Política México

REPRESIÓN

Malla: la nueva red contra la represión

Diversas asociaciones de derechos humanos, antirrepresivas, legales y medios de comunicación lanzan Malla, un registro de casos de represión en un contexto de criminalización de la protesta.

Lunes 20 de junio de 2016 | 17:40

Como una red que va recopilando y mapeando los casos de represión, nace Malla, una nueva herramienta donde denunciar identificaciones indiscriminadas, detenciones, abusos, agresiones y torturas, tanto en contextos de protestas como de arbitrariedad policial en la vía pública.

De esta forma, Malla se pone a disposición de las personas afectadas con un sistema de verificación de datos de forma que trate de ser segura para la denuncia, para posteriormente contactar a través de entidades de soporte legal con la persona afectada para dar asesoría.

Malla ha sido puesta en marcha por la plataforma contra la represión Defender a Quien Defiende (DqD), que aglutina a activistas por los derechos humanos, periodistas y expertos legales entre otros, que tiene precedentes en las plataformas antirrepresivas surgidas durante el 15M, como las comisiones de Derechos Civiles de distintas ciudades, Rereguarda en Moviment o Legal Sol, que vienen realizando esta labor de registro desde antes.

Thaïs Bonilla, integrante de DqD, señala al 15M como origen de esta labor al comentar que “El 15 M fue un punto de inflexión, a partir de allí se intensificó la represión en las huelgas generales y la persecución de activistas hasta llegar a registros de domicilios de forma habitual”.

Esta situación de criminalización de la protesta social encuentra en la conocida como Ley Mordaza, aprobada hace un año, una regulación y oficialización de procedimientos represivos habituales y cuyo aumento va parejo al de diversas luchas en los meses y años posteriores al 15M, así como el endurecimiento de un Código Legal reformado bajo el mismo propósito.

Malla está abierta a cualquier residente en el Estado Español, permitiendo denunciar de primera mano la violenta situación de las personas migrantes, quienes sufren de forma diaria la represión y la arbitrariedad racista de los cuerpos policiales, ya sea en recurrentes redadas racistas, persecuciones, acoso y detenciones a vendedores ambulantes, en la terrible situación de concentración y tortura impune en los CIEs, o la brutal represión a quienes tratan de cruzar las fronteras en Ceuta y Melilla.

Así, aún desconociendo numerosos casos, los CIEs concentran una parte significativa de las 232 denuncias por torturas registradas en el Estado Español en 2015, una realidad que cuenta con el secretismo y la impunidad que caracteriza a las fuerzas de represión del estado, como se pudo 0bservar en la reciente absolución de los Mossos que asesinaron al activista LGBTI J.A. Benítez en 2013.

Esa impunidad tradicional, que denuncian asociaciones de derechos humanos, redes antirrepresivas y legales como las que integran Malla, contrasta con la dureza de la represión hacia luchadores como los detenidos en las operaciones Mate y Pandora, Bódalo, Alfon o sindicalistas activistas con penas de cárcel, prisión preventiva, agresiones o multas.

A su vez, la opacidad de estos casos se ve acrecentada con la prohibición de fotografiar o grabar a fuerzas represivas en manifestaciones, con multas y penas de cárcel reguladas en la Ley Mordaza, con casos de juicios como el del periodista Raúl Capín o a personas condenadas por tweets.

Malla pretende ser una ayuda a la hora de superar esa censura sobre la represión policial, pero al mismo tiempo la creación de un mapa según Cristina Serván, miembro de DqD, “se potencia el trabajo en red y la puesta en común de recursos y capacidades entre diferentes organizaciones a nivel estatal. Por otro lado por lo que supone para la caracterización de la estrategia represiva que está empleando el Estado. Además es fundamental asistir jurídicamente y acompañar a las personas que vivan estos casos, de esta forma respondemos a los intentos de silenciar la protesta y desmovilizar a los colectivos que la ejercen”.

La configuración de la lucha antirrepresiva como una denuncia desde el punto de vista de vulneraciones a derechos humanos es necesaria y supone una fuerte denuncia que ayuda a desenmascarar el carácter violento y represor del estado.

Sin embargo es insuficiente desde el punto de vista que no supone un cuestionamiento de fondo al sistema que precisa de la represión para mantenerse. La represión, en tanto que estrategia estatal a través del aparato judicial y policial para acallar el descontento social se acrecienta de forma paralela al auge de la protesta, entre otros factores, para criminalizarla.

En este sentido, no deja de ser una de las formas de responder a la lucha de la clase obrera y los sectores oprimidos por parte de la burguesía y sus gobiernos, por lo que enfrentar la represión debe ir ligado a la movilización de quienes más la sufren, siendo la juventud combativa, la clase trabajadora, y otros sectores, como las personas migrantes, las mujeres o las personas LGBTI.

La pelea contra la represión no debe tratarse como una cuestión aislada, sino que debe estar inmersa por la pelea por nuestros derechos.






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