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Los banqueros españoles: muy bien pagados y auténticas máquinas despidiendo trabajadores

Los ejecutivos de la banca española se encuentran entre los mejor retribuidos de toda Europa, salen ganando respecto a sus homólogos europeos por los ingresos que reciben, pese a que el tamaño y los beneficios de los bancos que gestionan sea inferior. También se caracterizan porque no les tiembla el pulso a la hora de los despidos, se espera que más de 18.000 trabajadores y trabajadoras vayan a la calle tras la pandemia en el Estado español.

Juan Carlos Arias

@as_juancarlos

Miércoles 5 de mayo | 16:34

Las cifras de despidos que se están anunciando estos días en el sector bancario son mareantes. El banco que se lleva la palma es CaixaBank que ha planteado un ERE recientemente que supone un ajuste de 7.800 empleos nada menos, partiendo de una previsión inicial de 8.291. Situándose así en el tercer lugar por número de despidos en cualquier empresa desde que hay cifras históricas.

Pero es que en el sector están previstos muchos más. A CaixaBank se le agregan los despidos anunciados por el BBVA que se sitúan en el entorno de los 3.800 ceses, más los algo más de 3.5000 que ha establecido el Banco de Santander; Ibercaja con otros 750; o los 1.800 del Banco Sabadell. Todo ello implica arrojar a la calle a más de 18.000 trabajadores y trabajadoras entre 2020 y 2021. Y esto si no continúa la cadena de despidos, algo que no hay que descartar en absoluto. Desde 2009 para acá se ha producido en el sector un tsunami de despidos que alcanza prácticamente un volumen de 100.000 trabajadores menos.

En todo caso, está suponiendo un grave problema de imagen para el Gobierno “más progresista de la historia”, dado que esto no solo está sucediendo en el sector bancario, sino que se están extendiendo por todos los sectores económicos como un reguero de pólvora. Los ERE, sobre todo en las grandes empresas, se están generalizando en diversos sectores económicos-banca, automóvil, energía, transporte, comercio, etc-, atacando así la pretensión, que se ha demostrado falsa durante toda la pandemia, de que el Gobierno había tomado medidas efectivas para prohibir los despidos durante la crisis.

Según se calcula las grandes empresas del IBEX 35 tienen planes para despedir en total a más de 35.000 trabajadoras y trabajadores. Ahí están los despidos por ERE anunciados ya por empresas importantes, todas ellas con beneficios y que, en su gran mayoría, se han visto beneficiadas por ayudas y subvenciones de todo tipo, incluyendo los ERTE y reducciones fiscales y de Seguridad Social. Así, destacan los ERE de El Corte Inglés (3.292), H & M (1.100), Endesa (1.200), Airbus (1.000), o Nissan que cerró la fábrica poniendo en la calle a 2.500 trabajadores y trabajadoras directos y muchos más indirectos, entre otros.

Lo cierto es que los despidos han sido una realidad constante durante la pandemia, pese al colchón que para las empresas han supuesto los ERTE, que les ha posibilitado disponer de manera flexible y siempre a costa del erario público de sus plantillas, en el momento en que le fueran necesarios y beneficiándose de importantes bonificaciones y gratificaciones de la Seguridad Social. Todo ello con un coste que ha superado los 30.000 millones de euros.

Por ello, las cifras del paro se han amortiguado en relación a otras crisis, quedando muy por debajo de la caída del PIB y dejando fuera de su contabilización a más de 3,5 millones de trabajadores y trabajadoras que llegaron a estar en ERTE, en el momento más álgido de la crisis.

No obstante, sólo durante el primer mes de la pandemia se produjeron alrededor de 1 millón de despidos y el último dato de la EPA del primer trimestre indica la desaparición de 137.500 empleos, que es el descenso de los ocupados registrado, dado que el paro, sin embargo, ha descendido ligeramente respecto al trimestre anterior, como consecuencia de que esos empleos han salido del mercado de trabajo al no buscar activamente empleo.

Ahora es la banca la que está amenazando el equilibrio y las previsiones de desempleo del Gobierno, que se muestra impotente ante esta avalancha de despidos. Pese a que, por ejemplo, en el principal protagonista de los ERE anunciados, CaixaBank, el Gobierno forma parte de su Consejo de Administración, siendo el segundo mayor accionista con el 16% de las acciones.

Pero no solo es que se haya lavado las manos respecto a este gigantesco ERE, es que más allá de las críticas a los elevados sueldos en un contexto de crisis y con despidos de por medio, es que la no derogación de la reformas laborales de Zapatero y sobre todo Rajoy, hace que la intervención pública en los ERE no sea más que testimonial. Es decir, la liberación de los ERE permite a las empresas mover los hilos a su antojo, sobre todo si enfrente se encuentran unos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, burocratizados que firman ERE tras ERE y ERTE tras ERTE.

Una banca que, además, por si fuera poco, se ha beneficiado de los avales de préstamos por valor de 120.000 millones de euros que les ha permitido engordar sus negocios, sin prácticamente riesgo alguno, dado que eran préstamos covid-19 avalados por el Estado entre un 60% y un 80%, y, por lo tanto, si hay un impago lo tiene que asumir prácticamente en su totalidad el Estado. Y porque así se pudieron limpiarse de créditos de cobro inseguro, refinanciándolos por esta vía, y, además, conceder nuevos bajo ese paraguas, asegurándose un beneficio considerable con esos préstamos, a los que añaden comisiones y puntos de interés respecto a los que da el ICO. Todo un chollazo.

