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REFUGIADOS

Comienza plan de cuotas en el Estado español con la llegada de doce refugiados

Llega a Madrid el primer grupo de refugiados como inicio de la reaccionaria política de cuotas pactada por la Unión Europea. Mientras, continúan las políticas xenófobas de los gobiernos europeos que aceleran la construcción de vallas y el aumento de la represión.

Marta Clar

Barcelona | @MartaClar1

Martes 10 de noviembre de 2015

Compuesto por la ridícula cifra de doce personas –cuando son millones los que solicitan asilo-, llega al Estado español el primer grupo de refugiados formado por ocho hombres y cuatro mujeres. Todos provenientes de Eritrea, a excepción de un hombre sirio. Según ha informado el Ministerio del Interior, estos han llegado desde Italia al aeropuerto de Madrid.

La entrada de este minúsculo grupo de refugiados y refugiadas se presenta como una "prueba piloto" de la hipócrita política de cuotas planeada por la Unión Europea; una política sobre la cual el Gobierno del Estado español ni siquiera estaba dispuesto a apoyar, ya que durante el inicio del debate en la Unión europea se opuso a "este plan de repartos".

Esta ficticia bienvenida tiene lugar en el medio de la grave crisis migratoria, acelerada con el continuo desplazamiento de miles de personas hacia las distintas fronteras europeas, donde se encuentran con políticas cada vez más xenófobas y restrictivas.

De hecho, la semana pasada el ministro del Interior austríaco, Karl-Heinz Grundböck, anunciaba la edificación de una valla en el territorio limítrofe con Eslovenia, al mismo tiempo que Alemania declaraba su negativa a continuar recibiendo refugiados afganos y pocos días después aprobó una lesgislación que restringía la posibilidad de ofrecer visados, acelerando las deportaciones. Una puesta en práctica que choca frontalmente con los discursos de solidaridad y acogida de estos últimos meses.

En el caso del Estado español, la acogida de este primer grupo de refugiados se contradice con la pasividad del Gobierno ante las muertes en la frontera Sur de Ceuta y Melilla y con los cambios en el proceso de obtención de la nacionalidad, aprobados el pasado 15 de Octubre con el único objetivo de hacer todavía más costosa y complicada la residencia de las personas inmigrantes.

Estas medidas claramente racistas impuestas por las instituciones del Estado son reforzadas y extendidas por la Iglesia Católica mediante el discurso del miedo y la criminalización, tal como se expresó en las polémicas declaraciones del cardenal Cañizares tachando de "invasión" la llegada de los miles de hombres, mujeres y niños que se ven obligados a dejar sus países como consecuencia de las guerras imperialistas. Unas declaraciones que no hacen más que exacerbar el odio y la islamofobia, extendiendo la idea de la falsa amenaza de "terrorismo" sobre los colectivos musulmanes que hoy piden asilo a los gobiernos europeos.

A nadie se le escapan las profundas incoherencias y las fuertes contradicciones entre el falso discurso con el que los gobiernos europeos se han llenado la boca estos últimos meses, siguiéndole el juego a Merkel y su supuesto "plan de acogida" y la respuesta política que se han puesto en práctica.






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