelante movilizaciones y huelgas estas semanas, salvo en el ámbito universitario, desde Andalucía a Euskadi, pasando por Aragón, Madrid o Galiza. La siguiente convocatoria llega el 9 y 15 de octubre en Catalunya, convocada por CGT y ASPEPC “para exigir los recursos necesarios para poder impartir la educación presencial sin poner en riesgo la salud de la comunidad educativa”.

Apostamos por levantar en los centros comités de estudiantes, familias y trabajadores, docentes y no docentes, para debatir e implementar las medidas sanitarias necesarias y garantizar la calidad del sistema educativo, así como para hacer realidad reivindicaciones educativas históricas. Y no sólo reivindicaciones educativas y de prevención, sino también y especialmente reivindicaciones sociales, como licencias pagadas inmediatas para los padres y madres de niños y niñas que deban guardar cuarentenas, o la reducción de la jornada laboral, sin reducción salarial, para permitir la conciliación familiar y repartir las horas de trabajo erradicando el desempleo.






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