Mundo Obrero Estado Español

TERCERA OLA

El día a día de una trabajadora sanitaria de la limpieza en la tercera ola

Testimonio de María y Elvira, limpiadoras del Gregorio Marañón y miembros de la sección sindical de trabajadoras de la limpieza de Cobas. Nos cuentan como están viviendo desde dentro el actual colapso sanitario debido a la tercera ola. Ellas junto a otras trabajadoras de este hospital ya lideraron la lucha contra los intentos de privatización del servicio de limpieza, logrando paralizar los planes del gobierno de la Comunidad de Madrid y de la dirección de este hospital.

Jueves 25 de febrero

Como todos podemos comprobar estamos pasando por un momento de rebrote, con muchas de las plantas del hospital en aislamiento preventivo. Esto hace que la carga de trabajo haya sido especialmente dura en estas semanas.

Las trabajadoras de la limpieza tenemos que limpiar plantas enteras cada una. Lo cual incluye habitaciones de pacientes, de médicos, mobiliario, desinfecciones etc.
En el turno de tarde además tenemos que hacernos cargo de las altas, es decir de desinfectar a fondo las habitaciones que los pacientes van dejando libres. Es debido a esto que los ritmos de trabajo se han incrementado de forma considerable desde el inicio de la tercera ola.

A esto se le suma que actualmente hay mucho personal de baja. Con la segunda dosis de la vacuna, algunas personas tienen que abandonar su puesto de trabajo por los efectos secundarios. También tenemos varios compañeros de baja por contagio de Covid o por otro tipo de dolencias. Casi todas asociadas al exceso de trabajo. Y mientras tanto desde la gerencia del Gregorio Marañón se intenta no contratar más personal y no cubrir las bajas.

En las ultimas emanas lo brotes de covid entre pacientes y empelados se han multiplicado considerablemente. Por lo que también existe una preocupación constante entre nosotras a contagiarnos y a que nuestra salud corra riesgo.

Toda esta tensión más la carga de trabajo brutal durante 7 horas cada día, hace que terminemos exhaustas nuestra jornada de trabajo. De hecho, yo llevo varios días que cuando llego a casa tengo febrícula por el agotamiento. En definitiva, todo el servicio de limpieza esta ya agotado. Porque esta tercera ola está siendo brutal. Incluso peor que la primera del año pasado.

Esto afecta al ánimo de muchas de las trabajadoras, porque vemos que por más que nos esforcemos celadores, limpiadoras y personal sanitario en general no conseguimos que se rebaje la presión hospitalaria. Seguimos teniendo UCIs colapsadas con el drama humano que supone.

Con esto también han intentado que sirva para frenar nuestra lucha sindical y el avance en la organización de las trabajadoras de nuestro centro. Aun así, hemos conseguido importantes triunfos, como se contrata más personal, con el objetivo tanto de aliviar la brutal carga de trabajo a la que estamos sometidas como para tener la posibilidad de dar un mejor servicio.

Y aunque es verdad que reina el desánimo, también se combina con la indignación y el descontento profundo entre los trabajadores del sector. De esta manera ya se empiezan a organizar distintas protestas como la del Zendal, o la del Servicio de Atención Primaria o muchas otras que ninguno de los grandes medios de comunicación da cuenta. Es fundamental poner en pie un gran movimiento que luche por una sanidad pública y de calidad y no al servicio de las grandes empresas. Para eso tenemos que unificar a todas las y los trabajadores de la sanidad y sacudirnos cualquier lógica corporativista que muchas veces promueven las burocracias sindicales.

Este marzo se convoca de nuevo la Marea Blanca, es una buena oportunidad para ir avanzando en ese sentido, y movilizar a trabajadores y usuarios en contra de cualquier ataque de la patronal y de los distintos gobiernos.






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