Cultura

CRITICA DE CINE

“El elegido”, un film originalmente tramposo

“Cuanto mejor sea el retrato del malo más fuerza tendrá la película” decía Hitchcock. Si incluimos “El elegido” de Antonio Chavarrías en la categoría de thriller o película de suspense podemos decir que esta premisa la coloca por encima de la media del cine español histórico de los últimos años.

Eduardo Nabal

Burgos | @eduardonabal

Viernes 25 de agosto de 2017

¿Pero es “El elegido” un filme histórico o una historia dentro de la historia puesta al servicio de sus personajes, su reparto y su mero lucimiento como filme de “puesta en escena”? Así, podemos decir que lo insólito y, a priori, más original de “El elegido” es que humaniza a una figura históricamente tan poco apreciable como la de Ramón Mercader, que no sabemos si se parecía más al Alain Delon o al “bello” mexicano Alfonso Herrera (en una interpretación nada desdeñable en matices), aunque si sabemos que Henry Goodman estaba más cerca de parecerse a Leon Trotsky que Richard Burton.

No obstante, los mecanismos del cine narrativo y las pinceladas tan ajustadas y algo pobres sobre historia y política pueden llevar y de hecho llevan a una rápida identificación del público con el “agente secreto” y sus oscuras pero meticulosas triquiñuelas. Podemos detestar sus actos e incluso saber de antemano lo vil de su empresa, como nos recuerda la presencia de su madre y de la cédula estalinista a la que está adscrito, su forma de despojarlo de sentimientos y piedad (sacrificando primero a su perro y luego a su “mejor amigo”), pero el director ha articulado la narración desde su punto de vista y esto funciona hasta un final digno de “Psicosis”, si no fuera por esos títulos finales que nos recuerdan sus condecoraciones en la Rusia estalinista y el destino de los diferentes personajes.

Aunque Chavarrías desde el principio se muestra del lado de Trotsky frente a la toma de poder estalinista, el reto de la película es ¿hasta dónde va a empatizar el espectador con un criminal de guerra, con un asesino a sueldo de un sanguinario dictador? Y aquí el realizador no nos lo pone fácil, ya desde las primeras imágenes de la guerra civil española donde vemos al joven Ramón en el fracaso del frente republicano acompañado esa madre posesiva y pro-rusa hasta lo desdibujadas que quedan las ideas de los trotskistas en ese México que es solo un escenario algo folclórico de trifulcas y conspiraciones donde este llega a cumplir su misión con una identidad falsa cuidadosamente fabricada.

De esta manera el realizador catalán no presenta a Mercader como un sicario a sueldo del poderoso Stalin, sino como un loco peligroso al servicio de unas ideas equivocadas en las que creía hasta el punto de llevarle a un desdoblamiento de la personalidad para servir a una causa sobre la que finalmente puede llegar a dudar, pero no abandonar, debido a su biografía personal, la coyuntura histórica y su origen familiar.

No parece haber razón de peso en esa división entre unos y otros, y Chavarrías deja demasiados cabos sueltos y hace demasiadas suposiciones gruesas, llegando a caricaturizar a algunos secundarios (como esa novia trotskista crédula y sumisa, o a esa madre posesiva y mandona) o a ningunear a otros (como a los acompañantes de Trotsky en México, empezando por el propio Leon Trotsky y su mujer Natasia) para que su artefacto llegue a funcionar más allá de las más puras convenciones del cine comercial.

La única virtud de un filme tramposo como “El elegido” sería pues la originalidad de su punto de vista, ya que por lo demás no nos está contando más que una historia de suspense camuflada tras un trágico episodio histórico ambientado en un periodo aún más doloroso de la historia del siglo XX.






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