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PRESUPUESTOS CATALUNYA

¿Qué queda del “puño cerrado” de la CUP?

Tras el voto favorable de la CUP a la investidura de Puigdemont, surgen importantes cuestiones. ¿Qué implica el pacto de estabilidad parlamentaria que firmó la CUP junto a JxSí? ¿Veremos a la CUP apoyando unos Presupuestos junto a CDC y ERC como ya han hecho con la prórroga de los de 2015?

Pere Ametller

@pereametller

Viernes 19 de febrero de 2016

Foto: EFE

A lo largo de de las negociaciones entre ambas formaciones, escuchamos diversas declaraciones de la CUP en las que -para defenderse de los ataques de JxSí de estar torpedeando el proceso independentista- alegaban que apenas estaban pidiendo que éstos cumpliesen su programa. Un planteamiento que seguramente sorprendió a muchos ¿Como una candidatura que se autodenomina anticapitalista, rupturista y se propone “cambiarlo todo” puede rebajar sus exigencias a cumplir el programa de los socialdemócratas (ERC) y liberales (CDC)?

Anna Gabriel lo justificaba en una extensa entrevista en La Directa alegando que, si bien antes criticaban a ERC por su inmoilvismo, ahora los apoyan porque "la esperanza es que la voluntad no sea la de entrar a gestionar las instituciones, la de una mera alternancia de los partidos del poder, sino que entendemos que, realmente, el reto es el de la ruptura con España. Por lo tanto, tal vez son las mismas izquierdas de siempre, pero con un objetivo radicalmente diferente, que, en este caso, sería el que compartimos"

Es decir se recurre a un viejo etapismo, en el que las “transformaciones sociales” quedarían aplazadas hasta la consecución de un objetivo democrático que se comparte con la izquierda reformista, y en este caso hasta la derecha neoliberal convergente.

Pero la cuestión, aún dentro de ese esquema, es ¿Puede la socialdemocracia de siempre -ERC, un partido de orden- por no hablar de CDC la derecha autonomista de siempre, impulsar realmente un proceso de ruptura con el Estado español? Parece que estas no son las cartas con las que juegan estos dos partidos. Más bien su plan es forzar al Estado central a avenirse a un pacto. Una ruptura con el Estado significaría poner en marcha fuerzas sociales que prefieren sigan paralizadas, no sea que además de derecho a decidir se motoricen también por otras demandas sociales que atenten contra los intereses de las grandes familias catalanas. Por lo tanto, la negociación con un Estado como el español, solo puede llevar a una nueva renuncia a la libre autodeterminación de Catalunya para evitar un escenario de inestabilidad, en pos de alguna salida neo-autonomista o de reforma fiscal.Este es el callejón sin salida al que se ve abocada la política de "mano extendida" en lo nacional de la CUP.

Pero ¿Qué hay de "puño cerrado" en los aspectos sociales? Durante las negociaciones se ha visto claramente como, a la hora de la verdad, este puño se ha ido abriendo en virtud de poder alcanzar un acuerdo con JxSí. De momento la CUP apoyó, el pasado 3 de febrero, la prórroga de los Presupuestos del 2015 junto a Junts pel Sí. Nada más y nada menos que los últimos presupuestos de CiU y Mas.

En esta entrevista, el diputado de la CUP Benet Salellas declaraba que "el pacto es un pacto de estabilidad que está vinculado a la materialización de esta hoja de ruta hacia la república catalana. Todo lo que vaya en este sentido, tiene nuestro apoyo. Todo lo que sean decisiones de contenido ideológico que represente un planteamiento de ideas que nosotros podemos no compartir habrá valorarlo en cada momento". Queda claro que la mano extendida en lo nacional se mantiene y el puño cerrado en lo social se deja en el aire.

Por su parte,Anna Gabriel explicaba en que queda el "Ho volem tot" (Lo queremos todo) en los momentos decisivos: "Yo creo que la idea será plantear que este gobierno ejerza como un gobierno provisional y excepcional, sin profundizar en determinadas apuestas ideológicas en clave de privatizaciones y recortes. Todo esto sería el vector que debería regir la actividad de este gobierno. A cambio, nosotros no pretendemos que haya un sistema de educación sólo público de golpe. Ya sabemos que no podemos poner esto sobre la mesa. Lo que debemos exigir es que no se profundice en la diferenciación de vertido de recursos en la escuela pública y la privada. Es decir, que no se vaya más atrás de lo que hemos ido; que haya el compromiso de no hacer más privatizaciones, de no hacer más recortes y, por tanto, no tocar ningún elemento sensible desde la perspectiva ideológica y que nosotros podamos mantener la estabilidad parlamentaria. Porque, si no, no tendrá sentido mantenerla. Puede tener un mínimo sentido si este gobierno se centra en las claves de la hoja de ruta y aplica políticas que no serán cercanas al programa de la CUP, pero que tampoco deben ser la aplicación del programa de CDC. Es decir, el gobierno de JxS debería reflejar el espectro que hay dentro del gobierno, que va mucho más allá de CDC".

