Mundo Obrero Estado Español

PARTE II

Promesas del ’cambio’ se desvanecen en los negocios capitalistas

Cobran fuerza las protestas y huelgas contra la precariedad, de trabajadores y trabajadoras de empresas contratadas por los Ayuntamientos. Las promesas de 'remunicipalización' quedan en el olvido.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Jueves 24 de marzo de 2016

Las consecuencias del sistema de subcontratación/externalización de los servicios públicos es otro de los andamios de la estructura laboral del capitalismo español impuesto en los ’80 y ’90. Los efectos de este modelo son los de la precariedad laboral, que repercuten brutalmente en el tiempo y la salud de los trabajadores y trabajadoras.

Ante ello, se han desarrollado una gran cantidad de huelgas y protestas contra las condiciones de precariedad en varias ciudades del Estado, muchas de ellas motorizadas por las promesas de los programas electorales de las candidaturas del "cambio" o de unidad popular, como las de "remunicipalización". Promesas que oponían, como Podemos, los “intereses de la gente” por delante.

Un importante paso lo han dado los trabajadores de Zaragoza o Madrid, de empresas contratadas por el Ayuntamiento de diferentes sectores como limpieza, transportes, parques y jardines, servicios sociales, escuelas de música, líneas de información como el 010, entre otros.

En estas y otras ciudades se han formado ’Plataformas por la Remunicipalización’ y proponen la remunicipalización mediante la subrogación de todos los trabajadores actualmente contratados, e incluso algunos sectores defienden la gestión de los servicios municipalizados por los propios trabajadores y usuarios, como única forma de garantizar que estén al servicio de las clases populares.

Desde fines del los ’80 y ’90 la mayoría de los Ayuntamientos, en manos del PSOE, PP y los partidos del Régimen, al externalizar estos trabajos privatizaron los servicios públicos. Además, fueron implementando cláusulas y leyes para perpetuar este gran robo de lo público a través de las subcontrataciones con grandes empresas concesionarias, así como también dificultar la posible realización del servicio directo por parte de personal municipal.

La utopía de "humanizar" las inhumanas empresas capitalistas

Si buceamos sobre quiénes son los dueños de estas empresas, nos encontraremos con grandes familias y empresarios. Monstruos como Eulen, ABD, Clece, SARDOmus, Cespa, filial de Ferrovial, Valoriza, del grupo Sacyr, OHL y FCC -controlada por la familia Koplowitz y Carlos Slim. Por ejemplo de la empresa CLECE es de nada más y nada menos que de Florentino Pérez, presidente del Grupo ACS (Actividades de Construcción y Servicios, SA) y del Real Madrid C.F.

Una trabajadora de Barcelona de esta empresa nos decía: "Creía que Servicios Sociales era una gran obra, pero cuando me enteré que el empresario de Clece era el Sr. Florentino Perez nunca lo comprendí ni lo comprendo, mi pregunta siempre ha sido la misma: ’¿Cómo puede ser que un empresario que mueve tantos millones con el fútbol puede estar ayudando a personas?’, supongo que debe ser negocio puro, además otra pregunta: ’¿Cómo es que ningún trabajador tenga las 37 horas semanales?’. Y a menudo nos quitaban 5 minutos en desplazamientos para no darnos el tiempo de desayuno".

Estas sencillas palabras describen una realidad profunda sobre la imposibilidad de "humanizar" a estos capitalistas. Las empresas se benefician de contratos de concesión, —la mayoría realizados a base de prácticas corruptas— que les permiten funcionar en régimen de oligopolio y facturando unos costes sobredimensionados. No conformes con esto, para aumentar sus ganancias o no bajarlas, realizan brutales reducciones de plantilla mediante ERTE’s o ERE’s, imponen condiciones laborales precarias y bajan la calidad de los servicios sangrando impunemente las arcas públicas.

Gestionar estas empresas "para el bien común" respetando las reglas capitalistas es una utopía gigante. Porque son algunos de los andamios de todo un sistema perpetuado de arriba a abajo por el propio Régimen político. Y por sus partidos e instituciones que hoy se muestran salpicados de todos los negocios con estas mafias corruptas, en los que no se salva ni la monarquía.

Frente a esto, en Madrid, Manuela Carmena viene planteando la "inviabilidad" de la municipalización de servicios como la limpieza y la jardinería "por razones jurídicas y económicas" e incluso anunció que “tampoco es partidaria de crear una empresa pública que pudiera absorber a estos trabajadores ya que el endeudamiento actual del Ayuntamiento se lo impide”. Lo mismo Ada Colau, por ejemplo a las trabajadoras de Servicios Sociales dedicadas a tareas de limpieza y cuidados de personas dependientes terribles condiciones de precariedad, siendo 4.000 sólo en Barcelona repartidas en varias empresas contratadas por el Ayuntamiento. También Zaragoza en Común, a través de su concejal Alberto Cubero, anunció que la propondrá cuando venzan los contratos
, —siendo que los principales servicios como el transporte o las basuras no lo hacen hasta el 2022 y 2023 planteó que las condiciones laborales de las contratas se mantendrían.

