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¿Qué pasa ahora que los sindicatos abren la boca sobre la Reforma Laboral?

A mediados de enero los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT anunciaban algo nuevo en el escenario político de los últimos años: la convocatoria de acciones por mejoras de las condiciones laborales. ¿Qué puede esperarse?

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Viernes 29 de enero | 16:27

Estos sindicatos aparecen después de años desaparecidos, y los motivos que esgrimen están relacionados con la Reforma Laboral, la Reforma de las Pensiones y la subida del Salario Mínimo Interprofesional. (SMI). Y no es para menos, estas reformas, en concreto la laboral, tienen mucho que ver con la situación de precariedad en la que hoy nos encontramos, con la alta tasa de desempleo, los altos niveles de temporalidad y la parcialidad.

El lema utilizado por estos sindicatos es #AhoraSiToca, sin embargo, es un poco cínico. Ya que no se trata de una revelación para millones de trabajadores que ven desde hace años que la Reforma laboral fue un ataque frontal a sus condiciones laborales, que el SMI es totalmente insuficiente y que hay una ofensiva permanente contra las pensiones. Muchos trabajadores al escuchar el “Ahora si toca” de los sindicatos, no pueden evitar pensar en el “Ya tocaba...”, al tratarse de reclamos permanentes en los sectores de trabajadores movilizados a pesar del papel jugado en todos estos años por los sindicatos mayoritarios, que estaban más concentrados en pactar con la CEOE que en ayudar a avanzar en conquistar derechos por parte de los trabajadores.

¿Qué fue la Reforma laboral?

La Reforma laboral de 2012 fue un proyecto de ley aprobado bajo el Gobierno de Rajoy con el que se trataba de dar respuesta a la difícil situación económica que estaba pasando el mundo y que golpeaba con especial dureza al Estado español. El objetivo de la Reforma no era combatir el desempleo y facilitar la contratación, como cínicamente se intentaba justificar desde el Gobierno y la patronal, sino hacer pagar los costes de la crisis económica al conjunto de la clase trabajadora, aunque eso implicase desatar una catástrofe social sin precedentes.

En dos aspectos fundamentalmente. Por un lado, avanzó significativamente en el abaratamiento de los despidos. Las indemnizaciones pasaron de 45 a 33 días por año trabajado en el caso de contratos indefinidos, con un máximo de 24 mensualidades, siendo hasta ese momento 42. En el caso de despidos objetivos, es decir por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción, la indemnización pasaba a ser de 20 días. Pero el cambio más significativo era que el empresario podía aplicarlo no solo cuando tuviese pérdidas sino en el caso de simplemente preverlas.

Por otro, el otro aspecto se centraba en una serie de medidas que dejaba las manos libres a los empresarios para que pudiesen reducir salarios y eliminar derechos conquistados por sus trabajadores. Entre estas medidas destacan la supresión de los convenios colectivos cada dos años, teniendo por tanto que empezar de cero en cada negociación colectiva; facilidad para rebajar salarios por parte de la empresa sin previo aviso a los representantes de los trabajadores, o la supresión de los incentivos para los contratos por reincorporación de las mujeres con permiso de maternidad.

Esa fue la base legal sobre la que se aceleró el proceso de precarización de las condiciones laborales de la cual hoy vemos sus mayores consecuencias. La Reforma trataba de salvar las ganancias capitalistas haciendo caer las consecuencias de la crisis sobre los trabajadores, al mismo tiempo que trataba de avanzar en cambios estructurales siguiendo la tendencia capitalista que avanza hacia la precarización.

La respuesta por parte de los trabajadores fue enorme, con una potente Huelga General el 29 de marzo y la intensificación del ciclo de movilizaciones que se había abierto el 15 de Mayo de 2011. Pero esto no fue suficiente para que la clase obrera pudiese jugar un papel central en las protestas, debido fundamentalmente a la política paralizante de las burocracias sindicales de CCOO y UGT, que en todo momento intentaron frenar a los trabajadores y en la práctica actuaron de bomberos de la patronal y el Gobierno. La Reforma Laboral por tanto no pudo ser tirada abajo, y el Gobierno de Rajoy logró imponerla a pesar del enorme clima de indignación
Por ello llama la atención que 9 años después se den cuenta de que “Ahora sí toca” cuando la derogación de esta reforma ha sido una demanda permanente de los sectores más movilizados desde su implantación que las cúpulas sindicales no se han molestado en atender. Es ahora que la Unión Europea comienza a exigir más reformas, CC.OO y UGT comienza a hablar de que hay que empezar a enfrentar las condiciones laborales.

