Política

40° ANIVERSARIO DEL GOLPE GENOCIDA

Macri, tan “derecho y humano” como Obama

De cara al 40° aniversario del golpe genocida, el presidente busca aparentar lo que nunca fue, mientras redobla la represión y la impunidad. Y encima dicen que invitaría a Obama a un acto en la ex ESMA.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 20 de febrero de 2016

El próximo 24 de marzo se cumplirán 40 años del golpe cívico-militar que perpetró un verdadero genocidio sobre una generación entera de luchadores obreros y populares en Argentina. El saldo de 30 mil desaparecidos y la instauración de un plan económico y social a pedir de las grandes patronales nacionales y multinacionales sigue siendo motivo del mayor repudio social.

Como cada año, decenas de organismos de derechos humanos, partidos de izquierda y organizaciones obreras, estudiantiles y sociales nucleados en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia se movilizarán a Plaza de Mayo. Las consignas de “juicio y castigo a los genocidas, militares, civiles y eclesiásticos” y “contra la impunidad y la represión de ayer y de hoy” estarán al frente de la movilización, como desde hace décadas.

Frente a lo simbólico del aniversario, el gobierno de Mauricio Macri busca ser protagonista, planificando algunas actividades para esa fecha. Incluso intenta involucrar en su plan a algunos referentes de organismos de derechos humanos históricos como las Abuelas de Plaza de Mayo, al tiempo que espera con ansias la visita en esa jornada del mismísimo presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Reuniones y guiños

Ayer las Abuelas de Plaza de Mayo confirmaron que el grupo de organismos de derechos humanos que había solicitado una audiencia con Macri el 8 de enero finalmente se encontrará con el presidente el próximo martes por la tarde.

“Finalmente seremos recibidos por el presidente de la Nación”, dijeron en un comunicado de prensa desde Abuelas. Según lo informado por el organismo conducido por Estela de Carlotto, junto a Madres de Plaza de Mayo -Línea Fundadora-, H.I.J.O.S y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas tendrán la cita en la Casa Rosada, donde el 27 de enero ya se habían reunido con el jefe de Gabinete Marcos Peña.

En ese marco, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, dijo que la idea de Macri es proponerle a Carlotto “una agenda común” para programar actos en homenaje a las víctimas de la dictadura. “Queremos conversar con los distintos organismos para ir compartiendo ideas, sensaciones y armar una agenda común”, señaló el funcionario y agregó que “entre el Gobierno y algunos organismos hay más puntos en común que diferencias” respecto a “la defensa de los derechos humanos y de la Democracia”.

De lo que no habló Avruj fue de la movilización que realizarán el lunes 22 a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires un grupo de familiares de detenidos-desaparecidos y artistas, en la que pedirán la renuncia del ministro de Cultura porteño y director del Teatro Colón, Darío Lopérfido. El funcionario de Horacio Rodríguez Larreta había declarado a fines de enero que “en Argentina no hubo 30 mil desaparecidos, se arregló ese número en una mesa cerrada”, lo que provocó el repudio de todo el arco político y social.

¿Obama en la ESMA?

El secretario Avruj dijo que a Macri también le interesaría hablar con Abuelas y otros organismos de las visitas de los presidentes de Francia, Francois Hollande, el próximo martes y el de Estados Unidos, Barack Obama, el mismo 24 de marzo.

Sobre el mandatario de la mayor potencia imperialista, Avruj tuvo la ocurrencia de afirmar que “Obama tiene un fuerte compromiso con los derechos humanos”, aunque no pudo mencionar ninguna acción concreta que identifique mínimamente al presidente norteamericano con el tema.

Por el contrario, desde el mantenimiento del centro de reclusión ilegal de Guantánamo hasta los bombardeos sobre Siria e Irak (junto a su par francés Hollande), Obama se ha destacado desde 2009 por ser continuador de gran parte de las políticas de George Bush. A lo que hay que sumar las múltiples violaciones a los derechos humanos que se producen hacia dentro del propio país del norte, donde las poblaciones negras, latinas y pobres son las más castigadas por las políticas de demócratas y republicanos.

Por eso, que además de recibirlo en una fecha tan paradigmática el gobierno de Macri piense invitar a Obama a recorrer la ex ESMA, no puede entenderse más que como una provocación.

Con su curiosa retórica, el secretario Avruj afirmó que no le “asombraría que Obama termine dando un reconocimiento muy formal al espacio de la Memoria, un homenaje a las víctimas y un mensaje contra el terrorismo, contra las dictaduras y una reafirmación de la Democracia del país”.

