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CRISIS COVID

La tercera ola llega al Estado español sin refuerzos en sanidad y con amenaza de nuevos confinamientos

Mientras los sanitarios exigen más recursos y personal, los gobiernos autonómicos y central se oponen a reforzar la sanidad pública. En la tercera ola, una vez más, el debate entre los Gobiernos sigue siendo si más o menos restricciones. El gobierno central afirma que no son necesarias y varias autonomías piden extender toques de queda y confinamientos domiciliarios.

Jose Lavín

Madrid

Viernes 15 de enero | 16:21

El Ministerio de Sanidad comunicó ayer 35.878 nuevos contagios en las últimas 24 horas, superando los registros de otoño, y 201 fallecidos en total, la incidencia acumulada alcanza cifras de 522 casos por 100.000 habitantes en los últimos cuatro días. Muy por encima del margen de 250 por 100.000 habitantes que se señala como alerta. El 17% de las pruebas dan positivo actualmente.

Los datos de ingresos hospitalarios dicen que la tercera ola empezó antes de las navidades, entre el día 20 y 31 de diciembre (es decir, los contagios tuvieron lugar las semanas anteriores), sin embargo, el Gobierno achaca el repunte de contagios a la “relajación de las restricciones” y al comportamiento individual durante las fiestas. Pero, la variable “recursos destinados a la sanidad pública” permanece inamovible.

La situación en los hospitales públicos empeora, se doblan los ingresos y la ocupación de camas por pacientes Covid es crítica, por encima del 10%, y en UCI por encima del 15%. Con casi un año trabajando sin recursos suficientes y más de una década de recortes, las condiciones de trabajo en los hospitales y centros de atención primaria son una estampa de precariedad y falta de recursos.

Las autonomías, como única respuesta, han decidido endurecer las limitaciones. Madrid adelanta el cierre de hostelería a las 22.00, una medida ya adoptada por otras comunidades sin grandes resultados. Adelanta también el toque de queda a las 23.00, y amplía, asimismo, los confinamientos perimetrales. Euskadi sopesa también adelantar el toque de queda a las 18.00 o 22.00 horas como en Francia. El consejero de Cultura del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, ha afirmado este viernes que el Lehendakari ya ha solicitado al Gobierno central modificar el toque de queda y que “al igual que en Francia, se pudiera establecer a las ocho o a las seis, en lugar de a las diez de la noche”, sin embargo, en el país galo esta medida está resultando igualmente insuficiente para frenar los contagios.

Mientras tanto, Francisco Igea ha comunicado que en Castilla y León también apuestan por adelantar a partir de este viernes el toque de queda a las 20.00. El Ministerio de Sanidad ha respondido que, sin embargo, no se podrá prohibir la circulación antes de las 22.00. Aragón cierra perimetralmente la ciudad de Zaragoza, Huesca y Teruel, ante el riesgo de que los contagios se transmitan a las zonas rurales con altas tasas de población envejecida.

En la misma línea restrictiva cuatro comunidades: Castilla y León, Asturias, Murcia y Andalucía, solicitan al Gobierno central que les autorice el confinamiento domiciliario, medida ya adoptada en Portugal. El Ministerio de Sanidad rechaza la propuesta por no ser necesaria y considera, que todavía es necesario “esperar 7 o 10 días” para ver cómo evolucionan los contagios. Francisco Igea, sin embargo, ha optado por “recomendar” a los ciudadanos que sólo salgan de casa para trabajar. Ya son varios los políticos que, junto a Igea, han alertado de que esta ola puede ser peor que la de marzo si no se la consigue parar. El presidente de Murcia acusa al Gobierno de “no implicarse en la gestión de esta pandemia” por no decretar el confinamiento domiciliario, y que al menos deberían “dejar hacer” a las comunidades.

Los pulsos entre Gobierno central y autonómicos hacen mucho ruido en los medios de comunicación, y silencian las exigencias del personal sanitario y el no sanitario de los centros de atención primaria y hospitales. Son ellos los que continúan pidiendo lo que se sigue negando desde el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos: más recursos, más personal y derechos laborales.

A los niveles de estrés y la carga asistencial que arrastra la sanidad pública desde comienzos de la pandemia, se le suman los años de recortes que el Gobierno progresista no ha planteado revertir. La precariedad laboral que instituyen los contratos temporales de las reformas laborales del PSOE 2010, y PP 2012, afectan con especial gravedad a los trabajadores de la salud, asimismo, las privatizaciones y externalizaciones de diversos servicios. Lejos de haberse revertido, en hospitales como el Gregorio Marañón en Madrid o el Miguel Servet en Zaragoza, las trabajadoras de la limpieza han tenido que enfrentarse a nuevos intentos de privatización.

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En la tercera ola los Estados capitalistas con gobiernos de todo signo político continúan negándose por la vía de los hechos a revertir el deterioro que ellos mismos fueron decretando durante años en la sanidad pública. Una pandemia mundial no se puede enfrentar limitándose a apelar a la responsabilidad individual, tampoco mediante medidas de escalada represiva, restricciones a la movilidad o el eterno comodín de culpabilizar a la juventud. La hoja de ruta del gobierno progresista es la hoja de un gobierno por y para los capitalistas. Sigue, por tanto, sin tomar medidas que incluyan el refuerzo del sistema sanitario junto al refuerzo de otros servicios fundamentales como el transporte público y la educación.

Para tomar estas medidas debería dejar de deteriorar los servicios públicos mediante subcontratas, privatizaciones y gestiones empresariales de los mismos. Asimismo, serían preciso tomar medidas que atentarían contra los intereses del IBEX-35, algo muy lejos de las intenciones del gobierno, como expropiar la sanidad privada y establecer mayores impuestos las grandes empresas y fortunas para refinanciar y mejorar los servicios. Lejos de esta opción, el gobierno opta por rescatar a las grandes empresas.

Las direcciones de los sindicatos tampoco parecen dispuestos a defender los intereses y las necesidades imperiosas de los trabajadores en la pandemia. Los trabajadores y trabajadoras tenemos que enfrentar al gobierno recuperando los sindicatos, expulsando a los burócratas que los dirigen, y levantando un plan de lucha independiente para imponer un programa que de una salida a favor de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.






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