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REFORMAS

El Gobierno no va a tocar ni una coma de la reforma laboral y prepara una reforma de las pensiones

El gobierno obedece a la patronal y no toca ni una coma de la reforma laboral. Escrivá también pospone a 2022 los recortes de hasta del 40% en carreras de cotización con 40 años mientras mantiene en total secreto una próxima reforma de pensiones. Todo apunta a que la reforma laboral continuará intacta y a que el Gobierno prepara los recortes exigidos por Bruselas. Los sindicatos protestan de cara a la galería, mientras se subordinan a la política de la patronal.

Jose Lavín

Madrid

Viernes 9 de abril | 15:47

El miércoles se reunieron CCOO y UGT con el Gobierno y la patronal, ningún aspecto de la negociación en la derogación de la reforma laboral ha avanzado. Los tres elementos principales de la disputa son: la ultraactividad, el predominio del convenio de empresa sobre el convenio sectorial y las subcontrataciones. La patronal se niega, como es natural, a permitir la derogación de una reforma que es muy beneficiosa para los grandes empresarios y que desde la crisis y durante la pandemia les ha permitido incrementar sus ganancias. Ante esta situación el Ministerio de Yolanda Díaz llama al orden "Voy a tender puentes, la política del ruido y los muros no conduce a nada". Una retórica conciliadora que acompaña a una política lacaya con la patronal.

Por ahora la discusión se centra en la prioridad aplicativa de los distintos convenios. El ministerio dirigido por Yolanda Díaz había prometido suprimir la prioridad aplicativa de los convenios empresariales, donde los trabajadores tienen menos poder negociador, y restituírsela a los convenios sectoriales. Sin embargo, ante la negativa de la patronal la negociación parece haberse limitado a cambiar, tan solo, la prioridad aplicativa de los convenios sectoriales en materia de salarios. La patronal no ha tardado en amenazar con que también esta medida resultará perjudicial a la “flexibilidad interna” de las empresas.

Trabajo afirma que las negociaciones avanzan. Sin embargo, este avance es a costa de reducir cada vez más el alcance de la remota derogación hasta convertirse en completamente simbólica. De hecho, el ministerio de Díaz no ha tardado en hacer otra propuesta a la patronal buscando otras formas de favorecer la flexibilidad interna de las empresas, sin necesidad de tocar los salarios de los trabajadores.

El panorama no es más halagüeño en lo que respecta a las pensiones. El ministro de Inclusión y Seguridad Social defiende posponer a 2022 los recortes de hasta del 40% en carreras de cotización con 40 años. La secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT, Mari Carmen Barrena, denunció que no se puede esperar a 2022 e instó al ministro a que "rectifique ya" y cambie la ley de manera urgente como se dijo en las recomendaciones del Pacto de Toledo. Sin embargo, las direcciones de los sindicatos continúan mostrándose más cómodos en la negociación en despachos que con la movilización de los trabajadores en defensa de sus derechos.

El ministro prepara, asimismo, una reforma en el sistema de pensiones completamente opaca, a puerta cerrada con Bruselas, que no es seguro que pase por el Congreso y que, próximamente, tratara de imponer en las negociaciones con los agentes sociales.

Ante el descontento que comienza a reflejarse en sectores de la juventud y de los trabajadores por una realidad laboral marcada por la precariedad, los bajas salarios, la temporalidad y la discrecionalidad empresarial, el gobierno apela a la paciencia. Las direcciones de los sindicatos, por su cuenta, muestran su descontento de cara a la galería, tratando de protestar frente al gobierno pero con la boca pequeña. Una negociación teatralizada cuya retórica vacía busca ocultar una política sumisa con los intereses de la patronal.

Los hechos hablan por sí solos: el único avance de la negociación, según las fuentes oficiales, es que sigue habiendo negociación. Los sindicatos han declarado que los empresarios siguen negándose a revisar la ultraactividad o que los convenios colectivos primen por encima de los convenios de empresa en todos sus aspectos o las subcontrataciones. Es decir, que en los tres elementos principales que formaban parte del acuerdo de Gobierno de 2018 entre PSOE y Unidas Podemos realmente no hay avances, ni se los espera. La reforma de las pensiones continúa siendo toda una incógnita lo que augura un ataque en toda la línea a una gran conquista de los trabajadores.

Ante esta situación urge levantar un gran plan de lucha para enfrentar los ataques que preparan el gobierno y la patronal. Para ello hay que recuperar los sindicatos y expulsar a los burócratas que los dirigen: auténticos agentes del capital en el seno del movimiento obrero.






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