Política Uruguay

PLAN CÓNDOR / DDHH

El imperialismo, el Plan Cóndor de ayer y sus planes actuales

En vísperas del 20 de mayo. El rol del imperialismo en la región. Una lucha antimperialista que para sectores de la izquierda pasó a ser una consigna del pasado. Ayer fue el Plan cóndor. ¿Cuáles son los planes del imperialismo para la región?

Jueves 19 de mayo de 2016 | 09:24

Foto: Pinochet estrechando la mano de Kissinger, el Secretario de Estado de Estados Unidos en 1976

El plan cóndor, un objetivo económico y político

En nuestro país vivimos la última dictadura cívico militar entre 1973 y 1985, enmarcado en el Plan Cóndor. Dicho plan fue una coordinación regional de las dictaduras sudamericanas (centralmente Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia) en los 70s, con amplio apoyo y colaboración de EEUU (con rol protagónico de la CIA) y Francia, con el objetivo de organizar la inteligencia y represión contra la izquierda y el movimiento obrero y popular que en ese momento estaba en ascenso. Fue un plan sistemático que organizó el terrorismo de estado en toda la región, facilitando las tareas de persecución y asesinato contra los militantes políticos y sociales de la época.

El Plan Cóndor es una de las pruebas más palpables de que los crímenes de lesa humanidad de los regímenes dictatoriales de la región no fueron hechos azarosos, sino que eran parte de un plan sistemático y profundo de represión contra la clase trabajadora y las organizaciones de izquierda, implementándose en amplia escala geográfica y poblacional, la persecución y vigilancia, la cárcel, la tortura sistemática, el asesinato, las desapariciones forzadas, el robo de niños, etc.

El golpe de estado y la dictadura fue una necesidad de la burguesía local y extranjera para, sobre la base de la derrota de la clase trabajadora, poder instaurar las bases para un nuevo régimen económico. No es por casualidad que para el historiador marxista británico Perry Anderson, Chile fue el primer experimento del neoliberalismo (mediante la imposición de la dictadura pinochetista), antes incluso de la ola neoliberal internacional comenzada por Thatcher y Reagan en lo que fue el ataque más grande a las conquistas de la clase trabajadora en la historia. La liberalización mayor de la economía, apertura hacia el capital trasnacional, flexibilización laboral, etc. Todo fue impuesto a sangre y fuego por la dictadura militar.

Por todo esto, hablar de imperialismo es hablar de Derechos Humanos, ya que es uno de los responsables de las atrocidades del terrorismo de estado, de la tortura, de los asesinatos, de los detenidos desaparecidos, y de tantos compañeros que lucharon y que este viernes 20 de mayo estarán una vez más “Ellos en nosotros”.

El imperialismo no es solo cosa del pasado

La relación de subordinación de una nación sobre otras se da en distintos planos, y muchos académicos, políticos, desde la derecha tradicional pero incluyendo sectores de la izquierda “progresista”, quieren hacernos creer que es cosa del pasado, diciéndolo de manera directa algunos y otros abandonando las banderas de la lucha antiimperialista.

Estados Unidos es la principal potencia mundial, y jugó un papel clave en la región formando militares que luego dieron el golpe, financiando y dotando de armamento a los mismos, y garantizando las salidas “pactadas” de las dictaduras, de manera que los pueblos oprimidos al quitarse de encima las dictaduras no se atrevan a ir más allá de una democracia parlamentaria donde las leyes siguen favoreciendo a los mismos que apoyaron y financiaron el golpe.

En la actualidad, Estados Unidos es uno de los países con mayor industria bélica del mundo, impulsa ofensivas militares en distintas partes del globo, financiando y armando a otras naciones para que aprueben y acompañen las incursiones. En lo que va del siglo XXI sus invasiones han costado miles de muertos en Afganistán, Irak, Libia, y más recientemente Siria, entre otros. A su vez, el gobierno norteamericano fue unos de los principales impulsores y sostenedores del Estado de Israel, ese verdadero enclave norteamericano en Medio Oriente construido sobre la masacre sistemática del pueblo palestino.

No debemos olvidar que en la actualidad las fuerzas represivas uruguayas siguen siendo entrenadas en ejercicios conjuntos en la región a cargo de fuerzas armadas estadounidenses. Pero el imperialismo se despliega en todos los aspectos, no solo en lo Militar.

En el terreno económico en nuestro país desde la dictadura se ha multiplicado la deuda externa y la dependencia económica. El no pago de la deuda fue una consigna histórica en la izquierda uruguaya. Sin embargo, en más de una década de gobiernos del Frente Amplio se ha pagado religiosamente. E incluso se ha ampliado la deuda externa en los últimos años, incluyendo el período de 2004-2013.

En los 90 era el FMI con sus planes que incluían contrapartidas en planes educativos, reformas laborales, entre otras. Esta subordinación fue continuada y profundizada tanto por los gobiernos colorados, blancos y frenteamplistas.

El Frente Amplio tenía entre sus consignas el “antimperialismo”, contrario a acuerdos de todo tipo con Estados Unidos, sectores expresaban el no pago de la mencionada Deuda Externa, entre otras cuestiones. Ninguno de estos aspectos de relación con el imperialismo ha cambiado en lo que va de gobiernos FA. Por todo lo anterior, quien quiera luchar contra el imperialismo, dentro del FA no encontrará cabida más que un debate sobre “cosas del pasado”.

En términos más generales, para poder afrontar la crisis internacional abierta desde 2008, el imperialismo necesita que se realice un ajuste económico que descargue la crisis sobre los trabajadores y sectores oprimidos. Como sabemos Obama visitó recientemente la región, para observar de manera directa los cambios y apertura al capital en Cuba y la ofensiva de la derecha en Argentina, pero no solo fueron saludos diplomáticos, son acuerdos económicos y políticos que el imperialismo está planteando para esta nueva etapa en la región.

Por todo esto, la lucha anti-imperialista no es una consigna, es una lucha contra su rol en el pasado y el que juega en la actualidad oprimiendo a pueblos como el haitiano, a través de las tropas de ocupación de la MINUSTAH, donde Uruguay juega un papel protagónico.

Cuando nos preguntamos quiénes son los responsables del golpe del 73’, además de los agentes militares y civiles, no olvidemos al impulsor del Plan Cóndor, el mismo que quiere avanzar en el llamado “patio trasero”, y que enfrentará a los trabajadores y el pueblo en cada intento de luchar por una sociedad sin explotados ni explotadores, que tiene sus manos manchadas de tantos compañeros que lucharon en Uruguay, Argentina, Chile, y toda Latinoamérica.






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