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Otro drama migratorio: cruzar la frontera de Melilla cubiertos de toneladas de chatarra

Jóvenes que ocupan el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes en Melilla (CETI) se entierran bajo la chatarra en contenedores para dar el salto a la Península y escapar de la desesperación en busca del “paraíso occidental”.

Sara Povo

Zaragoza | @sarapovo

Miércoles 1ro de junio de 2016 | 20:06

Varios días a la semana la empresa Peregar llena su buque en el puerto de Melilla de multitud de camiones repletos de chatarra y residuos cortantes para transportarlos a la Península. Esta cotidiana situación se ha convertido en los últimos meses, para muchos que están atrapados en el CETI en Melilla, en la oportunidad de escapar de la desesperada situación en la que se encuentran. Una “tierra de nadie” en la que no pueden avanzar ni retroceder y de la que intentan escapar por cualquier medio, incluso jugándose la vida.

De hecho para muchos jóvenes residentes del CETI, la mayoría de origen argelino, se trata de su única vía de escape. Estos se introducen a hurtadillas después de vigilar las cargas, cuando piensan que están completas y haciéndose hueco entre los pedazos de chatarra con sus manos desnudas se fabrican cubículos, débiles armazones que les sirvan para esconderse entre los escombros de metal.

Obviamente se trata de una técnica muy peligrosa puesto que según los trabajadores del punto limpio de Melilla, en ocasiones estas cargas no están completas, incluso a veces sobre la chatarra descargan motores de centenares de kilos.

Así que, después de que se han introducido en los zulos que ellos mismos se han fabricado, pueden caer sobre sus cuerpos cientos de kilos más. La preocupación entre los trabajadores del punto limpio de Melilla se hace evidente puesto que son ellos mismos los que han sacado en ocasiones a chavales enterrados entre la chatarra.

Uno de los operarios declaraba: "Esto no puede seguir así. Me tiemblan las piernas... porque puede morir una persona...vimos que había uno. Le llamábamos, tirábamos de él, pero no respondía. Es una locura". Uno de los momentos más peligrosos según este operario es cuando los contenedores llegan a Málaga y los camiones vierten la chatarra. Haciendo alusión a la situación vivida al sacar a los jóvenes que encontraron agrega: "Un día van a llegar a Málaga, van a levantar el camión y los va a reventar".

Muchos de estos jóvenes son menores, otros apenas han cumplido la mayoría de edad, algunos llevan años atrapados en Melilla sin posibilidad alguna de lograr asilo, muchos viven con el miedo de ser devueltos a Argelia. En alguna ocasión se han manifestado frente a la Delegación del Gobierno para intentar que los medios saquen a la luz su situación sin mucho éxito. Aunque, últimamente, según declaraciones de los propios residentes del CETI, la mayoría ve como su única escapatoria el barco de Peregar.

El despiadado sistema capitalista los mantiene atrapados, sin trabajo, sin expectativas de futuro, sin nada más que el deseo y la ilusión de alcanzar una vida digna: "Aquí no puedo hacer nada. No puedo trabajar. No tengo una cama propia. Algo tengo que hacer”. Se aferran a la idea que recorre el CETI de que más de veinte lo han logrado en las últimas semanas y de que uno de cada diez consigue dar el salto a occidente.

Muchos lo intentan una y otra vez, la mayoría menores, se escapan del CETI para colarse en los contenedores y son perseguidos y reprimidos duramente por los cuerpos represivos, y devueltos a su “prisión”. Son multitud las denuncias por agresiones de la Guardia Civil a estos jóvenes.

Esta es una fórmula para escapar que de momento no se ha cobrado ninguna víctima mortal, pero que nos hace ver los límites a los que este sistema lleva a muchos que intentan huir de la miseria y la desesperación. Pero no podemos olvidar que son miles los que mueren en el intento de buscar una salida digna y segura a sus vidas. Según estadísticas oficiales, hasta el 21 de mayo de este año se contabilizaban 1.370 personas muertas en la ruta del Mediterráneo.

El drama provocado por el imperialismo, sus crisis y sus guerras causa miles de muertes debido a los problemas migratorios que se derivan de ella. Miles de hombres, mujeres, niños y niñas, que viven odiseas terribles y que en el peor de los casos mueren.

Se trata de un verdadero genocidio silencioso consecuencia de las políticas xenófobas de la Unión Europea.






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