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SUBIDA LUZ

El plan de Podemos para bajar la tarifa de la luz: medidas cosméticas que no resuelven nada

Tras varios días consecutivos de máximos históricos en el precio de la luz, Podemos e Izquierda Unida están proponiendo una “empresa pública de energía” y llaman a “movilizaciones” para “presionar” a su propio Gobierno para que actúe con más contundencia. ¿Pueden estas medidas modificar el sistema eléctrico y bajar el precio de la luz?

Jaime Castán

@JaimeCastanCRT

Viernes 3 de septiembre | 18:02

El Gobierno “progresista” del PSOE y Unidas Podemos está enfrentando una crisis importante con la constante subida de la factura de la luz. Son varios días que han encadenado máximos históricos superando los 130 euros por megavatio hora (MWh).

La promesa electoral de bajar la factura no sólo no se ha cumplido, sino que, muy al contrario, el precio de la luz está suponiendo desde hace meses un problema grave para millones de personas que se encuentran en situaciones cada vez más precarias.

El incremento de la factura se debe a la subida en el coste de producción eléctrica causada por el mayor precio del gas, un recurso natural que es utilizado en las producciones eléctricas de ciclo combinado. Esto ha causado un incremento generalizado en el mercado eléctrico europeo.

Menos de un tercio del precio de la factura de la luz dependía de estos precios no regulados del mercado eléctrico, que son los que están aumentando a niveles históricos. Ahora bien, el resto de la factura depende de precios que han sido regulados durante décadas por los gobiernos del PP y el PSOE hasta la actualidad: como son los impuestos sobre consumo y producción, el precio de distribución y transporte eléctrico, el coste de la subvención a las renovables, etc.

Ante esta subida de los precios de producción, el Gobierno “progresista” no ha tomado medidas elementales para resolver el tema. La rebaja del IVA del 21% al 10% en la factura eléctrica y suspensión temporal en el tercer trimestre del impuesto del 7% a la producción eléctrica no han mejorado significativamente la situación para el pueblo trabajador.

Medidas que sólo han conseguido garantizar que las eléctricas sigan haciendo negocio, porque la factura no ha bajado debido a que la subida del precio de producción es tal que se ha tragado el efecto de estas reducciones fiscales.

Ante esta situación, Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica del PSOE, ha cargado la responsabilidad en las empresas eléctricas y en su “falta de empatía”. Algo que suena a broma, si no fuera trágico.

Las hidroeléctricas directamente han aprovechado la coyuntura de este mes de agosto y el tipo de subasta marginalista, para ofrecer energía a precios incluso más elevados que los del gas, a pesar de los menores costes de producción, y a costa de vaciar de forma dramática los embalses sobre los que tienen concesiones privadas.

¿Qué propone Unidas Podemos?
La formación que componen Podemos e Izquierda Unida propone medidas que llama “más contundentes” como la intervención del precio de la luz, regulando los precios máximos de la producción nuclear e hidroeléctrica para que no se aprovechen de vender su electricidad en las subastas marginalistas al mismo precio que el gas, cuando sus costes de producción son muy inferiores. Los llamados “beneficios caídos del cielo”.

Una medida en la línea de reformar el mercado energético y con el horizonte de crear una empresa pública de energía, siendo esta última propuesta la que están presentando a bombo y platillo.

Además, llaman a “movilizaciones” para “presionar” a su socio de gobierno, el PSOE, para que las aplique. El secretario general del grupo parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso, Txema Guijarro, ha afirmado que “si queremos un Gobierno audaz y valiente y que tome decisiones que le pongan en frente del oligopolio eléctrico, creemos que esa ciudadanía se tiene que movilizar y tiene que advertir para que el Gobierno se mueva en esa dirección”.

Por último, este viernes han asegurado que condicionarán la votación de los presupuestos a que se tome alguna de estas medidas, aunque ya hemos visto que estas declaraciones después quedan en palabras vacías.

¿Por qué estas medidas son un brindis al sol?
En primer lugar, la propuesta de una empresa pública de energía de Unidas Podemos es un proyecto limitado y a largo plazo, basado en la idea de que dicha empresa pública asuma las plantas hidroeléctricas que están en manos privadas, según vayan finalizando sus concesiones. Esto parece una broma de mal gusto, ya que la mayoría de esas concesiones no vencen hasta dentro de… ¡20 o 40 años! ¡Es decir, que la gran medida estrella es que nos pasemos la vida entera pagando estos altos precios de la luz!