Las reacciones ante esa posibilidad que baraja el gobierno no se hicieron esperar. Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, se preguntó “si pensaron esa fecha especialmente o no, si lo hicieron con premeditación”, ya que si la visita de Obama fue programada con la intención que estuviera aquí el 24 de marzo, sería “terrible y sádico, sería una afrenta al pueblo que ha luchado contra la impunidad”.

Cortiñas también opinó que “si Macri lo quiere recibir en un lugar que esté alejado de la Plaza de Mayo, puede recibirlo, pero llevarlo a la ESMA es un error que además ofende”. Los Estados Unidos “fueron los gestores de las dictaduras en el Cono Sur, en la América latina. Además, es un país que vive entrometiéndose en otros países, provocando el horror”, concluyó.

Adolfo Pérez Esquivel, premio nobel de la paz, anunció por su parte que le pedirá especialmente a Obama (también nobel de la paz) que su viaje no coincida con el 40 aniversario del golpe, “un golpe militar donde Estados Unidos tuvo mucho que ver a través de la doctrina de seguridad nacional”. “Le voy a pedir formalmente que retrase su viaje al 25 y 26 de marzo”, dijo Pérez Esquivel.

“Derechos y Humanos”

En este contexto, las declaraciones de Macri al diario estadounidense Washington Post colocaron una patética frutilla al postre de la hipocresía. “Estoy listo para ser la voz en defensa de los derechos humanos en el mundo”, dijo el presidente, seguramente con una sonrisa.

Macri afirmó que Argentina “quiere ser parte de las naciones que están luchando contra el terrorismo y el tráfico de drogas y la defensa de los derechos humanos y la democracia”. En ese marco, dijo estar “preparado para mantener una relación duradera y madura” con los Estados Unidos, “que sea productiva para ambos países”.

El periódico yanqui aprovechó para preguntarle a Macri sobre su compromiso manifiesto con la derecha venezolana. Apelando a una cínica amalgama, el presidente argentino manifestó que “en los momentos difíciles sufridos durante el gobierno militar, muchos refugiados se fueron a vivir a Venezuela; Venezuela siempre se preocupó por nuestros derechos humanos, así que estoy haciendo lo que han hecho en el pasado por nosotros”.

Macri quiere parecer lo que nunca fue y lo que nunca podrá ser. En principio, si el hijo de Franco Macri quisiera separarse de su estrecha ligazón histórica con la dictadura genocida, debería devolver la deuda millonaria que tanto Socma como Sevel (ambas corporaciones de la familia) habían contraído en los años 70 y fue estatizada por el gobierno militar, pasando a engrosar la deuda pública. Esas dos firmas, que posibilitaron que Macri fuera el joven empresario exitoso de los años 80 y 90, forman parte de de las más de 70 empresas que traspasaron sus pasivos hacia las arcas del Estado entre 1979 y 1983.

Pero además el actual presidente se convirtió en muy poco tiempo en el paladín de la represión y la impunidad. Acompañando el espíritu triunfalista de la rancia derecha argentina, expresada en los editoriales de La Nación y en la efervescencia de reductos conservadores como la UCA, Macri designó en ministerios y municipios a funcionarios que fueron parte de la dictadura y a otros que reivindican el golpe o al menos intentan poner en cuestión que deban juzgarse todos los actos del terrorismo de Estado.

A su vez, como escribió en este diario Myriam Bregman, la “ceocracia” macrista “reprimió a trabajadores en lucha como a los de Cresta Roja o a los municipales de La Plata; encarceló a Milagro Sala para dar un mensaje al conjunto de la oposición; declaró la Emergencia en Seguridad con medidas reaccionarias; cerró el Congreso para gobernar vía DNU; despidió a miles de trabajadores estatales, cerró áreas del Estado destinadas a la denuncia de violaciones a los derechos humanos y comenzó a descargar sobre el pueblo trabajador un descomunal ajuste”.

Esta semana, en el lapso se algunas horas y mientras Patricia Bullrich “explicaba” los pormenores del protocolo antipiquetes, se produjo un violento desalojo en Merlo, se desató una represión en Santa Cruz y los aprietes de la Federal a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo.

Y como para cerrar una semana a “todo trapo”, la Policía Federal mandó personal de civil a hacer espionaje en la conferencia de prensa de las conducciones de los gremios docentes, que denunciaron al gobierno nacional por dar marcha atrás en la firma de la paritaria nacional. Nada que envidiarle a los casos del Proyecto X o del agente Américo Balbuena que el kirchnerismo supo conseguir.

Lo único que falta, para completar, sería que Macri anuncie la colocación de una placa en las puertas de la Catedral, en homenaje a la jerarquía católica por su contribución a la lucha por los derechos humanos durante los años de Videla, Massera, Galtieri y Bignone. Todavía está a tiempo.






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