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BULLYNG

KiVa, una posible respuesta al acoso escolar

El Estado español es uno de los países europeos más atrasados en materia de detección y erradicación de la lacra del acoso escolar. El programa KiVa puede ser una ayuda contra este fenómeno. Los recortes en educación y la apuesta por la regresión pedagógica de la LOMCE, impiden que pueda implantarse.

Marc Ferrer

Barcelona

Viernes 12 de febrero de 2016

Foto: EFE

En 2009, el gobierno finlandés comenzó a aplicar un modelo nacido en la Universidad de Turku, para la detección y disminución de casos de acoso escolar. Era el programa KiVa Koulu. Las primeras investigaciones apuntan a descensos importantes en los casos de bullyng . Hoy, el 90% de las escuelas del país están inscritas a él y lo han implantado con gran efectividad.

Este programa ha logrado en Finlandia reducir el 69% del acoso escolar , incluyendo el bullying y el ciberbullying. Lo novedoso y característico de este método es que no se centra en el acosador y en la víctima, sino en el grupo. El programa KiVa, busca que el grupo aprenda a empatizar con la víctima y no con el acosador.

El método plantea impartir clases específicas desde los 7 a los 13 años para que los alumnos puedan adquirir las diferentes herramientas para combatir el acoso, fomentando la empatía, respetando a los iguales y trabajar la convivencia.

Además, el método se apoya en diferentes elementos educativos, ya sean formales o informales, como pueden ser las madres y padres o la comunidad. Se tratan los fenómenos interrelacionados, se reflexiona y se practica en comunidad sobre las formas de oponerse al acoso.

Otros elementos en los que el programa se apoya son las nuevas tecnologías, a través de videojuegos KiVa, que sirven para ejercitar lo aprendido en las clases. Una de las herramientas más efectivas es también el buzón virtual, donde los alumnos pueden denunciar el acoso de forma anónima.

La clave de este método es hacer responsables de la seguridad de los alumnos al propio conjunto, evitando que algún compañero sienta miedo hacia otro en algún momento.

El modelo KiVa está en marcha también en ciudades de otros países (Italia, Holanda, Estados Unidos, Reino Unido…). Sin embargo, en el Estado español, donde recientes casos han devuelto a la luz pública la profundidad de este drama, no se aplica este método más que a cuentagotas. Pero tampoco ningún otro diferente. El Ministerio de Educación acaba de sacar el borrador de un plan de convivencia -que anunció ya en abril- con escasa concreción de momento y sobre todo con cero presupuesto. Un nuevo brindis al sol.

Ejemplos de casos recientes aquí han sido el de Diego, un niño que se suicidó al ser víctima diariamente de acoso escolar en Madrid; o Arancha, otra chica de la capital, de 16 años, que se quitó la vida después de que sus padres denunciaran el caso.; o el caso de Alan, en Barcelona, un joven transexual de 17 años, que se suicidó como consecuencia del acoso escolar transfóbico que sufría.

Este último , además de una gran repercusión mediática -como los demás-, logró movilizar a cientos de personas en una manifestación, no solo contra el acoso escolar, sino contra el machismo, la homofobia y la transfobia. Como bien denunciaron las organizaciones convocantes y la familia de Alan, el sistema educativo mantiene un enfoque reproductor del sistema patriarcal - y clerical., en un país en el que casi la mitad de los centros educativos son de la Iglesia- muy lejos de fomentar la diversidad afectivo-sexual.

Sin duda, metodos como el Kiva u otros programas similares, son una herramienta potenciadora de una educación más empatizante y tolerante. Sin embargo no son la panacea final para acabar con ésta lacra social, que en el peor de los casos acaba con jóvenes vidas. El bullyng o el acoso escolar, arrastra los reflejos de la sociedad, como vemos en el caso de Alan y otros muchos.

Por todo ello, hoy siguen siendo imprescindibles planes de educación contra la homofobia, el machismo o el racismo en los colegios e institutos, comenzando desde la misma educación infantil y por la revisión del currículo y las programaciones. Estos planes deben contemplar la capacitación para el personal docente y no decente, facilitando la formación dentro de su jornada laboral. El programa Kiva puede ser una buena base para pensar porque modelo de plan se puede pelear para su efectiva implantación.

Todas estas medidas deben ir acompañadas de otras fundamentales como la redución de número de alumnos por aula, el aumento del profesorado de refuerzo para garantizar una escolarización en igualdad de condiciones de todos los niños y adolescentes y una mejora generalizada de la calidad de la enseñanza pública.

Estas medidas son de urgencia, pero las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno central y los autonómicos van justamente en un sentido opuesto. No es casualidad que los casos de bullyng estén aumentando a la vez que se degrada día a día la escualea pública fruto de los sucesivos recortes y la implementación de leyes con un contendo ideológico tan reaccionario como la LOMCE.






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