SUPLEMENTO

La situación en la isla y sus perspectivas: entrevista con un joven cubano comunista

Entrevista: Taliesin Álvarez

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La situación en la isla y sus perspectivas: entrevista con un joven cubano comunista

Milton D’León

Pablo Oprinari

El pasado 11 de julio se vivió en gran parte de la isla de Cuba una jornada de movilizaciones que derivaron en enfrentamientos y represión, que terminó con centenas de detenidos, entre ellos referentes y activistas de la izquierda cubana. El bloqueo imperialista que sufre Cuba durante décadas, las medidas restauracionistas procapitalistas por parte del gobierno han venido aumentando la desigualdad social de manera extrema, que junto con la situación de los efectos por la pandemia que han agudizado más la situación social, han terminado siendo los desencadenantes de las protestas.

Estos hechos volvieron a colocar a Cuba ante los ojos del mundo, y no existió medio que no se refiriera a la situación en la Isla. No es para menos, en Cuba se llevó a cabo la primera revolución en nuestro continente donde se terminó expropiando a la burguesía y se expulsó al imperialismo junto a todos sus intereses económicos y políticos, un país que siempre ha estado asediado por el imperialismo, pero donde existe toda una burocracia que frente a la crisis existente no ha encontrado mejor salida que avanzar en medidas restauracionistas con todas las consecuencias que ello trae aparejado para el pueblo cubano.

Para conocer más en profundidad y de primera mano La Izquierda Diario conversa con Taliesin Álvarez, quien es filólogo y poeta, miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas, de la Asociación Hermanos Saíz, e integrante del consejo editorial del blog cubano de izquierda Comunistas.

Taliesin, ¿cuáles consideras que han sido las causas de las movilizaciones del pasado 11 de julio en Cuba?

El estallido social de baja envergadura sucedido en Cuba el 11 de julio tuvo varias causas. La primera de ellas el endurecimiento de la situación de la vida en Cuba como resultado de la acción de la Covid-19 a escala mundial. A ello hay que sumar el bloqueo de Estados Unidos y su recrudecimiento por la administración de Donald Trump, la acentuación de las desigualdades sociales producto del estímulo de las iniciativas privadas en la economía nacional y producto del reciente ordenamiento monetario, la falta de democracia obrera, la propaganda anticomunista de la derecha cubanoamericana y mundial.

Hablando del bloqueo criminal, ¿cuál es el impacto actual de este bloqueo impulsado desde hace 61 años por el imperialismo estadounidense?

Cuba, más que muchos países, por sus características naturales no puede tener una existencia que excluya el intercambio con el mundo. Su condición de país subdesarrollado impide el desarrollo y modernización de su industria, el acceso a nuevas tecnologías y técnicas de producción. Cuba cuenta con limitaciones en la mayoría de los recursos naturales que demandan las economías desarrolladas. El bloqueo estadounidense interfiere entre ese intercambio necesario del país y el resto del mundo, pone obstáculos al desarrollo de Cuba y al bienestar de los cubanos. El bloqueo impide el acceso a créditos, insumos, medicamentos y tecnologías de vital importancia para el funcionamiento económico y social de la nación, así como el fomento de sus virtudes naturales y posibilidades con las que podría hacer su aporte al mundo en diversos campos. El bloqueo restringe la acción positiva de las conquistas sociales de la revolución cubana en la sociedad para minimizar en la mente popular la relevancia de estas conquistas del socialismo, con lo cual el imperialismo espera lograr que los cubanos queden más indefensos ante su propaganda falsa, irracional, ignorante, anticientífica y contraria al progreso humano que presenta el capitalismo como lo mejor y lo máximo a que puede aspirar el hombre.

Respecto a la política económica del gobierno de Díaz Canel, ¿cuál ha sido su resultado para las mayorías trabajadoras de Cuba?, y más en particular, ¿cómo ha sido su respuesta ante las movilizaciones?

La política económica del gobierno actual es desacertada cuando genera desigualdades sociales y estimula las relaciones capitalistas de producción, cuando hace a las empresas estatales competir entre sí. La respuesta del gobierno ante las manifestaciones populares ha sido errada como la política económica. En la política económica todavía puede vislumbrarse el socialismo (propiedad social, planificación), pero debilitado. El tratamiento dado por el gobierno a las manifestaciones reprimió y censuró a gente que ni vandalizó ni estuvo pagada por el imperialismo, es decir, a la mayoría de manifestantes descontentos con la penuria que viven. El socialismo no reprime y no censura. Un sistema que se da el nombre de socialismo y comete esas acciones contra la libertad es un estado obrero burocráticamente deformado en el que los trabajadores no toman las decisiones y no se sienten dueños de los medios de producción. Si los trabajadores, estudiantes e intelectuales fueran los decisores no se levantarían jamás contra sí mismos y responderían con mayor fuerza a las agresiones constantes del imperialismo que amenazan la soberanía y las conquistas de la revolución cubana en el ámbito social. Revolución que aún respalda y apoya la mayor parte de los cubanos.

