Géneros y Sexualidades

LGTBIFÓBIA

Interior niega el asilo a exiliados LGBTI

Según denuncian varias ONGs, el Ministerio del Interior deniega el asilo a refugiados perseguidos por su orientación e identidad sexual.

Lunes 4 de julio de 2016 | 19:32

Millones de personas LGBTI son hostigadas y asesinadas en todo el mundo, muchas otras son forzadas a ocultar su identidad para “evitar problemas”. Sin embargo, muchas tratan de emigrar a países donde no hay leyes que supongan la condena a cárcel por su orientación e identidad sexual.

De esta forma, a los millones de desplazados económicos a los países imperialistas, se suman también personas perseguidas por otras razones, como aquellos exiliados por motivos políticos o personas LGBTI.

Las fronteras y códigos legales en Europa se hallan blindadas contra las personas que tratan de huir de la guerra y la pobreza creada por el expolio que generan estos capitalistas en zonas como África, América Latina o Asia, convirtiendo las fronteras y el intento de cruzarlas en una trampa mortal para decenas de miles de migrantes cada año.

Esta es la situación de los refugiados de la guerra en Oriente Medio, agolpándose a las puertas de una represiva Unión Europea blindada, así como de los refugiados económicos que mueren tratando de cruzar el Mediterráneo o abatidos por la policía española frente a Ceuta y Melilla.

De igual forma, existen numerosos casos de personas LGBTI que huyendo de la persecución por su orientación sexual, se encuentran con la denegación de su entrada. En la mayoría de los casos, primero son recluidos en Centros de Internamiento de Emigrantes (CIEs) o aeropuertos y luego, tras denegárseles la entrada, son deportados a sus países de origen.

Este es el caso de, entre otros, el Estado español. Según han denunciado las ONGs ACNUR y CEAR, el Ministerio de Interior ha realizado un número elevado de denegaciones a estas solicitudes de asilo, utilizando criterios absurdos y humillantes, como afirmar que estas personas podrían evitar la persecución si viviesen “con discreción” o pedirles demostraciones de su orientación sexual en base a prejuicios LGBTIfóbicos.

Los procedimientos para las personas LGBTI solicitantes de asilo se realizan en el Estado español sin aplicar la Directiva Europea de Procedimiento. Es decir, se hacen en entrevistas que se desarrollan en un periodo máximo de cuatro días, realizadas en aeropuertos o en los mismos CIEs, auténticas cárceles para personas migrantes en el Estado español donde se cometen multitud de violaciones de los derechos humanos.

En estas entrevistas se les exige a los refugiados que aporten pruebas “convincentes” sobre su persecución. Sin embargo, la mayoría han tenido que ocultar los casos de torturas, abusos sexuales y encarcelamientos que han sufrido y aquí se ven en la tesitura de declarar ante la policía, la misma que en muchas ocasiones ejerce las persecuciones y las agresiones a estas personas en sus países de origen.

Además, teniendo como principales motivos el descrédito y el miedo a la Policía, en el Estado español se denuncian tan sólo un 25% de los delitos de odio por LGBTIfobia. También es frecuente el maltrato y los abusos en los CIEs. La suma de estas barreras LGBTIfóbicas y xenófobas hace que en muchos casos las personas incluso sean incapaces de narrar sus traumas a las fuerzas policiales para declarar algo que “convenza” a las autoridades españolas y evitar la deportación.

En los protocolos de actuación también se encuentran frecuentes irregularidades. Las autoridades recomiendan en muchos casos pedir asilo a otros países donde la homosexualidad está penada, o el propio criterio de “discreción” antes mencionado. También hay indicios, según las ONG’s, de que se demandan las pruebas sobre la persecución sufrida de forma irracional y con un proceder inadecuado.

De los pocos casos que han aparecido en los medios, se destacan los de Louis o Christelle, ambos de Camerún. Él, después de dos viajes en patera huyendo tras un intento de asesinato en el que su pareja fue quemada viva y tres meses de prisión en CIEs, recibe una orden de expulsión por “falta de pruebas”. Ella, sufrió varios intentos de deportación tras ser rechazada como prueba un artículo periodístico con su cara incitando a la persecución.

En 75 países del mundo las personas LGBTI son legalmente perseguidas y encarceladas y en 9 son condenadas a muerte por la ley. Sin embargo esta condena se extiende más allá de la ley ante la impunidad de los crímenes por LGBTIfobia que se producen en muchas zonas del mundo o las elevadas tasas de suicidio en todo el planeta, 4 veces mayores en personas LGBTI.

Todo ello mientras un alto porcentaje de personas LGBTI ven denegadas sus peticiones de asilo en los países imperialistas como el Estado español, contribuyendo así a una doble cadena opresora - LGBTIfobia y xenofobia- contra los miles de inmigrantes que se juegan la vida tratando de cruzar las fronteras de la UE, para encontrarse con la Ley de Extranjería, y el creciente racismo y precariedad.






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