¿Qué fue de la promesa de derogación de la Reforma laboral por parte del gobierno PSOE-UP?

Pero no solo los sindicatos hablan de la Reforma laboral y las pensiones. El Gobierno de coalición PSOE-UP tuvo su arranque con una serie de promesas, entre las que se encontraba la derogación de la Reforma Laboral. Y fueron los socios morados los que más se jugaron a esta carta.

La Reforma Laboral fue una de las tramas principales al principio de esta legislatura. El primer acuerdo de Gobierno incluía la promesa -la primera de una larga lista que serían incumplidas-, de derogar la Reforma Laboral. Pero a los pocos días de ese acuerdo el PSOE dejó claro que no era posible derogarla, y después llegó la misma afirmación por parte de ambos socios de gobierno. Ahí comenzaron a hablar de terminar con ’los aspectos más lesivos’ de la misma, los cuales dejaron enfriar en un cajón durante más de un año, y ahora parece que va a ocurrir todo lo contrario, el gobierno de coalición ya ha presentado a la UE su plan de contrarreformas estructurales imprescindible para cumplir la condicionalidad de los fondos europeos anti Covid. Una nueva vuelta de tuerca a la Reforma Laboral, pero en este caso bajo un discurso progresista.

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¿A alguien le sorprende, aparte de a Pablo Iglesias, que el PSOE no quiera derogar la Reforma laboral?

La situación que hoy vivimos las y los trabajadores no es consecuencia exclusiva de la Reforma laboral. Esta fue solo el instrumento con el que se aceleró la tendencia hacia la precarización que exigía la burguesía española. No es posible explicar seriamente las causas de la precariedad laboral actual sin hacer un recorrido por la ofensiva neoliberal contra los trabajadores durante los años 80, 90 y hasta hoy, en los que la Reforma de 2012 fue un capítulo importante, pero no el único. Sin embargo, esto no se debió simplemente a la propia dinámica del capitalismo para rentabilizar aún más la fuerza de trabajo. Ese proceso es real, pero el capitalismo necesitó agentes reales, de carne y hueso, para imponerlo. Por ello no puede sorprender a Pablo Iglesias que sus socios en el Gobierno ahora muestren reticencias incluso a limitar “los aspectos más lesivos” o incluso impongan nuevas reformas, cuando son los mismos que durante décadas gobernaron para facilitar el avance neoliberal, contando con la complicidad de las burocracias sindicales. Fueron los actores que ayudaron a que el capitalismo español siguiera su ’curso natural’ en las décadas precedentes.

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La precariedad que hoy a traviesa nuestras vidas ha sido posible gracias a las sucesivas reformas laborales impuestas por los partidos del Régimen del 78, tanto por el PSOE como por el PP. Esta responsabilidad por supuesto no podríamos atribuírsela Podemos. Pero lo que sí podemos decir es que si esas reformas sobreviven se debe ahora a nuevos y viejos actores como Podemos, que hoy se limitan a desarrollar una estrategia reformista con la esperanza de que por la vía institucional y de manera paulatina se adopten medidas sociales.

¿Dónde estaban los sindicatos? Y ahora que aparecen... ¿Qué proponen?

Si hablamos de responsabilidades cierto es que CCOO y UGT jugaron en los hechos el papel de bomberos para la patronal y el gobierno. Esto ocurrió sobre todo en los años en los que se avanzó en ataques frontales a los trabajadores -como la Reforma Laboral y la de las Pensiones-. En el último periodo, y al calor de la nueva crisis desatada por el coronavirus, han dedicado todos sus esfuerzos en negociar con Gobierno y las patronales una nueva salida de la crisis, pero como siempre tratando sin cuestionar sus ganancias. Para seguir desarrollando su estrategia de negociación y pactos con el gobierno convocan ahora su plan #AhoraSiToca con el que organizan pequeñas acciones dirigidas a reforzar su estrategia de negociación. Algo que no está a la altura de la respuesta que necesita la situación.

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Para poder echar abajo la Reforma Laboral, la de las Pensiones o subir el SMI no basta con el limitado plan que proponen ahora CCOO y UGT. Será necesario promover una verdadera organización y un plan de lucha sostenido con la movilización. Empezando por la exigencia a las centrales sindicales que rompan verdaderamente su sumisión al gobierno y peleando en los centros de trabajo, junto al sindicalismo alternativo, por poner en marcha de forma unitaria una campaña y un plan de lucha hasta la derogación de las reformas e incorporando demandas de otros sectores que vienen protagonizando una resistencia a los ataques y el gobierno como son el movimiento de mujeres, los inmigrantes y la juventud.






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