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CORONAVIRUS

Ni Sánchez, ni Torra se preocupan por la clase trabajadora

La decisión del Gobierno del PSOE-UP de levantar el confinamiento semi-total y la firme oposición de la Generalitat han marcado esta semana. Sin embargo, ninguno de ellos dice cómo evitar que muchas familias se queden sin ingresos.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Lunes 13 de abril de 2020 | 17:35

Algunos millones de trabajadores del Estado español volverán al lugar de trabajo de acuerdo con las órdenes del presidente Pedro Sánchez. Esta medida implica abandonar el confinamiento casi total. Ahora no solo trabajarán los de los servicios esenciales y volveremos al confinamiento de los primeros quince días. La Generalitat catalana se opuso apenas fue anunciado el cambio. De hecho, venía solicitando el confinamiento semi-total desde el Estado de alarma.

Como se puede leer en varios artículos de nuestra edición, el Presidente Sánchez provoca con sus medidas que millones de trabajadores corran un gran riesgo de contagiarse en el trabajo o en su desplazamiento. Riesgo que también correrá su familia o aquellas personas con las que viva, puesto que es casi imposible evitar el contagio en casa, salvo que nos vistamos como “marcianos” y nos lavemos las manos cada vez que toquemos algo.

El riesgo de un rebrote más fuerte de la pandemia, es lo que está por detrás de las quejas del President de la Generalitat Quim Torra y otras autoridades. Sin duda alguna, que un repunte del virus alargará el confinamiento y hará que la recuperación de la actividad económica sea aún más lenta. Teniendo en cuenta que Sánchez no ha preparado las medidas para evitar el contagio, el riesgo es más que real. La discusión está servida.

Varios epidemiólogos alertan del riesgo de rebrote del Coronavirus. El epidemiólogo Antoni Trilla, Jefe de medicina preventiva del Hospital Clínic de Barcelona, alertaba “Hay que mantener ese 70% de reducción de movilidad: significa menos contagios”. Oriol Mitjà, del Hospital Germà Trias-Can Ruti i Jaume Padrós del President del Col·legi de Metges de Barcelona en sendos twitters también destacan el problema del confinamiento.

No todo lo que brilla es oro con el confinamiento total

El confinamiento total es una estrategia obligada porque la capacidad de la sanidad catalana se ha visto gravemente “recortada” y porque en el Gobierno español y en el catalán no se anticiparon a la llegada del virus y porque no quisieron realizar una inversión enérgica en tests rápidos para tener un mapa de la expansión del virus. A toda ésta situación de indefensión nos llevaron los gobiernos del PSOE y el PP, los del PNV y Convergència (PDeCat).

Estamos pagando con creces la desidia de los diferentes gobiernos y la falta de planificación. Llevamos un mes del peor confinamiento que hay en Europa y, seguramente, se ampliará otro mes más; por no hablar del tiempo que llevará el “desescalado”. La desidia y la falta de planificación se explican por los años de neoliberalismo y por los peores ajustes sobre la sanidad posteriores a la crisis de 2008. Capitalismo puro y duro.

Por esto es que la discusión entre la Generalitat y el Gobierno central no reflejan posiciones totalmente opuestas. Por supuesto, que hay que reconocer a Torra que el confinamiento total hará reducir el contagio y ayudará en controlar los casos nuevos de Covid. El gobierno de Sánchez, como responsable único de las medidas, decidió “sucumbir” ante las presiones del empresario.

Los empresarios se han quejado de la ley que prohíbe los despidos por ser de “dudosa constitucionalidad”. A la patronal española tampoco le gustó el “permiso retribuido no recuperable” aunque los trabajadores tenían que devolver las horas posteriormente. Sí que es a gusto del Ibex 35, cuando Sánchez facilitó los ERTEs y que los empresarios no pagarían nada de esos salarios. De esto, Quim Torra no dice nada. Ni tampoco de que la Cecot catalana pida que el Covid no se considere accidente laboral.

Para que el confinamiento casi total sea útil debe preservar a la clase trabajadora que es la que produce todo. Por ello hay que anular todos los despidos realizados durante el virus. Aquellos trabajadores con ERTEs deben cobrar la nómina entera a costa de los empresarios (los del Ibex 35 ganaron 24 mil millones en 2019), ayudar a los falsos autónomos hasta que se sumen a la plantilla de la empresa. Poner todas las medidas de seguridad para que los trabajadores de los servicios esenciales trabajen con plena seguridad. Nacionalizar toda la sanidad bajo control de los trabajadores y aquellas empresas para que produzcan los insumos necesarios para acabar con el Covid19.

Estas mínimas medidas, serían reclamadas por cualquier gobierno que se precie de progresista o que se preocupe por los trabajadores que hay en su territorio. Nada de esto, como se puede ver, es reclamado por Sánchez o Torra. Ni tampoco por Pablo Iglesias.

Y, es normal. Al fin y al cabo, ellos gobiernan para los grandes empresarios. Sánchez ha dado sobradas muestras de ello a lo largo de ésta crisis. Torra, si bien en una posición más de espectador por las medidas centralizadoras de Sánchez, también lo ha hecho. No solo por el contar con el apoyo del PDeCAT (antigua Convergència), sino también porque con la Llei Aragonès buscaba privatizar más servicios públicos.






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