En medio de los disturbios el gobierno bloqueó el internet y dejó incomunicada a la población por esa vía para garantizar su poder y su manipulación de la sociedad con apoyo de la televisión y la radio. Estos medios han insistido en que los manifestantes fueron individuos violentos pagados por el imperialismo, «gusanos» procapitalistas y revolucionarios confundidos (que los hubo). La televisión y la radio no mostraron los hechos, pero sí la respuesta del gobierno a estos. Como ha demostrado el blog Comunistas no solo había en la manifestación revolucionarios confundidos, si no también revolucionarios que piensan diferente; algunos de los cuales fueron arrestados y despedidos de su trabajo. ¿Cómo un estado socialista puede despedir impunemente trabajadores en esta situación precaria de pandemia? La gente tiene el derecho de manifestarse en todas partes y de decir todo lo que piensa, lo cual amenaza los privilegios de la burocracia que constantemente promueve la confianza obediente en las masas para explotarlas y manejarlas a su gusto. El Partido Comunista de Cuba es cómplice de todo esto con su política estalinoide y errada para conducir el país por una transición exitosa al socialismo. Este poder censurador difunde por sus medios una visión falsa, incompleta, no objetiva y no autocrítica de estos y otros asuntos cardinales para el avance del socialismo en Cuba, con lo que frena, dificulta y pone en riesgo su devenir.

En el marco de toda esta situación que señalas, ¿Qué perspectiva ves para los trabajadores de la isla y qué es lo que se debe hacer?

Hay que defender el socialismo, analizar el país desde una perspectiva no estaliniana, verdaderamente marxista y revolucionaria. Hay que comunicar esos análisis a los trabajadores por distintas vías y a todos los que en el aparato estatal no han renunciado a la revolución frente a sus privilegios personales. Hay que promover debates en estas materias e intentar una actualización de la teoría revolucionaria en el poder para que este sirva a los propósitos de la revolución. Hay que obligar al poder burocrático a ceder frente al ejercicio democrático obrero por las vías que exija la resistencia que el poder burocrático oponga al interés y a la práctica de los revolucionarios.

Defender el socialismo en Cuba significa establecer una democracia socialista en la que los obreros tengan plena libertad para expresarse, asociarse y dirigir la producción; elevar la satisfacción de las necesidades sociales sin buscar sus soluciones en el ámbito de la gestión privada; realizar avances continuos, aunque no apresurados, en la demolición de las categorías mercantiles; vigilar la desigualdad y la explotación e implementar acciones firmes en su contra; aplicar escalas salariales más equitativas; eliminar la censura; elevar la preparación y la cultura de los trabajadores; defender los derechos de la comunidad sexodiversa frente el tabú, la violencia y la incultura; resolver socialmente el número más alto posible de necesidades; elevar los índices de soberanía alimentaria y la calidad y la productividad en todos los sectores de la producción material. La planificación, la democracia, el mercado subordinado en descenso y la satisfacción de las necesidades de la sociedad permitirán al socialismo vencer frente al capitalismo y no que este se reproduzca en la realidad y en la conciencia.

El socialismo puede iniciar en un país subdesarrollado y bloqueado como Cuba, pero aquí no puede completarse puesto que Cuba necesita un entorno socialista favorable para desarrollarse y profundizar su revolución, su lucha por el desarrollo humano y el bienestar de su pueblo. Para defender el socialismo en Cuba tiene una gran importancia el internacionalismo, el apoyo y la solidaridad de los trabajadores cubanos con los de otras partes y el apoyo y la solidaridad de todos los trabajadores del mundo con los trabajadores y revolucionarios que en Cuba hacen una lucha contra el capitalismo, el imperialismo y la burocracia. Llamo con mi modesta voz a todos los trabajadores del mundo a apoyar nuestra revolución comunista y a gritar: ¡Abajo la burocracia!, ¡Socialismo y libertad!

Muchas gracias por tu tiempo, y seguramente seguiremos conversando en otro momento.


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Milton D’León

Caracas / @MiltonDLeon
Editor de La Izquierda Diario (Venezuela) y miembro del Consejo Editorial de la Revista Estrategia Internacional. Internacionalista, autor de múltiples artículos y ensayos sobre política, economía, luchas sociales y cultura de América Latina y el Caribe y otras regiones desde la teoría marxista. Actualmente reside en Venezuela.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari
Sociólogo por la UNAM, coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles.
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