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ELECCIONES CATALANAS

La campaña de la CUP: un guiño al procesismo a negociar con el Estado

Un nuevo plebiscito para 2025 que se pueda imponer a los partidos de la burguesía y que sea pactado con el Estado central. Este es el rumbo a la moderación de la CUP para las elecciones catalanas en plena campaña.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Miércoles 3 de febrero | 14:09

Después del primer debate de la campaña de las elecciones catalanas a nivel estatal no se puede descartar que tras el 14F se pueda conformar un nuevo tripartito entre ERC, PSC y los Comunes, las concesiones y apoyos a nivel estatal de los republicanos en el Gobierno de Sánchez e Iglesias al menos así lo indican.

Tampoco se puede descartar la reedición del actual gobierno de la Generalitat entre los partidos de la burguesía catalana, es decir JxCat y ERC, con una mayoría más holgada aún si la CUP se dispusiera a participar de este.

En este sentido pero, Carles Riera, número dos de la CUP por Barcelona, ​​intervino diciendo que la CUP no sería moneda de cambio de ninguna coalición, desmarcándose así de las últimas apariciones públicas de la formación independentista en las que señalaban que "están dispuestos a asumir todas aquellas responsabilidades que sean necesarias".

De hecho, ni 24 horas después del primer debate, la candidata de la CUP, Dolores Sabater ha vuelto a deleitarse en una serie de guiños a JxCat, manifestando que "la CUP será decisiva en un gobierno independentista si hay políticas sociales", algo difícil si se tiene en cuenta que el mismo partido de Laura Borrás, Carles Puigdemont o Quim Torra han seguido las mismas políticas anti-sociales en plena crisis pandémica.

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Sin embargo, donde más trasluce la mano extendida y la deriva hacia la moderación de la CUP con los partidos de la burguesía es en declaraciones como las que hacía también Sabater al decir que "hace falta un nuevo plebiscito vinculante que puede ser pactado con el Estado".

Con estas declaraciones, la CUP no hace más que manifestar su programa de "Un Nuevo Ciclo para Ganar" de reformas posibles en el actual marco legal y autonómico. La formación independentista plantea una especie de "insurrección democrática", como afirmaba Federico Grom en un artículo hace unas semanas.

Esto sería una concatenación de acciones (referéndums, huelgas generales, decisiones unilaterales, etc) que lleven al Estado a tener que aceptar / negociar la autodeterminación de Cataluña. Y Grom añade que "para la CUP, la insurrección democrática" como una movilización sostenida en el tiempo "es la clave para conseguir el derecho de autodeterminación. Pero esta acción radical se limitaría a ser un elemento de mera presión sobre la comunidad internacional y el propio Estado español como manera de forzar unas negociaciones que desemboquen en un referéndum acordado. Una dinámica de las acciones y las tácticas puestas al servicio de una negociación con el Estado ".

Y esta política que se desprende del programa electoral que ha ido elaborando la CUP durante todo un proceso de debate es, en definitiva, lo que marca su hoja de ruta moderado. Por mucho que la misma formación independentista se escude tras el compromiso con otras diez organizaciones en un programa de 12 puntos con elementos más de izquierda o los últimos documentos aprobados por el Consejo Político que criticaban las declaraciones en favor de poder sumarse a un gobierno de coalición .

Frente este rumbo a la moderación, hay que construir una alternativa anticapitalista y con perspectiva de independencia de clase con un un programa para imponer la lucha por las aspiraciones democráticas al derecho a la autodeterminación del pueblo catalán.






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