Internacional

ANÁLISIS ELECCIONES EN ANDALUCIA

El PP pierde un tercio de sus votos, Podemos obtiene casi 600.000

En 2012, con una participación electoral del 60,78%, el PP obtuvo 1570.923 votos y 50 escaños. Gano las elecciones. Zapatero acababa de dejar la Moncloa. Ayer obtuvo 1.064.168 votos y 33 escaños, perdiendo más de medio millón de votos, con una participación incluso superior, del 63,94%.

Luis Osorio

Tribuna abierta

Lunes 23 de marzo de 2015 | 19:35

Foto: EFE-Julio Muñoz

Es evidente que los trabajadores y el pueblo en Andalucía tienen una idea clara: Él principal responsable de esa cruel política de austeridad y recortes que ha golpeado tremendamente a millones de trabajadores y sus familias es el gobierno reaccionario de Mariano Rajoy, que ha actuado al dictado del imperialismo alemán y occidental. Rajoy además se empeñó personalmente más que nunca en la Campaña electoral en Andalucía, por lo que su escaso apoyo popular-es el presidente más odiado desde la transición-sale todavía más erosionado, después de este resultado. Estos datos electorales junto a toda otra serie de indicios, encuestas etc., muestran que el año 2015 puede acabar con el PP en la oposición desalojado de la gran mayoría de las palancas de poder que ha disfrutado en los últimos años. La derecha cavernícola, tendrá, muy probablemente, que acometer la tarea de refundar su principal arma de dominación política en la oposición.

El PSOE resiste, aunque pierde 118.881 votos, mantiene los mismos escaños de 2012, año en el que obtuvo el porcentaje de voto popular más bajo desde 1994. Sin embargo una análisis más a fondo del voto seguramente demostrara que el PSOE, obtuvo más de 150.000 votos directamente trasvasados del PP. En esto influyeron varios factores, sin duda la campaña de Susana Díaz, que lejos de basarse en un giro a la izquierda de las políticas del PSOE, levanto bien alta la bandera de Andalucía, y repitió hasta la saciedad que con ella en la Junta, “se vivirán los mejores años para su tierra”. Pero eso sí, fuera la izquierda del Gobierno, y fuera el modelo de trabajadores combativos y luchadores que representa el Sindicato de Obreros del Campo. Seguramente también influyo en este trasvase esa ruidosa y espuria campaña que sectores de la derecha llevan meses alimentando, presentando a PODEMOS, como la encarnación reciente del viejo peligro bolchevique, como la amenaza, que va a expropiar incluso una segunda vivienda, o algún tipo de propiedad a las clases medias, algo que por cierto ni siquiera harían los bolcheviques en esta situación. Por tanto, sectores de las capas mas reaccionarias de la sociedad seguramente pensaron que el mejor baluarte para parar a PODEMOS era Susana Díaz. Además su discurso, envuelta hasta el histerismo en la bandera de Andalucía, carece cada día más de cualquier elemento de izquierda. Todo parece indicar que para ella y para sectores que le apoyan sin fisuras dentro del PSOE, hasta Pedro Sánchez es demasiado izquierdista, sobre todo cuando este intento aquella tentativa, al final medio fallida, de oponerse al artículo 135 de la Constitución, o sus timidísimos intentos de despegarse de la socialdemocracia europea en sus votos en el Parlamento Europeo.

PODEMOS multiplica por tres los votos obtenidos en las Elecciones al Parlamento Europeo, hace menos de un año. Ha obtenido 15 escaños y casi 600.000 votos. Pero tampoco debemos olvidar que en enero pasado, consiguió la mayor movilización social de los últimos años y las encuestas le daban la primera fuerza en el conjunto del Estado Español, con un porcentaje de voto doce puntos por encima del obtenido en Andalucía. Seguramente los resultados de Andalucía no son extrapolables al conjunto del Estado, pero sin embargo nos parece una buena oportunidad para establecer una pequeña reflexión.

Desde hace algún tiempo la estrategia electoral de la dirección de PODEMOS, tiene un objetivo declarado: destrozar al PSOE. Para ello, paralelamente, han iniciado un proceso de giro a la derecha que les lleva a presentarse como una especie de socialdemocracia, eso si la genuina, la nórdica, al mismo tiempo que multiplican los gestos hacia la derecha. Por ejemplo cuando Errejón afirmo recientemente que la deuda que Grecia debe al Estado español, tendrían que pagarla. No hay duda que esto representa un significativo giro en una organización, que en las europeas se identificaba con una Auditoria de la deuda, y la consigna, no debemos, no pagamos. Por tanto sería mucho más consecuente decir, ni la deuda griega, ni la nuestra deberán de pagarse, porque en ambos casos, y en su gran mayoría, son producto de la crisis capitalista, y el dinero ha sido destinado a salvar a los bancos y los beneficios de los ricos y las grandes multinacionales, no a pagar los servicios sociales, como dice De Guindos… Pablo Iglesias en la Campaña andaluza, siguió prodigándose en gestos de este calibre, como cuando canto loas a las Fuerzas Armadas y a la Policía en el Mitin de Málaga, dos instituciones que si se caracterizan por algo es porque la democracia no ha entrado en su seno, después de 40 años, además de estar totalmente al servicio de la represión de nuestros derechos y libertades por parte del Gobierno de Rajoy. ¡Que se lo pregunten a la Comandante Zaida Cantera! Generalmente es una ley histórica que la manera de ganar votos de un partido, en este caso del PSOE, no es acabar pareciéndose a él, al menos en sus políticas y sus ideas más generales. Sino todo lo contrario. Lo que pase en los próximos meses demostrara hasta qué punto esta táctica de la dirección de PODEMOS es correcta o no, y todo ello aunque reconozcamos que una fuerza de nueva aparición, no contaminada por la basura de la política de los últimos 30 años, y que es vista por muchos como una alternativa de izquierdas no solo al PSOE, sino también a IU, tiene de entrada un gran capital político acumulado. La duda es si la táctica seguida por Pablo Iglesias y los suyos, lejos de consolidar y profundizar ese capital, conducirá a reducirlo seriamente.

