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La Ley Mordaza llega a la Universidad Autónoma de Madrid

Las asociaciones de la Autónoma de Madrid se organizan contra la #MordazaUAM, borrador del nuevo reglamento de asociaciones que pretende limitar y perseguir la formación de agrupaciones críticas en la Universidad.

Lucía Nistal

@Lucia_Nistal

Martes 13 de diciembre de 2016 | 20:02

La represión y el control sobre los activistas que plantean alternativas de organización es moneda corriente en el Estado español. La conocida como Ley Mordaza fue una de sus mayores expresiones como legitimación de la más brutal represión. En Madrid ya estamos viendo hace tiempo la persecución de la Comunidad y el Ayuntamiento a los centros sociales. Ahora, el repunte del control represivo llama a la puerta de la Universidad Autónoma de Madrid.

A principios de diciembre llegó a las manos de algunos de los colectivos de la Universidad Autónoma un borrador el nuevo reglamento de asociaciones dispuesto para ser aprobado por el Consejo de Gobierno, que se había redactado sin permitir la participación de las agrupaciones universitarias. Será siempre, a posteriori, cuando en todo caso se permita a los estudiantes a través de los cauces establecidos aportar alguna opinión que no tendrá peso alguno si es contraria a la línea de Rectorado.

La justificación con la que comienza el documento es que la anterior legislación es demasiado confusa, de manera que se hace necesaria una regulación más exhaustiva de diferentes puntos como la cesión de espacios, la aprobación de subvenciones o la propia legalización de las asociaciones. Pero ¿qué se esconde tras una mayor regulación? Obvio, un mayor control.

Como describe la nota de prensa redactada por diferentes asociaciones de la Autónoma: “se limitaría la capacidad de acción y autonomía del tejido asociativo, aumentando exponencialmente sus obligaciones burocráticas e incluyendo la posibilidad de ilegalizar asociaciones de forma arbitraria por parte del Rector sin la habilitación de ningún mecanismo de defensa. Por otra parte, excluiría de la vida universitaria a los distintos colectivos no legalizados, como las asambleas, quienes no podrían utilizar ningún espacio de la universidad ni expresarse mediante carteles. También, se dificultaría la celebración del Festival de Primavera que llevamos organizando los propios estudiantes de la Autónoma desde la Transición. En resumen, nos coloca en una situación de inseguridad e indefensión jurídica y nos trata como potenciales delincuentes.”

Si echamos un vistazo al borrador del reglamento de asociaciones de la UAM observamos en cada página intentos de limitar la autoorganización. Por ejemplo, los estudiantes solo podrán computar como miembros de una agrupación, limitando así el derecho de asociación; además, las trabas burocráticas para establecerse como asociación reconocida son aún mayores que antes, teniendo incluso que pasar por el registro de asociaciones de la Comunidad de Madrid.

Por otra parte, aparece reiteradamente la figura de la responsabilidad, que no es más que la obligación de presentar una serie de nombres a los que se culpará y penalizará en caso de cualquier acontecimiento en el entorno de la actividad de la asociación en cuestión que se salga de los márgenes establecidos por las normativas de la Autónoma, independientemente de su presencia y participación.
Otro punto especialmente represivo es la amenaza constante a la “cancelación de la inscripción” o la ilegalización de la asociación, para hablar sin eufemismos. Cualquier incumplimiento menor administrativo podrá ser susceptible de provocar la ilegalización de la agrupación de manera unilateral desde el Rectorado y sin posibilidad de réplica, algo totalmente arbitrario y profundamente antidemocrático que puede ser instrumentalizado contra las asociaciones en el momento en que resulten incómodas para la casta universitaria.

También pretenden restringir las subvenciones, que dejarán de tener dos convocatorias para tener solo una y cuyos fines deben cumplir una serie de requisitos limitadores y abiertos a la interpretación de Rectorado. En este marco, una restricción que me llama especialmente la atención es que solo podrán optar a subvención las actividades dirigidas a esta comunidad universitaria y quedarán excluidas actividades del ámbito específico de la docencia e investigación universitaria. En primer lugar, tanto yo como la agrupación a la que pertenezco, Armas de la Crítica, luchamos porque la universidad sea un espacio abierto para toda la sociedad y no restringido a aquellos que pueden pagarse las desproporcionadas tasas. En segundo lugar, agrupaciones como Armas de la Crítica queremos acabar con el monopolio de la jerarquía universitaria sobre los contenidos universitarios, motivo por el que impulsamos iniciativas como la Cátedra Libre Karl Marx, a través de la que estudiantes y trabajadores de la universidad organizados decidimos los contenidos y debates que queremos se den en nuestras facultades.

Por eso, cuando la normativa advierte que no se autorizará el uso de espacios en el caso de que interfieran o entren en conflicto o dupliquen las específicas de la docencia e investigación, entendemos que no se trata más que de un intento de mantener la hegemonía absoluta sobre los contenidos universitarios, intentando cerrar el único resquicio que nos quedaba a los alumnos para decidir sobre ellos.

Además, cualquier tipo de actividad e incluso el permiso para poner carteles quedará fuera del alcance para cualquier agrupación que no pase por el aro de la legalización en los términos que rectorado exige. Curioso que se prohíba poner carteles o utilizar un espacio a estudiantes que quieren sacar adelante actividades que la universidad no ofrece, pero que se abran las puertas a cualquier acto con ánimo de lucro de empresas privadas o que se permita sin la más mínima resistencia que empapelen cada rincón de nuestras facultades con publicidad, en muchas ocasiones asquerosamente machista.

Por todo ello y como se explica en la nota de prensa, “gran parte de las asociaciones de la UAM nos hemos unido para solicitar la paralización de esta normativa opaca y solicitar la redacción de una nueva desde el diálogo.” La respuesta comenzó el pasado domingo con la campaña #MordazaUAM, que ha llegado a ser el tema más comentado de España en twitter, y 49 del mundo. El siguiente paso será la manifestación convocada pacífica el próximo jueves 15 de diciembre a las 14:30 en la Plaza Mayor de la UAM.

El anterior reglamento ya era bastante restrictivo para las asociaciones, especialmente para aquellas que no estamos reconocidas en el registro como Armas de la Crítica. Ahora, con la nueva normativa cuyo borrador se ha elaborado sin la participación de las asociaciones, la casta universitaria pretende limitar todavía más la autoorganización de los estudiantes, algo fundamental para la defensa de nuestros derechos, para la lucha por una universidad verdaderamente pública y profundamente democrática en la que tenga lugar el debate crítico y el pensamiento revolucionario. ¡No a la #MordazaUAM!






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