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GOBIERNO DE COALICIÓN

Garzón aparece en escena y abraza las medidas de su Gobierno “progresista”

En la primera comparecencia pública realizada por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, tres semanas después del inicio de la crisis por el covid19, el líder de Izquierda Unida ha defendido las medidas adoptadas por el Gobierno y se refirió a este sistema como “solidario” y “defensor de lo público”.

Ivan Vela

@Ivan_Borvba

Miércoles 1ro de abril de 2020 | 18:24

Alberto Garzón ha comparecido este mediodía ante los medios de comunicación por primera vez desde que estallara la crisis del coronavirus. El líder de Izquierda Unida (IU) y ministro de Consumo ha aparecido junto al ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Garzón ha aprovechado su primera comparecencia para cerrar filas con su gobierno y defender las acciones y las políticas impulsadas por el ejecutivo de Pedro Sánchez. Según el criterio de Garzón, el Ejecutivo está desarrollando un plan social frente a esta crisis, para que no suceda “lo mismo que en la crisis financiera del 2008” y los costes tengan que ser asumidos por la clase trabajadora y los sectores populares.

En esta misma línea el ministro de economía ha ido más allá y ha anticipado el calado futuro de estas acciones, afirmando que “estamos sentando las bases de la recuperación económica”.

Tras una primera valoración global de los reales decretos aprobados hasta la fecha por el Gobierno en el que es parte junto al PSOE, Garzón se ha centrado en las relacionadas especialmente con su ministerio. En primer lugar ha querido hacer hincapié en que “se están monitorizando” los precios de diferentes sectores, desde los servicios fúnebres hasta el alimenticio, pasando por el de la fabricación de mascarillas y geles.

Dicha monitorización se debe al aumento de costes que se están viendo en estos productos. Lo cierto es que tras 20 días de crisis, con cientos de miles de ERTEs sobre la mesa, millones de despidos y millones de trabajadores y trabajadoras en un limbo e incertidumbre respecto a su salario, “monitorizar” la especulación en aspectos esenciales como los servicios fúnebres, la alimentación o productos de higiene y cuidado, es una acción absolutamente insuficiente para la situación actual.

Otro aspecto no carente de polémica es la restricción de la publicidad de las casas de apuestas de 01:00 a las 5:00. Tal y como ha señalado Garzón, el confinamiento se traduce en más horas de televisión y anuncios y la adicción al juego producto de esta situación especial podría convertirse en crónica para algunos sectores sociales.

Pero lo cierto es que esto ya es un problema social La situación del coronavirus es un agravante temporal y la decisión ahora adoptada no elimina el hecho que en su momento este Gobierno y su ministerio en particular no fueron capaces de poner freno a la codicia de estas empresas. No hay más que recordar que, por ejemplo, Codere, una famosa casa de apuestas, tras el decreto de Garzón del pasado febrero subió al día siguiente un 7% en bolsa.

Además de este dato bursátil podríamos volvernos hacia la hemeroteca y recordar que su formación (al igual que Podemos) apostaban por la regulación total de este tipo de actividad, algo que queda claro, no se ha realizado.

“Un sistema defensor de lo público y solidario”

Tras la comparecencia pública junto a Salvador Illa, Garzón hizo nuevas declaraciones por la tarde pero esta vez a través de un vídeo publicado en las redes sociales de IU. Lo hacía para nuevamente dar las gracias a todos aquellos que "con su esfuerzo" estaban ayudando a conseguir el objetivo de “aplanar la curva”.

Tuvo palabras para los sanitarios y para todos aquellos sectores reconvertidos, como muchas empresas textiles, aunque obviamente sea una reconversión rentable para dicha empresa, bien sea con pago directo o ayudas posteriores.

Además el líder de IU, el que un día nos explicaba qué es ser comunista hoy en día, ha señalado en esta intervención la “capacidad de solidaridad de este sistema”. Pero ¿a qué sistema se refiere Garzón? ¿Qué medidas de solidaridad se han tomado?

¿Tal vez a este sistema que mantiene a 20 días del inicio de la crisis a gran parte de los sanitarios sin el material necesario y que día a día lo denuncian en redes? ¿Al sistema que en medio del colapso sanitario, producto de los feroces recortes y falta de recursos, va a empezar a dejar fuera de la asistencia urgente a personas mayores de 80 años? ¿Al sistema que busca con cada medida blindar los intereses capitalistas? ¿Al que prohíbe los desahucios pero tan solo 6 meses a pesar de ser un drama que sufren miles de familias desde el 2008?
Costaría pensar que Garzón se refiere a ese sistema si no fuera porque ahora ellos, junto a Unidas Podemos, son parte integrante del gobierno que lo gestiona y ocupan un lugar nada más y nada menos que en el Consejo de Ministros.

No hay solidaridad saliendo de Moncloa. La solidaridad está en los hospitales y en esos sanitarios que se enfrentan al coronavirus en primera línea. Desde Moncloa solo salen medidas cosméticas, con un discurso prime time, pero que tienen como objetivo salvaguardar los intereses capitalistas y hacernos pagar la crisis a la clase trabajadora y sectores populares.

¿Por qué aún no se ha realizado una intervención total del servicio de sanidad privado? ¿Por qué justo ahora y a cuenta gotas se empiezan a usar algunas camas disponibles en hoteles cuando tenemos miles de contagiados en pabellones sin las condiciones de cuidado que esta situación requiere? ¿Para cuándo una política de contratación masiva para el sector sanitario?

¿Qué hay de un verdadero plan de choque social? Uno que prohíba despidos y ERTEs, suspenda alquileres, hipotecas, desahucios, cobro de suministros básicos, las cuotas de autónomos y las leyes de extranjería; que garantice una renta básica de cuarentena para quienes se queden sin ingresos, una vivienda o alojamiento digno en base a hoteles o viviendas vacías para quienes no tienen donde quedarse y mujeres que estén en situación de violencia de género, y créditos para autónomos, o pequeños productores abocados a la ruina.

Y que todas las acciones indispensables para hacer frente a la crisis del covid19 la paguen los capitalistas que a costa de nuestra precariedad han ido aumentando sus beneficios desde el 2013 a ritmo de un 1,6 interanual. Que se imponga un impuesto del 20% a las grandes fortunas, se expropie la de la Familia Real, un impuesto del 50% a los beneficios del 2019 del IBEX35 y otro a la banca para recuperar el dinero del rescate. Esto daría de forma inmediata 100 mil millones para poder afrontar los primeros golpes de la crisis económica. Que las empresas estratégicas y la banca sean intervenidas y nacionalizadas bajo control de sus trabajadores y se paralicen los pagos de intereses de la deuda.

El actual nivel de crisis exige un programa anticapitalista que pueda poner en el centro la defensa de la salud y los intereses de los sectores populares y la clase trabajadora y no los beneficios de las grandes empresas del Ibex35.






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