Géneros y Sexualidades

VALENCIA

Dos jóvenes gais agredidos a los que la policía aconsejó no denunciar

Dos jóvenes de 21 años fueron agredidos la madrugada del sábado por un grupo de 10 personas. La Policía Nacional les recomendó no denunciar porque “iban a perder toda la tarde”.

Jueves 8 de julio

Carga de la Policía Nacional el pasado lunes en la manifestación #Justicia Por Samuel de Madrid

La misma madrugada que se cometía el crimen homófobo contra Samuel en A Coruña, en Valencia, en la plaza de Honduras, dos jóvenes gais de 21 años recibieron una paliza de parte un un grupo de 10 chicos también a gritos de “maricón”.

En esta misma zona, la pasada noche de San Juan, otro jóven de 17 años, había sido agredido verbalmente por un grupo de hombre cuando paseaba cogido de la mano con un amigo.

En esta ocasiones los jóvenes se encontraban con dos amigas. Uno de los agresores se acercó a demandarles dinero. Ante la negativa de ellos se inició una catarata de insultos homófobos que terminó en una paliza grupal. A uno de ellos le arrebataron también una riñonera y un teléfono móvil, que finalmente logró recuperar.

Según han denunciado públicamente los agredidos, los agentes de la Policía Nacional que se personaron en el lugar en ningún momento les ofrecieron presentar denunciar ni ser trasladados al hospital. “Me dijeron que me subiera al furgón para ir a buscar a los que me habían pegado, pero yo lo que quería era irme a llorar. No estaba en condiciones de ir a buscar a nadie”, ha explicado uno de ellos en declaraciones a El País.

Al día siguiente, cuando acudieron a la comisaría a presentar una denuncia, los agentes les persuadieron directamente para que no lo hicieran: “me dijeron que había otros casos de denuncias de agresiones machistas y que iba a perder toda la tarde”. A pesar de los “consejos” policiales los jóvenes han decidido presentar denuncia ante la Fiscalía de Delitos de Odio de Valencia.

La actitud policial ha llenado de indignación las redes sociales. Llueve sobre mojado. Agentes de este mismo cuerpo fueron los que realizaron las brutales cargas contra la manifestación de #JusticiaPorSamuel del pasado lunes en Madrid.

La policía del “gobierno más progresista de la historia”, a cargo del ministro del Interior Grande Marlaska, un conocido juez que acumula sentencias de Estrasburgo por las torturas en sus juzgados, es parte del engranaje de violencia estructural, en este caso contra las personas LGTBI.

La actitud de los agentes explica el dato de que 9 de cada 10 agresiones homófobas no son denunciadas. La desconfianza en jueces y policías es más que fundada, una casta cargada de prejuicios machistas, racistas y homófobos, al servicio, no de la defensa de la ciudadanía y la diversidad, sino del orden social que se nutre de estas opresiones. El lema coreado en las manifestaciones de esta semana “no me cuida la policía, me cuidan mis amigas” es expresión de ello.

Para acabar con el auge de agresiones LGTBIfóbicas, así como con la violencia machista y racista y la extrema derecha que las alienta, es necesario poner en pie un fuerte movimiento en las calles, los centros de trabajo y estudio, y combatir contra la alianza criminal entre capitalismo y heteropatriarcado, de la que la policía es una pieza fundamental.






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