Juventud

UNIVERSIDAD Y COVID

Los estudiantes de la UAM luchamos contra el despropósito de las evaluaciones presenciales

Esta mañana decenas de estudiantes nos hemos concentrado frente al Rectorado de la Universidad Autónoma de Madrid, ante las bochornosas respuestas de las autoridades universitarias que generaron el caos de los exámenes presenciales.

Irene Olano

Madrid

Viernes 29 de enero | 17:27

La concentración convocada por la Asamblea Abierta de la UAM, en la que intervienen centenares de estudiantes y varias asociaciones (Contracorriente, FEL, Habeas Corpus...), tenía por objetivo seguir denunciando las nefastas condiciones en las que se ha desarrollado la docencia este curso y exigir soluciones inmediatas.

Durante semanas, los y las estudiantes de la UAM han llenado las redes sociales de bochornosas imágenes de pasillos abarrotados y aulas donde no se cumplían las condiciones de seguridad. Con el hashtag #NoOsPreocupamosUAM los estudiantes señalaban la contradicción que ha sido tener todo un cuatrimestre de educación semipresencial para ahora tener todos los exámenes de golpe de manera presencial. Pasillos abarrotados, clases en las que filas de estudiantes se respiran a la nuca los unos a los otros...

Precisamente este modelo de docencia semipresencial fue una de las circunstancias que impulsó la creación de la Asamblea, ya que dejaba fuera a todos aquellos estudiantes afectados por la brecha digital (aunque en un primer momento, el ministro de universidades Manuel Castells negó que esto fuera un problema) y a aquellos que no disponen de unas buenas condiciones para estudiar en casa. Además, este modelo ha desmantelado por completo una parte importante de la vida universitaria, condenando a la soledad de una pantalla a sus estudiantes.

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Entre las reivindicaciones de los convocantes de la concentración ante rectorado están la lucha por una presencialidad segura, la democratización de los procesos de decisión acerca de las evaluaciones, la gratuidad de tasas; imprescindible ahora más que nunca para que ninguna estudiante más tenga que abandonar la universidad por no poder permitírsela y la lucha por una universidad pública de calidad y no al servicio de los intereses de las grandes empresas.

En la concentración también se han tenido en cuenta las respuestas que, tanto el Ministro de Universidades como la conferencia de rectores (CRUE) han estado lanzándose esta semana. Un juego ridículo de delegación de responsabilidades mientras ni el Ministerio, ni los rectores ni las Comunidades autónomas toman medidas para garantizar la seguridad y la docencia presencial segura. Por otra parte, la concentración se ha apuntado a dar una respuesta real, democrática y desde abajo, mediante la autoorganización del estudiantado a las medidas impuestas desde rectorado. Dicen, tanto ministros como rectores, que los estudiantes no tenemos ninguna queja, o que no hay problemas con los exámenes presenciales. Al grito de “¡No queremos elegir entre el curso y el Covid!”, los estudiantes hemos demostrado en la concentración nuestro descontento y enfado con las imposiciones de presencialidad.

Este espectáculo ridículo que dan las autoridades enmascara la realidad: que ninguno de estos órganos se está planteando en serio tomar las medidas que la universidad necesita (contratación de personal docente y no docente, gratuidad de tasas y adaptación de las aulas) y que sí se están tomando aquellas que más negativamente afectan al estudiantado: continuación con el modelo ultra competitivo de exámenes, presencialidad insegura y aglomeraciones, docencia on-line sin recursos, cierre de espacios abiertos y seguros, etcétera. ¿Y para qué? Para asegurar la continuación de la universidad como una fábrica eficiente de investigadores y trabajadores preparados para la explotación laboral. Las burocracias de la universidad neoliberal en última instancia hacen caso a la ANECA y a las empresas que financian sus proyectos. El tipo de evaluación que pide el mercado para que los estudiantes seamos “competentes” rige luego nuestras vidas. Como siempre, antes va su dinero que nuestra salud.

Algo que se ha repetido innumerables veces es que se teme que “los estudiantes copien”. Nosotras nos planteamos qué tipo de exámenes se están configurando y se están pidiendo a los profesores para que el mayor problema en una universidad es que se copie. ¿No era la universidad un centro de aprendizaje y crítica? La evaluación, tal y como está concebida hoy en día, sólo sirve para clasificarnos en base a una nota, en base a nuestra eficiencia memorizando datos. Muchos estudiantes salen de la carrera sabiendo lo mismo que cuando entraron, con buena razón. Los exámenes son herramientas del capital para marcar la productividad y no sirven para aprender. Por esto, no sólo se ha exigido que se pongan medidas seguras para la realización de los exámenes presenciales; sino que en la concentración se anima a que cada clase y cada grado puedan decidir sus métodos de evaluación. Métodos que evalúen de verdad el saber y el aprendizaje de un estudiante; pero sobre todo que se decidan democráticamente entre el profesorado y el estudiantado, los dos grupos mayoritarios de la universidad.

Ante la ofensiva de las autoridades universitarias, que han tratado de sofocar todo conato de autoorganización estudiantil cerrando sus espacios de reunión, el estudiantado responde con lucha: se tomaron los espacios abiertos en septiembre, se ocupó el rectorado en noviembre y desde Contracorriente seguiremos impulsando los espacios democráticos como asambleas, sin parar hasta convertir a la universidad en una institución al servicio de la sociedad y de la clase trabajadora, no de una casta universitaria y unos intereses económicos que sólo quieren entrenarnos para ser mano de obra barata para los capitalistas.






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