Esta es una buena descripción de la lógica que está adoptando la CUP, ceder en lo social para avanzar en lo nacional, pero sin que sea una gran escabechina que los deje en muy mal lugar frente a la izquierda y los movimientos sociales. El discurso de que lo nacional y los social van juntos ha sido desechado cuando el curso de los acontecimientos de la política de "mano extendida" en lo nacional y "puño cerrado" en lo social los ha puesto en una situación límite y les ha obligado a elegir entre romper el “proceso” o profundizar el seguidismo a CDC.

El problema para romper con la dirección de CDC del proceso ha sido la falta de un discurso propio desde el principio. Así, romper con el “proceso” hubiese sido incomprensible para muchos, ya que sería desechar la política tomada hasta ahora. Solo defendiendo desde el principio que no será gracias a CDC, sino a pasear de CDC como el pueblo catalán podrá ejercer libremente su derecho a la autodeterminación se hubiese entendido la negativa a cualquier pacto con CDC. Es decir solamente habiendo mantenido una posición de independencia política dentro del movimiento de lucha por el derecho a decidir, y no de seguidismo a su dirección.

En la entrevista de La Directa podemos leer otras sorprendentes declaraciones de Anna Gabriel: "Iniciamos las negociaciones siendo muy conscientes de lo que encontraremos y no hay momentos en que nos planteamos levantarnos. Hay momentos en que hablamos de Mossos, de torturas, de las encausadas ... incluso los expresamos que duro es para nosotros hablar de según qué cosas y tener la sensación de que estamos negociando sobre compañeros que se juegan la prisión o que han sido maltratados en comisaría ... y los alertamos que preferimos que esto no sea motivo de mercadeo. Si se quieren retirar de las acusaciones, que lo hagan; si no quieren, que no lo hagan. Pero empezar a hablar sobre si es verdad o no que se tortura en las comisarías, si es verdad que hay abusos policiales o no ... preferíamos no generar este tipo de debate porque sabíamos que no nos pondríamos de acuerdo y que sería muy desagradable para nosotros."

Evidentemente no ha de ser un motivo de mercadeo si luchadores entran o no en la cárcel. El problema es que en vez de que sea una exigencia irrenunciable que la Generalitat se retire como acusación, deciden dejarlo en manos de los mismos, CDC, que decidieron que la Generalitat se tenía que presentar como acusación contra huelguistas o manifestantes por el desalojo de Can Vies. Todo esto por la negativa mayúscula de levantarse de la mesa. Esta ha sido la misma posición política de seguidismo que ha mantenido ERC respecto a CDC en los últimos años, y que la misma CUP ha criticado.

Respecto a la cuestión crucial de si la CUP apoyara unos Presupuestos juntos a JxSí, Anna Gabriel ha argumentado lo siguiente: "Con respecto al tema de los presupuestos, habrá que ver qué ponen sobre la mesa. A priori, no podemos decir si los votaremos o no. Yo creo que tendremos que trabajar los presupuestos como nunca los hemos trabajado, eso seguro. Por lo tanto, no vale hacer una lectura transversal y, con las cuatro datos relevantes, justificar el no, sino que tendremos que hacer otro tipo de trabajo mucho más profundo, mucho más de incidencia, mucho más de trazar líneas rojas de manera colectiva. Analizaremos si son los presupuestos más sociales que se han podido generar en el marco actual o si, por el contrario, son una plataforma de liquidación de la CUP. En función de lo que vaya sucediendo, veremos si en el otro lado hay buena fe y se hace lo que se debe hacer para sacar adelante la hoja de ruta compartida o se recupera la idea de estos últimos días de liquidar hacernos y se hacen cosas para que la CUP termine desconectada de su gente, de la calle, y liquidada políticamente."

Esta voluntad de llegar a un acuerdo "neutro" con los representantes de la burguesía esconde una política de conciliación de clases. Unos presupuestos que no ahonden más en los recortes es a lo máximo a lo que aspiran… como si estos no llevaran ya toda la carga de recortes acumulada desde el inicio de la crisis. ¿Los miles que votaron a la CUP lo hicieron por quedarse como están o para revertir la crisis social?

Además el President Puigdemont ya ha dejado muy claro que se preocupará de que los intereses de los empresarios estén satisfechos: "Imaginad una red de embajadas que procura por vuestros intereses y una red de trabajadores públicos que van por el mundo explicando las potencialidades del país y sentís que es un aliado de vuestro negocio y de vuestro proyecto empresarial". Y Junqueras ha rechazado aumentar el impuesto de sucesiones como proponía la CUP.

La aceptación de los presupuestos “más sociales posibles” dentó del "marco actual" es la misma posición y justificación que adopta toda la socialdemocracia de Europa y que la ha llevado a aprobar los mismos presupuestos antisociales que lleva adelante la derecha. Por eso no hay razón para resignarse a aceptar los asfixiantes marcos actuales y llevar acabo una política ofensiva que vaya más haya de los institucionalmente permitido. Para ello es indispensable retomar la movilización independiente en las calles levantando un programa anticapitalista y de clase, aunque esto va en contra de todo compromiso de estabilidiad con el gobierno.






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