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Falleció el expresidente uruguayo Tabaré Vazquez, símbolo del Frente Amplio

El expresidente uruguayo Tabaré Vazquez falleció este domingo a los 80 años tras una larga enfermedad.

Domingo 6 de diciembre de 2020 | 09:51

El fallecimiento este domingo del expresidente uruguayo, Tabaré Vazquez, fue confirmada por la cuenta de Twitter del Frente Amplio.

"Con profundo dolor comunicamos el fallecimiento de nuestro presidente de honor", se lee en el hilo de tuit, en el que también se envía la solidaridad a su familia.

Vázquez había anunciado en agosto de 2019, cuando todavía era presidente, que le fue detectado un nódulo pulmonar con "características muy firmes" y que podía tratarse de "un proceso maligno".

Cinco días después, se sometió a una intervención que confirmó que el tumor era cancerígeno, aunque tras un tratamiento médico, en principio se dio a conocer que estaba curado.

Vázquez fue el primer miembro de la coalición reformista del Frente Amplio en llegar a la presidencia de Uruguay, y ocupó la jefatura del Estado durante dos mandatos no consecutivos: de 2005 a 2010 y de 2015 a 2020.

Símbolo del Frente Amplio

Con la muerte de Tabaré Vázquez se va un símbolo por excelencia de el Frente Amplio posdictadura. Un Frente Amplio que luego del pacto del club naval, y el fin de la dictadura, se volvió responsable y confiable para la burguesía y comenzó a ocupar un lugar en el sistema de partidos del régimen político uruguayo.

El derrotero político de Tabaré Vázquez es inseparable del camino del Frente Amplio; con su triunfo en las elecciones para la Intendencia de Montevideo en el año 1989 y su acceso a la presidencia del país en el 2004 fue el primer político izquierdista en lograr cargos de relevancia en el país.

Médico de profesión, provenía de una familia de origen obrero de la zona del barrio La Teja. Hasta comienzos de los años 80 no tuvo militancia política, a diferencia de su hermano, Jorge “ perro” Vázquez, quien fue militante de la OPR-33 y estuvo preso 14 años durante la dictadura.

Tabaré desarrolló parte de su vida profesional con un buen relacionamiento con el régimen militar, ocupando cargos de confianza y siendo docente en la Universidad intervenida.

También es conocida la carta en la que saluda la asunción del “Goyo” Álvarez, además de sus éxitos como empresario en emprendimientos vinculados a la medicina que comenzaron con apoyo oficial durante la propia dictadura.

Su carrera política

A mediados de los 80 ingresa al Partido Socialista para terminar siendo elegido como candidato del Frente Amplio para la Intendencia de Montevideo.

Hasta ese momento nunca un político de izquierda había logrado llegar a cargos de relevancia, por lo cual el triunfo en las elecciones del 89 fue un acontecimiento político.

El Frente Amplio había levantado desde su fundación en los años 70 un programa que incluía medidas radicales y de cambios estructurales (nacionalización de la banca, reforma agraria, condena del imperialismo, etc.) y sus militantes fueron duramente perseguidos durante la dictadura; por lo cual el triunfo en las elecciones municipales generó expectativas de una gestión distinta a la de los partidos tradicionales.

Sin embargo y de la mano de Tabaré, el Frente pronto mostró ser una fuerza política “confiable” y moderada, apostando más a una gestión prolija y eficiente que a cambios estructurales.

Fue así como durante su gobierno se avanzó en la tercerización y privatización de servicios municipales e incluso se reprimieron vendedores ambulantes que reclamaban en la avenida 18 de Julio por trabajo.

A mediados de los 90 fue impulsor del llamado Encuentro Progresista, apuntando a ampliar la coalición hacia el centro político y confirmando que no se proponía ningún cambio profundo.

Luego de la renuncia a la presidencia del Frente Amplio del general Líber Seregni, producto del desgaste de su figura ante cuestionamientos internos, Tabaré se erige como el líder indiscutido de la izquierda.

En el año 99 vuelve a perder por escaso margen la elección, y luego de mostrar otra vez lealtad institucional durante la crisis del 2002, finalmente llega a la presidencia en las elecciones del 2004.

Tabaré presidente

Lo que Vázquez había insinuado desde su rol de intendente de Montevideo se pudo corroborar con la llegada al gobierno nacional.

Lejos ya de aquel Frente Amplio de los 70, que al menos en los discursos se presentaba como radical y cuestionador, Tabaré se erigió como una figura totalmente integrada al régimen político uruguayo, siendo reconocido como tal por los organismos internacionales representes del imperialismo y los sectores empresariales del país.

En sus dos mandatos; y también en el de Mujica, se mantuvieron los pilares del régimen económico del Uruguay post dictadura, avanzando con la extranjerización de la tierra a niveles nunca vistos, y profundizando el ingreso de las multinacionales atraídas por las facilidades que daba el país para la inversión extranjera.

En este afán por captar inversiones no tuvo ningún problema en fomentar industrias contaminantes. Siendo presidente, y ante el conflicto con Argentina por la instalación de la planta de Botnia, pidió ayuda al presidente de Estados Unidos; un gesto que hizo recordar cuando en 1990 y siendo intendente de Montevideo le entregó las llaves de la ciudad a George Bush padre.

Tabaré mostró también su veta más autoritaria y antidemocrática cuando vetó la ley despenalización del aborto en 2008 violando la voluntad popular y lo votado por el parlamento.

Con su “nunca más uruguayos contra uruguayos” intentó dar un cierre al tema de las violaciones de los derechos humanos, buscando consolidar la impunidad desde una perspectiva que instalaba la teoría de “los dos demonios”.

De su segundo mandato, en el que se continúo con el sendero que se venía transitando desde 2005 aunque en un contexto de menor crecimiento económico y mayor austeridad, también podemos recordar sus decretos de esencialidad en el conflicto de la educación y la ley antipiquetes, medidas con las que marcó su posición en relación a la movilización popular y los reclamos de los trabajadores.

Con la muerte de Tabaré Vázquez es innegable que la coalición de izquierdas pierde a un referente y líder indiscutido que marcó la historia política del país al lograr quebrar el bipartidismo tradicional y colocar al Frente Amplio como uno de los pilares del régimen político.






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