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Estudiantes de la UAM apuestan por el Apto General en medio de la crisis del coronavirus

Como ha ocurrido ya en otras universidades, cientos estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid se han congregado en una plataforma que pide el Apto General. Hoy entrevistamos a algunos de ellos.

Irene Olano

Madrid

Miércoles 22 de abril | 14:09

Los y las estudiantes de las universidades madrileñas llevan desde el 12 de marzo sin clases, pero, denuncian que, en el mes y medio que llevan sin docencia presencial, la universidad no ha tenido en cuenta las problemáticas y necesidades de los estudiantes que sienten que cada vez se lo ponen más complicado para aprobar las asignaturas. Vicky es delegada del Doble Grado en Historia del Arte y Ciencias y Lenguas de la Antigüedad y denuncia que “el mayor problema es la sobrecarga y la incertidumbre constante. La información te la mandan todo el rato por correo. Cambian todo el rato de métodos de evaluación”. Otra estudiante, Cristina, se queja de que hay asignaturas de las que no han sabido nada hasta hace dos semanas y a un mes de los exámenes siguen sin saber cómo van a ser evaluados.

Los problemas con las nuevas formas de evaluación parecen constantes en todas las titulaciones, Andrea, estudiante de Filosofía denuncia que la evaluación ha pasado en algunos casos de ser un examen con apuntes a un trabajo de 15 páginas para el que no cuentan con suficientes materiales bibliográficos debido al cierre de las bibliotecas. Queda claro, como aparece en muchos de los tuits que los estudiantes están lanzando a las redes estos días, que el sistema universitario pone la necesidad de evaluar con una nota por delante del aprendizaje de los alumnos. Este podría ser un buen momento para empezar a cuestionar el sistema competitivo y de méritos que se reproduce en las universidades.

Pero ¿cuál está siendo el problema? Las estudiantes lo tienen claro: no existe una siquiera una coordinación por parte de las autoridades universitarias de cómo se debe evaluar, de manera que esa decisión queda en manos de cada departamento o, en ocasiones, de cada profesor, resultando una carga de trabajo totalmente excesiva. Un estudiante de Medicina que prefiere no dar su nombre nos cuenta que existe una descoordinación total entre departamentos y que la carga de adaptarse a la nueva situación está cayendo sobre los estudiantes: “En Anatomía, para las disecciones que nos faltaban por hacer nos han puesto vídeos de la Universidad de Valencia y los exámenes los vamos a hacer con imágenes de un atlas”.

En este sentido, Vicky protesta porque se llega a pasar lista en las clases telemáticas a las que no todo el mundo puede conectarse por la inestabilidad de la conexión a Internet, muy frecuente cuando se sale de la ciudad y que la calidad de la enseñanza ha bajado mucho. Un estudiante de Medicina nos cuenta que esta misma mañana en 1º ha habido un examen y que la plataforma virtual ha colapsado, impidiendo que varios estudiantes pudieran realizar la prueba. El problema se agrava si tenemos en cuenta a los estudiantes que tienen mala conexión, que carecen de un ordenador, un espacio de trabajo o que estos días están trabajando en la más absoluta precariedad y sin seguridad como riders, por poner un ejemplo.

Pero la plataforma #AptoGeneral no surge de la nada, el estudiantado lleva semanas expresando su malestar y organizándose de diferentes formas. En la facultad de Filosofía y letras las delegadas llevan semanas organizadas para llevar propuestas concretas al Decanato: “las delegadas de filo hemos escrito a la vicedecana y nos han contestado con todo lo que ellos no pueden hacer”. Un ejemplo más de que decanatos, rectorados y ministerio se pasan la pelota, pero en ningún caso atienden las necesidades del estudiantado, y no digamos de los sectores más afectados de la población por esta crisis sanitaria.

Sin embargo, el decanato de Filosofía y Letras sí ha escrito a las estudiantes para que preguntaran en los grupos de WhatsApp si alguien carece de conexión a Internet. Andrea no puede dejar de advertir la ironía: “¿Cómo vamos a preguntarle por WhatsApp a alguien si tiene Internet? Además, ¿no damos todos los años nuestros datos y números de teléfono? ¿Por qué tiene que ser nuestra responsabilidad tener el contacto de todas nuestras compañeras?”

También les hemos preguntado si consideran que han sido escuchadas por las autoridades universitarias. “La opinión de los estudiantes no se tiene en cuenta para nada. Nos han usado para obtener información de quién no tenía wifi” contesta Vicky. Inés es estudiante de Medicina y nos cuenta que han hecho propuestas para todas las asignaturas y todas han sido rechazadas. También denuncia que la universidad parece actuar como si no pasara nada: la evaluación de una de las asignaturas consistía en organizar un congreso que está cancelado y se les sigue exigiendo que generen el material necesario para organizar ese congreso.

Sobre cómo les está afectando la cuarentena, Ana, estudiante de Estudios Internacionales y referente de la agrupación Contracorriente, destaca que mientras que la universidad debería estar proporcionando soluciones y poniéndose a disposición de gestionar esta crisis, “se dedica a agobiarnos y bloquearnos con trabajos y exámenes, sin tener en cuenta que muchos estudiantes están viviendo situaciones dramáticas, con sus padres despedidos, sin ingresos o sin saber cómo van a pagar el alquiler de mayo”. También señala que "las medidas anunciadas por este gobierno que se dice progresista dejan atrás a los hijos de los trabajadores, que cada vez menos pueden acceder a la universidad".

Por su parte, Vicky señala que “no sólo afectan situaciones económicas personales, como que a alguna estudiante la hayan despedido, es el agobio que tienen las familias que ahora no puedan pagar la universidad, el piso o la comida, y el agobio de no saber qué va a pasar después” y añade que “todas estamos sufriendo la sobrecarga, el estrés y la ansiedad” y que los recursos anunciados por la universidad para paliar la situación son insuficientes.

Algunos estudiantes de la plataforma afirman que deberían devolverse las tasas y un estudiante de Medicina nos cuenta que “está harto de que las universidades parezcan fábricas que sólo buscan el beneficio económico haciendo negocio con nuestra formación”.

Parece que este es un buen momento para hacer una crítica a la universidad de conjunto, a su relación con la empresa privada y a la competitividad que fomenta y preguntarnos si, como tanto se está diciendo por redes sociales estos días, no queremos volver a la normalidad, porque tal vez la normalidad era el problema. Como decía un lema de los estudiantes de mayo del 68, sería buena hora para pasar del cuestionamiento de la universidad de clase, a la crítica de la sociedad de clase.






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