CIUDADANOS ha obtenido casi 370.000 votos, que en su mayoría o práctica totalidad vienen del PP. Sin embargo como dijimos antes, una parte de lo que pierde el PP, en votos, lo gana el PSOE. En su programa y sus ideas no condena para nada la política de austeridad y recortes, y centra su discurso en la lucha contra la corrupción. No se diferencia mucho de UPYD. En los últimos meses, conscientes del declive inevitable del PP, sectores de la derecha, y su prensa han empezado a potenciar descaradamente a Ciudadanos. Este partido ha sido definido por Joan Herrera, de ICV, como el “partido del IBEX 35”. No le falta razón, quizás habría que puntualizar que es la Segunda Marca del IBEX 35, ya que la primera el PP, huele tan mal, que sectores importantes de las clases medias, huyen de ella a gran velocidad. Alguien lo compara con To Potami (El Rio), el partido griego, que obtuvo 15 escaños en las elecciones recientes, que no condenaba los memorándums de la troika, y que al final se descubrió, que estaba financiado por el mayor constructor de Grecia… Podría ser una buena muletilla para Susana Díaz, si esta le necesita, eso sí sin enseñar las cartas totalmente, por lo menos antes de las próximas Elecciones Generales, donde aspira a recoger el máximo posible de los votos que pierda el PP. Sube también en la medida que su predecesor, UPYD, pierde 50.000 votos, pasando de 130.000 en 2012, a 75000 ahora. El partido de Rosa Diez, estaba ya en fase de desintegración, y seguramente seguirá profundizando su viacrucis, hasta desaparecer totalmente de la escena, lo cual por un lado es una buena noticia, tratándose de un partido reaccionario, que recibió su impulso y los parabienes de gente del calibre de Pedro J. Ramírez, y por otro lado revela la tremenda volatilidad que existe en el voto de sectores importantes de la población, en esta coyuntura histórica de profundos cambios económicos, sociales y políticos.

IU ha sufrido un tremendo descalabro. Ha perdido 7 escaños y casi 165.000 votos. Esto es un reflejo de la crisis que arrastraba en Andalucía, desde hace tiempo, que se profundizo con la salida del partido del sector del Sindicato de Obreros del Campo, con Cañamero y Gordillo al frente, y sin duda alguna, como pasa en el resto del Estado, no es capaz de resistir el Efecto PODEMOS.IU sufre una profunda crisis en todo el Estado Español.

En el pasado IU crecía sobre la base del voto de castigo al PSOE, pero no despertaba ninguna ilusión en los sectores más combativos y luchadores de la izquierda, que no dejaban de ver en la dirección de IU, algo demasiado institucional, y demasiado comprometido con políticas de gestión de la crisis capitalista, en vez de ser un vehículo político para enfrentarla abiertamente. Durante sus años de colaboración con el PSOE en el gobierno andaluz, lejos de vincularse a los sectores más combativos, no hizo otra cosa que profundizar las dudas de los mismos, sobre los objetivos y el programa de IU.

No hay duda que el discurso reciente de Alberto Garzón, podría ser visto como algo a la izquierda de PODEMOS, y recuperar en el futuro el prestigio perdido. Pero para ello será necesario proceder a una reorientación muy profunda de la organización, y adoptar un programa y una política genuinamente de independencia de clase, algo de lo que todavía está bastante alejado.

Susana Díaz, formara gobierno en minoría, con acuerdos puntuales, tal como ha afirmado esta mañana. Los trabajadores y el pueblo de Andalucía van a tener por tanto la oportunidad de contrastar su promesa de conseguir los mejores años de la historia para Andalucía, con la prueba de la práctica. Van a tener la oportunidad de comprobar si Susana se pliega todavía más a las necesidades de la derecha, y continúa profundizando su política de austeridad y recortes, como parece probable. La bandera de Andalucía no puede convertirse en el “trapo verde del engaño” por mucho tiempo. La realidad es tozuda y acabara imponiéndose.

Nadie en su sano juicio puede creerse, que después de 33 años de gobierno del PSOE, ahora si, en plena crisis capitalista nacional e internacional, Díaz, va a reducir drásticamente el paro en Andalucía, actualmente en más del 33%, que siempre se ha comportado como uno de los eslabones más débiles del débil capitalismo español, y en estos momentos precisamente en el seno de una Unión Europea, afectada por las peores crisis, económicas y políticas, que hemos vivido desde la Segunda Guerra Mundial.






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