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El nuevo ministro de Defensa de Brasil llama a "celebrar" el golpe de 1964

En vísperas del 57º aniversario del golpe militar de 1964 este 31 de marzo, el nuevo ministro de Defensa, Braga Netto, firmó una orden declarando que debe "celebrarse" esta fecha.

Miércoles 31 de marzo | 11:40

El nuevo ministro de Defensa de Brasil, Walter Braga Netto, emitió un comunicado señalando que los acontecimientos que llevaron al golpe de Estado de 1964, cuyo aniversario se cumple este miércoles, "deben ser comprendidos y celebrados" con contexto histórico.

La dictadura iniciada en 1964 duró más de 20 años y asesinó, persiguió y torturó a niños, indígenas, artistas, trabajadores, estudiantes y políticos en Brasil.

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Este 57 aniversario se vive en medio de una grave crisis política que derivó el lunes y el martes en el reemplazo de seis puestos ministeriales, incluyendo la cartera de Defensa, y la renuncia de los tres jefes de las Fuerzas Armadas. Uno de los ministros renunciantes fue el de Defensa, cargo que pasó a ocupar desde el lunes Braga Netto, general en la reserva.

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De esta forma la "reforma ministerial" de Bolsonaro empezó a dar frutos siniestros.
En Brasil existe una narrativa, creada por los principales medios de comunicación y el propio progresismo, de que los militares serían un ala "racional" del Gobierno de Bolsonaro. Incluso hay sectores de izquierda como el PSOL y el PT que apuestan por el vicepresidente y general retirado, Hamilton Mourão como el sucesor más adecuado. Pero la reforma ministerial de Bolsonaro demuestra lo contrario todos los días.

Lo último fue esta declaración de Braga Netto, al publicar una agenda para celebrar el sangriento golpe que inauguró más de 20 años de atentado a los derechos democráticos, la libertad de expresión, torturas, persecuciones y asesinatos.

La justificación del golpe fue combatir la “amenaza real a la paz y la democracia”. Durante los 20 años de “pacificación”, los militares torturaron sin piedad a niños, artistas, trabajadores, indígenas y estudiantes.

A medida que crece el rechazo al Gobierno, también aumentan las restricciones a la libertad de expresión. El uso abusivo de la Ley de Seguridad Nacional para perseguir y censurar a los opositores es un caso claro, un escombros de la dictadura que sobrevive hoy.

Las declaraciones de Braga Netto y las modificaciones en el gabinete se dan en el marco de una profundización de la crisis política atravesada por una brutal catástrofe sanitaria. Los movimientos en el gabiente de Bolsonaro no fueron suficientes para eclipsar los nuevos récords nacionales de contagios y muertes por covid-19 que día a día aterrorizan a la población. El negacionismo bárbaro de Bolsonaro y el Ejército está llevando al colapso nacional de la salud, alcanzando la marca de 4.000 muertes diarias. Al mismo tiempo, gobernadores de diferentes estados se oponen al negacionismo de Bolsonaro, pero insisten en restricciones anárquicas, sin derecho a cuarentena para gran parte de la población, lo que lleva a los trabajadores a exponerse al virus o hundirse en mayor pobreza y desempleo.

Brasil llegó a un punto en el que se vuelve urgente poner freno a la política de muerte llevada a cabo por el Gobierno de Bolsonaro, los militares, gobernadores, el Congreso y la Corte Suprema.






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