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BARCELONA

Manifestación policial ¿Dignidad o Impunidad?

Detrás de la defensa de su “dignidad”, los “sindicatos” policiales demandan pistolas taser y menores sanciones en caso de cometer abusos policiales.

Marc Ferrer

Barcelona

Jueves 19 de enero de 2017 | 16:49

Foto: Directa.cat

El pasado martes un millar de policías se manifestó en las calles de Barcelona bajo el lema “Todos Unidos por la dignidad el respeto y la seguridad, Basta ya, protegemos a los ciudadanos”. La manifestación marchó con una tónica fúnebre ya que era encabezada por un ataúd que simulaba el “entierro de la dignidad policial”. La protesta había sido convocada por la Plataforma Profesional, que agrupa a varios de los “sindicatos” de la Guàrdia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía (CNP), los Mossos d’Esquadra y la Guàrdia Urbana, además de representantes de l’Ertzaintza o la Policía Foral de Navarra entre otras.

Aunque los portavoces querían quitar hierro a la identeficación de la protesta como una manifestación contra la CUP, diciendo que no negaban este hecho pero también querían denunciar la “politización de sus actos”. No obstante los carteles de la convocatoria decían claramente que lo era contra el “acoso constante a la guardia urbana y policía en general e impunidad delictiva por parte de miembros de la CUP” o “una trentena de radicales de la CUP ataca a la Guardia Civil.”

Este clima hostil hacia esta formación de izquierda anticapitalista y todo lo que sonara a “rojo” fue la tónica de toda la movilización. Se profirieron gritos nombrando al regidor de la CUP, Josep Gargante, y uno de los sindicatos policiales, la USPAC, difundió otro cartel con las siglas A.P.A.B (All Perroflautas Are Bastards), haciendo el símil con el acrónimo antipolicial A.C.A.B. (All Cops Are Bastards).

Entre los presentes también había “demócratas” de reconocido pedidrí como el presidente y vicepresidente de Vox, Paco Sierra, el conocido líder de la extrema derecha, Jordi de la Fuente (ex MSR y ahora PxC) o el impulsor de Societat Civil Catalana, Javier Barraycoa.

Que reivindiquen “su dignidad” en las calles de Barcelona no tiene nada de casual, en esta misma ciudad se acumulan los casos de abusos que han venido desnudando a ojos de muchos el verdadero carácter de la labor de estos cuerpos. Por nombrar sólo los más conocidos podemos recordar la bala de goma de Ester Quintana, el caso 4F denunciado en el documental Ciutat Morta, la muerte violenta de Juan Andrés Benítez en el Raval o la represión cotidiana e impune a los manteros, así como un sin fin de casos contra movilizaciones estudiantiles, obreras y sociales en los últimos años.

Pero más allá de la palabrería sobre la dignidad perdida, las reivindicaciones concretas de la protesta apuntaban a mejorar las condiciones en que desempeñar sus funciones y una disminución de las posibles medidas sancionadoras que se les puede aplicar en caso de abuso policial. Y es que cuando la policía pide “más dignidad” la traducción que hay que hacer es mejor armamento, como las pistolas taser que vienen reclamando, o menores inhabilitaciones cuando resulten condenados por los tribunales. Es decir más "manga ancha” para seguir haciendo lo que mejor saben.

Toda estas demandas son defendidas por el conjunto de los llamados “sindicatos” policiales, que actúan en verdad como meras agrupaciones corporativas de las fuerzas represivas, y que gozan en Catalunya de un altísimo porcentaje de afiliación, llegando a superar el 80% de la plantilla.

El “sindicato” policial es sinónimo de protección y defensa ante cualquier procedimiento penal abierto en contra suya por abusos o mala praxis. Con protección jurídica y salarial. Un claro ejemplo fue la suspensión de empleo y sueldo de dos mossos por la imputación en el caso de la muerte de Beníntez en el Raval. Estos siguieron cobrando el sueldo gracias a la “caja de resistencia” proporcionado por el “sindicato”.

Otro papel destacado de los “sindicatos” policiales ha sido y es el desmentir todas las acusaciones, creando sus propias versiones de los hechos, como con las balas de gomas empleadas en la huelga de noviembre 2012. En aquella ocasión negaron sistemáticamente la utilización de proyectiles donde se encontraba Ester Quintana. Finalmente tuvieron que ceder por la sentencia de la Audiencia de Barcelona que corroboraba el uso de dichos proyectiles.

Se puede decir que la manifestación policial del pasado martes fue ante todo un toque de atención a la izquierda y al propio Ayuntamiento de Barcelona. A la izquierda para que no denuncie, como correctamente han hecho varios cargos de la CUP y otras organizaciones sociales, y al nuevo equipo de gobierno para que siga sin “sacar los pies del plato”, y como ha venido haciendo desde el primer día, siga apoyando a los agentes en todas y cada una de sus actuaciones, aún cuando estas tengan tantas sombras como la del “mantero” atendido en un centro de salud custodiado por agentes o el caso de Sidil Moctar, preso en la modelo por defenderse de una de las muchas intervenciones de la Guardia Urbana.






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