El problema del precio de la luz exige la actuación ahora y muchas de estas concesiones no finalizan hasta 2060. Además, si muchos países europeos tienen empresas públicas, como argumenta Unidas Podemos, también tienen ahora altos precios de la luz, como Italia que es ejemplo recurrente.

Por no mencionar que Unidas Podemos habla de una “empresa pública de energía”, cuando forma parte de gobiernos que ni han revertido las privatizaciones en la sanidad pública en la mayor pandemia mundial del último tiempo.

En segundo lugar, la propuesta de marcar precios máximos a las energías nucleares y renovables podría ahorrar entre 1.500 y 3.000 millones de euros, según las fuentes de la propia organización morada. Pero son cifras que no tendrían una traducción significativa en la factura.

Las ganancias millonarias que Endesa, Iberdrola o Naturgy están obteniendo estos trimestres no sólo son causadas por esos “beneficios caídos del cielo” como decía este jueves Pablo Echenique en rueda de prensa. Las empresas eléctricas también obtienen beneficios en la distribución o comercialización de la energía, no sólo por su producción.

De hecho, muchas de estas empresas son multinacionales que hacen buena parte de su negocio explotando recursos naturales en otros países, como los latinoamericanos. Gracias a las políticas imperialistas del Estado español que Unidas Podemos no cuestiona y de las que también son cómplices.

Y finalmente el mayor escollo incluso para aplicar estas medidas, que como vemos, apenas tendrían traducción directa en la factura, es la oposición directamente del PSOE.

Ribera ha dejado claro que no va a haber ningún tipo de intervención en los precios de la luz, ya que “este Gobierno jamás va a impulsar la adopción de medidas que sepamos de antemano que son frontalmente contrarias al derecho comunitario”.

En respuesta la formación morada llama a “movilizaciones” para “presionar” a su propio Gobierno. De nuevo, un llamamiento de cara a la galería, para tratar de despegarse de su socio de gobierno y del descrédito político, como si la responsabilidad no fuera también suya.

Desde Unidas Podemos todavía quieren hacernos creer que es posible un capitalismo “progresista” y alternativo de la mano del PSOE. Una estrategia que sólo ha lavado la imagen a los “socialistas”, ha vaciado las calles y ha moderado constantemente el debate político.

No posible cambiar el sistema eléctrico de la mano del PSOE ni en la Europa del capital
El problema eléctrico del Estado español, como tantos otros, no ha surgido estos meses, sino que es consecuencia de décadas de políticas gubernamentales que, además, y como veíamos, son responsables de hasta más de dos tercios de la factura de la luz.

El actual modelo energético ha sido diseñado desde los años ochenta con el PSOE como principal director, junto al PP, y a la medida de las grandes empresas capitalistas que han establecido un auténtico oligopolio eléctrico.

La privatización de empresas públicas como Endesa, asumir auténticas “hipotecas” como la moratoria de las nucleares de Felipe González y el déficit tarifario, así como la política de primas a las energías renovables, están detrás del incremento constante de la factura de la luz y del colosal negocio que se han montado las empresas eléctricas.

Revertir este proceso implica atacar los beneficios de las energéticas y plantear de forma inmediata su renacionalización, bajo control de trabajadores y usuarios.

Las medidas de Unidas Podemos son un brindis al sol porque se plantean dentro de la lógica de que se pueden “gestionar” de forma “progresista” los Estados capitalistas e imperialistas.

La alternativa pasa por desarrollar la organización y la movilización masiva de la clase obrera en torno a un programa anticapitalista, combativo, capaz de sumar a otros sectores populares.

Con un programa que pelee por consignas como la nacionalización de sectores estratégicos de la economía como es el energético, sin indemnización a los capitalistas y para ponerlas bajo control de sus trabajadoras y usuarias.

Implica, por lo tanto, apostar una izquierda anticapitalista que tenga independencia política y se construya en y para la lucha de clases, que defienda los intereses de la clase trabajadora.






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