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INCENDIO BADALONA

¿Qué hizo el ayuntamiento del “cambio” de Sabater para atajar las causas del crimen social de Badalona?

La política racista de Albiol no puede sorprender a nadie. Pero su predecesora, Dolors Sabater, dejó pasar 3 años sin ofrecer una alternativa habitacional en una ciudad con 1266 pisos vacíos y acabar con el racismo institucional.

Sábado 12 de diciembre de 2020 | 15:16

El crimen social ocurrido esta semana en Badalona ha puesto en el punto de mira a las instituciones municipales de la ciudad. La alcaldía, hoy en manos del racista de Albiol del PP, no ha dejado pasar la oportunidad para criminalizar los migrantes que residían allí. Su responsabilidad se agrava por el hecho de que su propio consistorio, en plena pandemia, había decidido cortarles el suministro de agua, agravando todavía más la situación de extrema precariedad.

El actuar de Albiol no puede sorprender a nadie que conozca su historial. Sin embargo, no es el único alcalde con responsabilidad directa en lo ocurrido. En las filas de la izquierda neorreformista en estos días se intenta ocultar con declaraciones “solidarias” que durante 3 de los más de 10 años que estos migrantes se encontraban en esta situación, quien gobernó la ciudad de Badalona fue Dolors Sabater, cabeza de lista de Guanyem Badalona en común.

Esta coalición integrada por varios grupos neorreformistas como Guanyem, Podemos, junto a la CUP de la ciudad, consiguió la alcaldía con el apoyo del PSC, ERC e ICV-EUiA. Sabater formó parte de los y las alcaldesas del cambio.

Durante su mandato, tal y como le están recordando con indignación muchos a través de las redes sociales, mantuvo en la misma situación de precariedad extrema y de desprotección total a los centenares de personas que malvivían en una de las tantas naves industriales ocupadas que existen en Cataluña y Europa. La nave que se quemó el miércoles servía de infravivienda a cerca de 150 migrantes sin papeles que vivían actualmente y los tantos otros que se han alojado en otros momentos.

Todo lo que ofrecieron fue el desarrollo de un plan piloto de la Generalitat, delegado en la Cruz Roja para la atención de los ocupantes que tuvo entre sus principales objetivos realizar un censo de los ocupantes. Oriol Lladó, que fue primer teniente de alcalde con Sabater se vanagloriaba en estos días diciendo que “el asentamiento era más tranquilo” porque tenía menos ocupantes. “Nos acogimos a la mediación, en un programa para aproximarnos allí y dar un acompañamiento. Nuestra intención era esta, no desalojarlos”. Contabilizar la miseria y acompañarla, manteniéndola sin ninguna mejora estructural. Esta fue la alternativa “progresista”.

El mismo Lladó trataba de relativizar la responsabilidad municipal alegante que “ha pasado aquí, pero podría haber pasado en Barcelona, o en cualquier lugar de Europa donde estos asentamientos también existen”. La pregunta es: ¿cómo pueden continuar existiendo estos asentamientos en lugares donde quienes gobiernan se llenan la boca de relato multicultural y contra la especulación? Precisamente por eso, porque es tan solo relato.

En un tuit, la misma Sabater decía “desde el Gorg Badalona el más sentido pésame por las víctimas mortales y sus familias y amistades. Seguimos apoyando a vecinas y vecinos víctimas del incendio de la nave donde se alojaban, porque nuestro sistema y leyes criminales como la de extranjería no les permite vivienda digna”. Bonitas palabras y toda una muestra de cinismo por parte de la ex-alcaldesa de Badalona, que después de gobernar durante tres años no dio nada parecido a una solución a los residentes de la nave.

Todos ellos y ellas seguían viviendo todavía ahora entre colchones y maderas sin agua, teniendo que pinchar la luz entre otras cosas y obligados a recoger chatarra o dedicarse a la venta ambulante para poder subsistir, mientras la guardia urbana de Badalona y Barcelona -esta última también gobernada por la alcaldesa del “cambio” Ada Colau- les persiguen cotidianamente.

En el año 2015, primer año de mandato de Sabater, salió el censo oficial de pisos vacíos de Badalona. Un total de 1.266 viviendas vacías en la ciudad. El ayuntamiento en ningún caso se propuso expropiar aquellos en manos de los especuladores y grandes tenedores, una medida que de una sola vez podría haber solucionado las condiciones de inseguridad y precariedad máxima que se daban en la nave y resolver buena parte del problema de la vivienda en la ciudad. Tampoco se tomó ninguna medida que los sacara de la situación de ilegalidad, ni mucho menos contra la racista policía municipal de Badalona que continuó con su acoso a la comunidad inmigrante durante todo este tiempos.

Las condiciones hoy son las mismas que entonces para los ocupantes de la nave, sin papeles y sin poder acceder a un trabajo ni en un piso. Desde el neoreformismo llevan años justificando estas políticas de la impotencia alegando que un Ayuntamiento no tiene competencias para tomar estas medidas.

Pero ¿qué impide utilizar una posición institucional como esta para alentar a la toma organizada de todos los bloques de viviendas propiedad de los especuladores? La clave está en si se quiere ser una izquierda de gestión del capitalismo, y hacer censos y relatos, o se apuesta por el desarrollo de la autoorganización y movilización obrera y popular -y el consecuente enfrentamiento con el Estado y el racismo institucional, más allá de los gestos simbólicos- para resolver los grandes problemas sociales.

Cualquier proyecto político que aspire a gestionar el Estado capitalista, ya sea a nivel del estado, la autonomía o el ayuntamiento, acaba por definición reproduciendo el statu quo que protege los intereses de los grandes capitalistas -en este caso los grandes tenedores urbanísticos - en detrimento de la clase trabajadora y los sectores más oprimidos de la sociedad, a expensas de posponer "ad eternum” la resolución de nuestros problemas. Este fue el proyecto también de Guanyem Badalona en Comú y Dolors Sabater.

En estos días en varios medios se ha filtrado la noticia de que la CUP estaría negociando con Guanyem un acuerdo electoral para las elecciones del 14F que incluiría a Sabater como posible cabeza de lista. En este caso, se confirmaría el curso de moderación programática y tránsito a una izquierda de gestión que varias fuerzas de la izquierda anticapitalista le venimos cuestionando.

El fracaso de la experiencia de los ayuntamientos del cambio demuestra que es necesario construir otro tipo de izquierda. Una que plantee sin complejos una alternativa anticapitalista revolucionaria y antiimperialista. Que luche contra el imperialismo del Estado Español y el resto de las potencias europeas, su expolio a los países semicoloniales y el racismo institucional de sus leyes de extranjería, y no sea el eslabón municipal de la cadena de violencia institucional contra los inmigrantes. Que defienda los intereses de la clase obrera y los sectores populares, vengan de donde vengan, y no se detenga ante la sacrosanta propiedad privada, luchando por expropiar a los expropiadadores de nuestras vidas.






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