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Irene Montero en el acto de Forbes: un feminismo liberal opuesto a las precarias

La ministra de Igualdad de Unidas Podemos, Irene Montero, ha sido la encargada de clausurar este jueves la edición 2021 de la Cumbre Forbes, donde se ha analizado el papel de la mujer en el mundo empresarial.

Irene Ruiz

@IreneYpunto

Viernes 22 de enero | 10:01

Este jueves, Grant Thornton España, la filial española de la quinta firma a nivel mundial de servicios profesionales de auditoría, consultoría, asesoramiento fiscal, legal y financiero, publicaba varios tuits sobre la participación de la ministra de Igualdad de Unidas Podemos, Irene Montero, en la cumbre Forbes 2021, en la que Montero ha sido la encargada de clausurar esta edición donde se ha analizado el papel de la mujer en el mundo empresarial.

Las críticas desde los sectores de los colectivos de trabajadoras precarias, el feminismo socialista y antirracista no se han hecho esperar, echándole en cara a la ministra que vaya a clausurar actos empresariales mientras las condiciones de vida de las mujeres precarias no han mejorado en absoluto bajo el gobierno de la señora Montero.

Resulta cuanto menos ingenuo, por no decir hipócrita, que la ministra vaya a una cumbre empresarial a hablar de la crisis de los cuidados, teniendo en cuenta que esta crisis no sucede solo en el hogar, sino en el ámbito laboral de millones de mujeres, que son quienes ejercen los trabajos esenciales, como el cuidado de personas dependientes, niñes y personas mayores, en cifras que alcanzan el 85% de las plantillas.

Algunos colectivos de trabajadoras como las del SAD (Servicio de Atención Domiciliaria) ya venían haciendo esta crítica, lanzando esta pregunta: ¿De qué sirve un Ministerio de igualdad, si nuestra precariedad es ciega a sus ojos?

Estas trabajadoras siguen siendo explotadas por empresas multimillonarias —cuyos dueños, como Florentino Pérez, probablemente hayan coincidido en Forbes con la ministra—, bajo el autodenominado gobierno “más progresista de la historia”, mientras que las condiciones laborales, y por tanto la violencia y la dependencia económica, de esas mujeres ha empeorado hoy bajo su ministerio.

Aunque durante la pandemia esas contradicciones se han agudizado, la ausencia de políticas públicas de su gobierno al respecto, es más que notoria. Hemos visto medidas para salvar a las empresas, como ERTES y líneas ICO, pero para los y las trabajadoras solo gestos propagandísticos, como el IMV (Ingreso Vital Mínimo) al que es prácticamente imposible acceder.

La ministra llora y quiere que este sea el ministerio de todas las mujeres, pero la precariedad ni siquiera está en su agenda, y existe toda una nueva generación que se da cuenta.

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Por ello, la foto de la ministra en Forbes, es mucho más que simbólica. Es una declaración política que representa a quién se dirige, ¿quién es el sujeto político para ella? en estos días que plantearse esto esta tan de moda. Para Montero, es más importante dar buena imagen de cara a las empresas, que enfrentarse a ellas para defender los intereses de las trabajadoras.

Pero, ¿es que podía ser de otra manera? Por muy buena voluntad que tuviera al llegar al cargo, debemos preguntarnos ¿qué recorrido y potencialidad política de transformación, puede venir de un estado de la clase dominante?
En Izquierda Diario lanzábamos esta reflexión al inicio de andadura del gobierno, cuando el nombramiento de referentes del movimiento feminista, lesbianas y racializadas, despertó las ilusiones de algunos sectores del feminismo, el antirracismo y la izquierda.

Algunas de las preguntas que lanzamos hoy vista la experiencia son, meter en la agenda política y alcanzar las demandas de las explotadas y las oprimidas ¿va a suceder por gracia de un gobierno social liberal que se dirige a las empresas antes que a las precarias?

Elegir bando, como si no existiese una tercera posición de independencia de clase respecto a cualquier gobierno de la clase dominante, “o con Vox o con el gobierno progre del PSOE”, como si no se pudiese estar en contra de los dos ¿va a ayudar a construir un feminismo de clase y antirracista, fuerte, consciente y alternativo al feminismo institucional cuyo potencial transformador ya conocemos?

Una gran referente del feminismo socialista a la que hemos rendido homenaje estos días en el centenario de su asesinato precisamente a manos de la socialdemocracia, la enorme Rosa Luxemburgo, plantea:

«La naturaleza de un gobierno burgués no viene determinada por el carácter personal de sus miembros, sino por su función orgánica en la sociedad burguesa. El gobierno del Estado moderno es esencialmente una organización de dominación de clase, cuya función regular es una de las condiciones de existencia para el Estado de clase. Con la entrada de un socialista en el gobierno, la dominación de clase continúa existiendo, el gobierno burgués no se transforma en un gobierno socialista, pero en cambio un socialista se transforma en un ministro burgués.»

Hoy nos parece fundamental plantearnos estas preguntas para construir un feminismo de clase que se plantee de verdad triunfar, y siguiendo el ejemplo de nuestras referentes les rindamos homenaje no solo de manera simbólica, sino mucho más, retomado sus aportaciones y la tradición marxista y feminista del feminismo revolucionario.






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