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Huelga de repartidores griegos derrota los planes precarizadores de E-food

La gran huelga de repartidores y el boicot de los consumidores no solo han detenido los planes de E-Food de precarizar aún más a los trabajadores obligándolos a inscribirse como autónomos, sino que también ha fortalecido y mejorado los contratos de todos los repartidores.

Martes 28 de septiembre | 12:43

El 23 de septiembre, una de las mayores empresas de reparto de comida en Grecia, E-food, anunció que retiraba la amenaza de obligar a 115 de sus trabajadores a convertirse en "autónomos" (freelance), y también declaró que proporcionaría contratos por tiempo indefinido a todos sus trabajadores y trabajadoras.

Fue el resultado de una importante lucha coordinada de los repartidores junto a la solidaridad y boicot de los consumidores lo que llevó a esta gran victoria en un sector como el de la llamada economía de plataformas que tiende a precarizar cada vez mas las condiciones de trabajo, aunque no sin encontrarse en su camino con una creciente resistencia en todo el mundo.

El anuncio de la empresa del jueves 23 de septiembre significó un giro de 180 grados con respecto a la semana anterior, cuando E-food envió un mensaje a sus trabajadores indicando que no renovarían sus contratos y que, en cambio, tendrían que trabajar como autónomos (freelance).

Tras el intento de avanzar en una mayor precarización los y las trabajadoras convocaron a una huelga de cuatro horas de la que participaron unos 1500 repartidores, convirtiéndose en la acción más importante del sector en Grecia.

Los repartidores llenaron con el color rojo y anaranjado de su uniforme las calles de Atenas mientras que en las redes sociales se hacía viral el hashtag #cancel_efood al que se plegaron miles de clientes eliminando la aplicación y haciendo que la calificación de la compañía en Google cayera de 4.5 a 1 estrella.

Tras esta importante acción la empresa no solo se ha echado atrás en la búsqueda de que sus repartidores pasen a inscribirse como autónomos, sino que ha acordado contratos por tiempo indeterminado con sus trabajadores, mientras que antes los repartidores eran contratados por un período a plazo fijo de solo tres meses, lo que creaba inseguridad y temor de que la empresa pudiera decidir no renovar el contrato en ningún momento.

A pesar del anuncio de la empresa, los trabajadores mantuvieron la paralización durante un día más, en el que volvieron a salir a las calles para festejar su triunfo y garantizar que la empresa pusiera en práctica sus promesas.

La Federación Panhelénica de Trabajadores de la Alimentación y el Turismo (POETT) describió el acuerdo como una "gran victoria". "Los distribuidores participaron en masa, tomaron su destino en sus manos y tuvimos este resultado”, señaló un comunicado del sindicato.

La masividad de la lucha fue clave para ganar. Las asambleas en diferentes ciudades fueron muy concurridas, y obligaron a actuar en común a los dos principales sindicatos del sector: el sindicato de alimentos y turismo controlado por el Partido Comunista (KKE) y la “Asamblea de repartidores” controlada por los anarquistas y la izquierda.

La victoria de los repartidores es también un duro golpe para el Gobierno centroderechista de Nueva Democracia, que acaba de introducir una nueva Ley Laboral que facilita a las empresas de plataformas la contratación de trabajadores por cuenta propia en lugar de con contratos laborales.

La "guerra" entre los repartidores y las empresas del sector, en su intento por precarizar aún más sus condiciones de trabajo, llegará a la Comisión de la Unión Europea el 8 de diciembre, cuando se anuncien las propuestas de legislación sobre trabajadores de plataformas que serán vinculantes para todos los estados miembros. El lobby de las empresas para mantener el trabajo informal y evitar que los repartidores sean considerados trabajadores será enorme, como lo viene siendo en todo el mundo. Pero la lucha de los repartidores está creciendo cada vez más a medida que los y las trabajadoras de plataformas se dan cuenta que la propaganda de que estas empresas les permitirían ser sus "propios jefes" y elegir sus horarios, son en realidad una trampa para evitar tener que pagar por sus contratos y reconocerlos como trabajadores, con todos los derechos que eso implica.

La lucha de las y los repartidores griegos es un buen síntoma y un excelente ejemplo para los trabajadores de plataformas en todo el mundo.






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