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ESTADOS UNIDOS

Miles en las calles de Estados Unidos por mucho más que quince dólares la hora

El martes 10 miles de trabajadores y jóvenes volvieron a salir a las calles de EE. UU. para exigir un salario de 15 dólares la hora. Este movimiento, que comenzó en 2012, amplió su alcance así como sus reclamos que ya superan el aspecto salarial y se pronuncian por la sindicalización, a favor de los inmigrantes y contra el racismo.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Jueves 12 de noviembre de 2015

Fotografía: DemocracyNow

En las calles de cientos de ciudades junto a la demanda de 15 dólares se escuchó el grito de derecho a la sindicalización, reforma migratoria y Black Lives Matter (la vida de los negros importa). La campaña por un salario mínimo de 15 dólares la hora (Fight For 15 – FF15) se inició hace 3 años atrás, en noviembre de 2012, con algunas acciones aisladas frente a las principales cadenas de Fast Foods. El movimiento fue motorizado por las y los trabajadores de las empresas de comidas rápidas, que tienen los peores salarios y los empleos más precarios. Pero en estos últimos años avanzó y se extendió a nivel nacional. Con innumerables acciones en las ciudades más importantes del país, se realizaron piquetes, huelgas y marchas además de una serie de protestas coordinadas a nivel nacional como la que tuvo lugar este último martes.

Una campaña que se volvió nacional

Los trabajadores de fast food se convirtieron en un símbolo de todos aquellos que trabajan en condiciones precarias en todo el país. El nivel de repercusión fue tal que se coló en las últimas elecciones de medio término donde algunos Estados llevaron a votación enmiendas para realizar incrementos parciales en sus salarios mínimos, que en el promedio del país hoy se encuentran apenas por encima de los 7 dólares la hora. Es decir, un salario mínimo que según todas las consultoras está por debajo de una canasta básica, más aun teniendo en cuenta que muchos de los empleos son part time y ni siquiera pueden completar una jornada de 8 horas. Así como en los últimos años el propio Obama tuvo que salir a hablar del tema, el impacto a nivel nacional se extiende también a las próximas elecciones presidenciales y, como titula el Washington Post, “Una campaña de trabajadores está cambiando el debate de 2016 hacia el problema del salario mínimo” y continúa, “voten o no, el movimiento FF15 ya ha cambiado el marco de la discusión”. El Washington Post lo comenta con preocupación y alarma por la posición de varios de los candidatos republicanos, como Trump y Carson, que encabezan las encuestas, y que en el debate presidencial del martes a la noche negaron que vayan a contemplar un aumento de salarios. El alerta del Washington Post es que no se puede especular con que los trabajadores más precarios y aquellos con un nivel educativo bajo tengan poco peso en las urnas ya que el debate sobre el salario mínimo se ha nacionalizado y se ha convertido en un problema político que ya se encuentra presente en la campaña electoral, y para esto da como ejemplo lo que ocurrió en las redes sociales durante el debate republicano del martes: “Desde la cuenta de FF15 se envió un mensaje de texto a sus partidarios: "Último Momento: Donald Trump acaba de decir que “Los salarios ya son demasiado altos", Respuesta de FF15: Nos vemos en noviembre de 2016".

Es viendo esta perspectiva que el debate sobre el aumento salarial ya fue tomado por todos los precandidatos del partido demócrata ya que el sector más afectado es mayoritariamente parte de su base electoral o influencia directamente sobre ella. El peso del reclamo del salario mínimo se vio también a nivel local donde algunas ciudades y estados han votado aumentos parciales. Este martes, mientras se realizaba la última marcha, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció un incremento progresivo del sueldo de los funcionarios públicos del estado hasta llegar a los 15 dólares por hora en 2018. Un anuncio similar hizo el alcalde de Pittsburgh (Pennsylvania), y también hace unos meses se había sumado la ciudad de Los Angeles. En Seattle la campaña, impulsada por la concejala de izquierda recientemente reelegida Kshama Sawant, había logrado que se vote el aumento salarial escalonado a partir del 2014 y hasta 2018. Si bien en la mayoría de los casos no se trata de un aumento para todos los trabajadores (en algunos casos solo para los funcionarios públicos) y tampoco de un aumento inmediato a 15 dólares la hora, sino extendido en el tiempo, estas modificaciones dan cuenta de la magnitud del problema y del alcance nacional de la campaña.

Mucho más que 15 dólares la hora

Lo más interesante y novedoso de la acción del último martes es que en las distintas movilizaciones que se realizaron a lo largo del país, se pudo ver la confluencia de diferentes reclamos que han venido atravesando la escena política norteamericana en el último período. Se trata de diversos sectores, desde los inmigrantes sin papeles y latinos que reclaman una reforma migratoria, jóvenes que formaron parte del movimiento Occupy Wall Street que había marcado la desigualdad apuntando contra la elite del 1 % más rico que gobierna el país, hasta los miles de afroamericanos, que desde la revuelta de Ferguson se pusieron de pie contra el racismo enquistado en el Estado y sus instituciones.

En la marcha del martes junto a los carteles por un salario mínimo de 15 dólares se veían otros como “Somos el 99 %”, “por una reforma migratoria” o “Black Lives Matter”. Esta confluencia no parece algo extraño ya que es un sello distintivo de la lucha por el salario mínimo estar atravesada por muchos de los sectores que nutren esos movimientos sociales. Se trata en su gran mayoría de jóvenes, parte de la generación de los millennials (nacidos después de 1980), muchos de ellos afroamericanos y latinos, pero también se codean con trabajadores que vienen de haber sido desplazados de la industria y terminaron trabajado en el sector servicios, que es el que tiene los sueldos más deprimidos y las peores condiciones de trabajo.

De momento todo parece indicar que la lucha por los 15 dólares no solo se nacionalizó, sino que extendió su influencia y demandas, incluyendo la de otros sectores. Se trata de un dato interesante a tomar en cuenta ya que expresa, aunque de manera inicial, la unidad en las calles de lo que se podría llamar “la suma de todos los movimientos”, y para los políticos sean demócratas o republicanos: “la suma de todos los miedos”.

Imágenes de la marcha del martes en distintas ciudades de Estados Unidos:

NYC

Denver

Austin

Las Vegas

Oakland






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