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TRIBUNA ABIERTA

Honduras: la desesperación y la esperanza en el Día Internacional de los Derechos Humanos

Este 10 de diciembre es el día Internacional de los Derechos Humanos. Habrá muchos mensajes en las redes sociales tanto a nivel personal como de organizaciones, llamándose defensoras de los Derechos Humanos con su discurso muy elocuente pero lejos del cumplimiento de estos.

Viernes 11 de diciembre de 2020 | 07:33

En este día llamado de los DDHH partió un grupo de compatriotas de Honduras en busca del derecho universal, básico y fundamental como lo es la vida y el bienestar social, rumbo a los Estados Unidos. No van en viajes privados, en avión, no llevan tarjeta bancaria, no llevan dólares, y quizás ni billetera. Van caminando con una mochilita o una bolsita con una mudada y con un par de lempiras si lograron salvarlos del lodo de los huracanes. Van con una gran carga de dolor de sufrimiento, de angustia, pero con un granito de esperanza que es la fuerza que les impulsa a caminar.

Nadie que le interese, ni la cadena mediática tanto nacional e internacional, ni los organismos de Derechos Humanos hablan de ello; pero si hablan de Derechos Humanos. ¿Por qué será? ¿Será que no les importa o no les consideran personas con derechos o será que los intereses por los que se mueven son otros?

Hubo dos huracanes en un mes: un noviembre inolvidable para muchos, lleno de dolor, de desgracia, pero esa desgracia no está dada por la naturaleza, sino que es provocada por el mismo ser humano con malicia, avaricia y que más… Es el mismo capitalismo que la provoca para justificar sus inversiones como el desarrollo más apropiado para los pueblos. Un desarrollo a fuerza de sangre, de despojo, de explotación, corrupción y de expulsión al ser humano cuidador de la naturaleza. Con el paso de estos huracanes los intereses capitalistas están alegres, viendo y negociando su intervención, sin importarles cuántas vidas se lleven de paso. Una intervención burocrática y corrupta por la forma de invertir y con quiénes se negocia.

Muchos dicen que Honduras es el país más peligroso del mundo, pero se quedan cortos en explicar el por qué y quién provoca, fomenta y sostiene la violencia. Es cierto que es el país donde hay un alto índice de violencia, violencia estructural, generada por el estado hondureño. No es el pueblo el violento, el pueblo son las víctimas de la violencia.

Esa caravana que camina no va en busca del sueño americano como muchos lo pintan. ¡No es un sueño! Es la expulsión de su país, de su tierra; es un cúmulo de necesidades, problemas y realidades que les obliga a emigrar. Su único sueño es salvar y mejorar sus vidas en otros países.

Una realidad reciente es el paso de dos huracanes, donde no existió ningún plan de contingencia nacional de prevención de riesgos naturales. Esto ha sido una negligencia gubernamental, una incompetencia de las autoridades gubernamentales en Honduras porque su interés no es salvar al pueblo, no es el bienestar social del pueblo, no es la democracia, lo que le importa al gobierno es el crecimiento económico de la oligarquía y los dueños del poder para continuar su dominación.

Ahora viene el lavado de imagen del gobierno, la famosa cooperación, los convenios para solucionar la crisis mientras se negocia la instalación de más proyectos extractivistas en esas zonas afectadas, justo donde está la riqueza natural en disputa por la oligarquía hondureña, el capital nacional e internacional. ¡Que coincidencia!

Compañero y compañera que me está leyendo, suelte también sus palabras, sus sentimientos, sus pensamientos y su indignación, que es así como vamos a ir construyendo. Porque si no lo hacemos, estamos callando y eso es ser cómplice del maldito sistema que nos tiene hundidos en la pobreza y en la miseria bajo la narcodictadura en Honduras. Solo el pueblo salvará al pueblo.






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