Sociedad

DESDE LOS CIRCULOS VIRTUALES

La UME, un escaparate para limpiar la cara del ejército

Hace ya algunos años la mayoría de jóvenes contemplábamos en el buzón la carta de la mili con una mezcla de asco y hastío, ya que teníamos que empezar los trámites para rechazar el ingreso al cuartel. Una parte de la juventud, la más combativa, directamente se hacía insumisa poniendo su libertad por delante de la maquinaria de guerra, otro sector, más mayoritario, perdía su valioso tiempo en la prestación sustitutoria.

Aitor Bayon

Celador del SERMAS | @saludalegria

Lunes 20 de abril

Gracias a la lucha que comenzaron los insumisos y objetores de conciencia allá por los años 70, hoy ya no se recibe la odiada carta. Fue en el año 1998 cuando por primera vez el número de objetores superó al de soldados de reemplazo. El gobierno tenía planes para terminar con la mili obligatoria a más largo plazo, pero la subida constante del número de objetores e insumisos y los porcentajes de hasta el 80% de jóvenes que tenían una opinión negativa respecto a la mili, precipitaron los acontecimientos y en 1996 el gobierno Aznar decretó su fin que se estiraría hasta 2001. El ejército se veía como un sitio embrutecedor y una pérdida de tiempo.

Con el fin de la mili, se estableció el ejército profesional mixto. Ligado a las estructuras imperialistas como la OTAN, Frontex, los cascos azules de la ONU, etc., comenzó un proceso de cambio, tanto interno como externo. Se convirtió en una salida poco atractiva, pero salida al fin y al cabo, para sectores precarizados de la juventud e inmigrantes con derecho a la doble nacionalidad. Por otra parte, comenzaron campañas publicitarias para el ingreso al ejército donde “vendían” su labor humanitaria y pacificadora. Estas campañas chocaron con el rechazo de la población a la participación del Estado español, primero en la Guerra de los Balcanes 1991-1999 y después con el rechazo a la invasión de Afganistán e Irak a partir del 2001, justo el año en que se extinguía definitivamente el Servicio Militar Obligatorio.

Es en este contexto, surge en 2005 la L.O. de la Defensa Nacional que supone una restructuración profunda de las Fuerzas Armadas, y tras ello en el 2006 se crea la UME (Unidad Militar de Emergencias). Esta Unidad nace con el objetivo de estar presente en todo el estado e intervenir en catástrofes naturales, incendios forestales y otros riesgos de naturaleza física, química o biológica. Riesgos que perfectamente se podrían asumir por unidades específicas civiles de las Comunidades Autónomas o alguna estatal ligada a sistema de protección civil. Pero no, la ley que regula la Protección Civil, también fue modificada para que la UME fuera la encargada de la intervención en los casos de emergencia a petición de Protección Civil y bajo mando del Ministerio del Interior en coordinación con Defensa. De esta forma se transforma una unidad del ejército en un cuerpo de intervención en la vida civil.

En esta crisis del Coronavirus hemos visto absolutamente presente a la UME realizando tareas propias de los servicios de limpieza, bomberos o mantenimiento. Quienes hemos visto en acción a la UME hemos podido comprobar todo el despliegue de medios (EPIs integrales y de calidad, vehículos especiales, autobombas, y un largo etcétera), medios de los que carecemos la mayoría. Ese despliegue de medios no surge de la nada, sino del aumento constante del presupuesto del Ministerio de Defensa. Se les ha dado un papel tan protagonista, tanto a la UME como a otros cuerpos militares como la Policía Militar, que hasta la propia Policía Nacional o la Guardia Civil se han quejado de la intromisión en sus competencias. Pero esto no es algo nuevo, desde que se creó la UME y al comprobar el efecto positivo que tiene esta unidad en la valoración general de la población con respecto al ejército, se está fomentando su presencia en cualquier catástrofe.

La UME se crea y desarrolla en paralelo al recorte de recursos y medios para sectores como Agentes Forestales, Bomberos, Agentes Medioambientales, etc. Por ejemplo, en el periodo 2003-2016, no se convocaron oposiciones para Agentes Forestales en la Comunidad de Madrid. También hay que destacar la precariedad que sufren algunas de esas profesiones, siendo la de Agentes Medioambientales una de las más castigadas, ya que en general han externalizado ese servicio y por tanto dependen de las condiciones que pactan las empresas con la administración, que como sabemos siempre tienden a la baja.

Es importante señalar que más allá de tener un gran cuerpo de emergencias, la cuestión de la prevención es fundamental. Esa prevención sólo se puede lograr con equipos suficientes que se dediquen al cuidado de los montes, campos e infraestructuras estratégicas que puedan suponer un riesgo para la población. Eso sólo se logra con inversión y empleo público de calidad, que es lo que vienen demandando todos los colectivos que hemos señalado, muy afectados por los recortes en los últimos años.

La UME por tanto, es fundamentalmente un cuerpo de propaganda, una unidad que pretende insertarse en la vida civil para limpiar la cara del ejército profesional y ser escaparate del mismo. Y que, además, cuenta con todos los recursos de los que carecen los cuerpos civiles de prevención y emergencia.






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