Los banqueros españoles de los que más ganan de Europa

Lo cierto es que los presidentes y consejeros delegados de los principales bancos del Estado español son los que más retribuciones han tenido de toda Europa, pese a que representan entidades más pequeñas que el resto de las europeas en muchos casos y obteniendo peores resultados de beneficios que aquellas.

Cuando se anunciaron los ERE masivos, sobre todo el de CaixaBank, el Gobierno a través sobre todo de la ministra Calviño, cayó en la cuenta de la inmoralidad absoluta que supone que traten de justificarse los despidos sobre la base de la mala situación bancaria, mientras que los enormes emolumentos de los directivos siguen disparados y se anuncian y llevan a cabo reparto de beneficios entre los accionistas, algo que desaconsejó la UE mientras estuviéramos bajo la crisis pandémica.

Sin embargo, más allá de hacer un llamamiento al Banco de España y de lamentar que en estas circunstancias se produzcan estos hechos, el Gobierno “más progresista de la historia”, no ha movido ni una sola paja para detener los despidos. Ni siquiera se anunció ninguna oposición a los planes del banco en el seno del Consejo de Administración del banco del que forman parte. Y, por supuesto, nada de acordarse de aquello que manifestaron, con auténtico cinismo, al principio de la pandemia de que los despidos habían quedado prohibidos.

Por todo ello, lo cierto es que los salarios de los banqueros españoles han estado bajo la atenta mirada del conjunto de la sociedad durante las últimas semanas, y muy especialmente de los sindicatos y el Gobierno, aunque sin resultado concreto alguno como se ha señalado, más allá de la indignación y los golpes de pecho.

Si realizamos una comparación entre los sueldos recibidos por los ejecutivos de banca españoles en 2020, en relación a los emolumentos de sus homólogos europeos, lo que vemos es que los mejor retribuidos son los directivos de los bancos suizos. El mayor directivo del banco suizo UBS percibió 11,7 millones de euros, siendo el segundo el ejecutivo del Credit Suisse con 7,72 millones de euros de retribución.

Pero es que Ana Botín, presidenta del Banco Santander, se ubica en la cuarta posición con unos ingresos de 6,82 millones de euros y justo detrás se ubica José Antonio Álvarez, consejero delegado también del Santander, con también nada menos que 6,02 millones de euros de retribución. El siguiente ejecutivo bancario español en la clasificación que tenemos es a Carlos
Torres, presidente del BBVA, que se sitúa en el puesto número 10 de la lista con 4,09 millones de euros.

Y así vamos viendo como los siguientes puestos que ocupan los ejecutivos españoles son el 14, el 17, el 20, el 24 y el 25 de la lista de los mejor remunerados. Todos por encima del millón de euros anual, siendo el último de ellos el que era Presidente de CaixaBank, Jordi Gual con 1,38 millones. Aunque ahora lo ocupa Gorigolzarri y, precisamente, se ha publicado que con motivo de la fusión se había triplicado el sueldo y alcanzaba ahora los 1,8 millones de euros. A estas remuneraciones que son las fijas, hay que añadir otros conceptos variables que incrementan los ingresos escandalosos, aún más.

Respecto de los beneficios bancarios en esta clasificación los bancos españoles se han situado durante 2020 a la cola de los bancos europeos. Aún así han tenido beneficios y si se han visto más afectados ha sido por las provisiones que les ha exigido el Banco de España ante las incertidumbres, mucho más profundas en el Estado español, económicas derivadas de la pandemia durante 2020. CaixaBank, por ejemplo, ganó durante 2020 1.381 millones de euros y el BBVA obtuvo beneficios por importe de 1.305 millones de euros, lo que dada la situación económica son resultados que les debería haber permitido no realizar ni un solo despido.

La reducción de oficinas también va a ser muy significativa, lo que pondrá enormes dificultades a muchos usuarios de los bancos, sobre todo los de mayor edad para poder hacer frente a sus trámites y necesidades. Además, del enorme aumento de las comisiones que repercutirá sobre las clases populares, viendo así cómo se desangran sus pequeños ahorros por el apetito voraz de los beneficios de los grandes aparatos financieros.

Tampoco podemos olvidar todo el auténtico robo producido por todos estos bancos durante la crisis de 2008 con las cláusulas abusivas en los préstamos hipotecarios, el timo de las preferentes y los más de 40.000 millones de ayudas públicas no devueltas y la última intervención a cargo del Estado del banco malo, SAREB, para garantizar sus cuentas haciéndose cargo del agujero de 10.000 millones y los 35.000 en activos que en lugar de ser destinados a vivienda pública para los más vulnerables, sigue siendo utilizado con fines especulativos.

El Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos, autoproclamado como “el más progresista de la historia”, no ha sido capaz de avanzar sobre los beneficios e intereses de la gran banca y las empresas del IBEX 35, garantizando el empleo y luchando contra la precariedad y el desempleo de masas. Más bien, al contrario, ha mantenido las reformas laborales de Zapatero y Rajoy continuando y anunciando nuevos ataques a los derechos laborales y sociales de las y los trabajadores.

Por todo ello ninguna confianza en este Gobierno, sino que por el contrario, hay que levantar un calendario de movilizaciones en la calle por un programa anticapitalista y de clase sobre la base de un frente único sindical y político, que agrupe a la izquierda sindical y a las bases de los sindicatos mayoritarios burocratizados y a los partidos de clase, para imponer una salida favorable a la clase trabajadora y las clases populares que incluya la prohibición de los despidos, la nacionalización de la banca bajo control de los trabajadores y usuarios y el reparto de las horas de trabajo sin reducción salarial para atacar el desempleo, entre otras medidas, y lograr que la crisis la paguen, esta vez sí, los capitalistas.






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