Mientras, prometen garantizar medidas progresivas como modificar el pliego de condiciones y el marco legal genérico de las contratas, incluir cláusulas de subrogación obligatoria que permitiera el mantenimiento de los trabajadores en caso de municipalizar servicios o establecer condiciones para la futuras licitaciones con ’cláusulas sociales’. La realidad es que las empresas siguen funcionando igual o peor que con los gobiernos anteriores.

Movilización en las calles junto a los trabajadores, o la gestión de los negocios capitalistas

Lo más paradójico es que concejales, alcaldes y alcaldesas del ’cambio’, cuando tienen reuniones (no muy habituales) con los trabajadores y trabajadoras, hacen llamamientos a la movilización para de este modo forzar a las empresas a negociar sus reclamos. Les dicen que si no se movilizan ellos y ellas no podrán hacer mucho.

Pero los trabajadores y las trabajadoras ya están demostrando su disposición a la lucha a pesar de la pasividad de las direcciones sindicales de CCOO y UGT. Vienen protagonizando fuertes huelgas y protestas contra la precariedad laboral en casi todo el Estado, como los Transportes de Barcelona, en Zaragoza los trabajadores de bus urbano AUZSA llevan más de 100 días de huelga, barrenderos y jardines en Madrid, entre muchas más.

Y en sus reivindicaciones la mayoría también exige mediante manifiestos, comunicados y creación de plataformas contra la precariedad que cumplan con sus promesas electorales. Es decir, que coloquen las reivindicaciones de los trabajadores en la agenda política. Y no lo hacen debatiendo en reuniones, sino peleando mediante la movilización y llamando a la unidad con los usuarios.

La pregunta es ¿Por qué Carmena o Colau se niegan a utilizar sus posiciones, conquistadas en base a programas que recogían muchas de las demandas de las calles como la remunicipalización, el no pago de la llamada deuda ilegítima o la prohibición de los desahucios? justamente otros grandes olvidados por los nuevos “ayuntamientos del cambio”.

Las promesas de Carmena de "remunicipalización" se están desvaneciendo en el aire. Y las de Colau de "acabar con la precariedad" ya han desilusionado a los técnicos de Movistar. Zaragoza en Común tampoco se enfrenta a la empresa de bus urbano que se niega a respetar el convenio colectivo de sus trabajadores. En pocos meses de gobierno, los nuevos equipos municipales están mostrando su continuidad con los viejos partidos.

La respuesta está en que la ferocidad con la que actúan los capitalistas contra la clase trabajadora no permite "jugar" entremedio de estos dos. Cumplir las promesas de las reivindicaciones de los trabajadores implica necesariamente enfrentarse a los intereses de estas grandes empresas, con la movilización activa. Utilizando todos los espacios conquistados, —medios legales, políticos, de comunicación— como armas al servicio de las protestas y huelgas. Y no en contra, como hizo vergonzosamente Ada Colau con los trabajadores de Metro o Teresa Artigas, concejala de movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza contra la huelga de AUZSA.

La lucha por la municipalización de los servicios públicos

Los trabajadores y las trabajadoras explican que con la remunicipalización el ’ahorro’ que se produce es fundamental y que los faraónicos beneficios empresariales podrían ser reinvertidos en aumentar puestos de trabajo y prestar un mejor servicio.

Para los trabajadores de parques y jardines de Zaragoza, un control de parte de trabajadores y usuarios de lo público "permitiría mejorar la eficacia y la transparencia de estos servicios, aplicar criterios de sostenibilidad, racionalizando las tareas, optimizando los recursos y priorizando la actuación medioambiental. Así es como que la gestión pública garantizaría los derechos laborales y sociales de los trabajadores y trabajadoras".

Por otro lado, frente a los argumentos de que es imposible remunicipalizar y subrogar a los trabajadores por "las deudas heredadas de gobiernos anteriores", deberían decir claramente que los trabajadores no somos responsables del despilfarro de los políticos burgueses y por ello no debemos ser los que paguen sus “platos rotos”. Ninguna deuda generada por estos gobiernos que han puesto por delante nuestro, durante todos estos años, a las constructoras y a los bancos deber ser pagada ni asumida por las arcas del ayuntamiento.

Y es por esto que deberían luchar en las calles y en las huelgas junto a los trabajadores y trabajadoras los nuevos ayuntamientos del cambio. Por la remunicipalización de todos los servicios privatizados y externalizados, bajo la premisa de la gestión directa por parte de los trabajadores y usuarios, para garantizar que no se produzcan procesos de corrupción de ningún tipo y sean puestos al servicio de los trabajadores y las clases populares.






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