GOBIERNO ESTADO ESPAÑOL

Rajoy, a la espera de un guiño real para seguir en la Moncloa

El PP seguirá su ronda de contactos con PSOE y Ciudadanos para buscar un acuerdo de investidura, mientras espera que Felipe VI le pida a Sánchez su abstención para que Rajoy siga en la Moncloa.

Diego Lotito

@diegolotito

Miércoles 20 de julio de 2016 | 09:59

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, al inicio de la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII Legislatura. Foto: EFE/J.J. Guillén

Nuevamente el complejo escenario parlamentario que dejan las elecciones ubica a Felipe VI en el centro de la política española. En la nueva ronda de contactos, deberá como dicta la ley proponer un candidato para la investidura. Pero Mariano Rajoy espera que su rol sea aún más decisivo y que tome una actitud abiertamente bonapartista, presionando a Pedro Sánchez para que se abstenga y le abra el camino a su continuidad al frente del gobierno.

Esto es lo que se desprende de la intervención del actual presidente en funciones, este martes, ante su grupo parlamentario. "O Ciudadanos dice sí, o el PSOE se abstiene, o tendrán que darle al rey una alternativa", opinó Rajoy, según fuentes del PP presentes en la reunión citadas por Público.

Aunque desde el PSOE siguen manteniendo su ’no’ a un Gobierno del PP, no pareciera haber futuro en un pacto entre PSOE-Unidos Podemos-Ciudadanos que dé lugar a un Ejecutivo socialista.

Como están las cosas, parece difícil que Sánchez convenza a Felipe VI de que tiene una alternativa viable de gobierno, por lo que es completamente plausible que el rey presione al líder socialista para que no “bloquee” la situación, ante el riesgo de ir a una tercera e inverosímil ronda electoral que profundizaría aún más la crisis del régimen político español. Una situación que el socialista podría abrazar para defender una vez más las reglas de juego a las que tanto ayudó a parir en la Transición.

El Rey bien podría decirle a Sánchez que ya “perdió su oportunidad”, considerando que el monarca lo propuso como candidato tras los resultados del 20D –por primera vez el candidato que no fue el más votado- abriendo un periodo de negociaciones que a tres bandas con Ciudadanos y Podemos que naufragaron dando lugar a la segunda ronda electoral del 26J.

Mariano Rajoy confesó que baraja las fechas del 2, 3 y 5 de agosto para la sesión de investidura, una decisión depende exclusivamente de la recién nombrada presidenta del Congreso, la conservadora Ana Pastor. Muchos diputados, sin embargo, consideran que esas fechas podrían ser demasiado apresuradas. Algunos quieren dar más tiempo a las negociaciones para convencer a Ciudadanos de que cambie su anunciada abstención por un sí y, a su vez, acudir a los socialistas con 170 escaños sobre la mesa (137 del PP, 32 de C’s y 1 de Coalición Canaria) y no sólo con la minoría popular.

Pero la situación no es tan sencilla como parece. Fuentes conservadoras no desmienten que en los últimos días haya habido un acuerdo del PP con las fuerzas nacionalistas –PNV y CDC, a excepción de ERC-, a cambio de puestos en las Cortes y de que Convergència tenga grupo propio en el Congreso. Los operadores del PP niegan que haya intercambio de favores, pero por las dudas, los de Albert Rivera ya han salido a decir que votarán en contra de Rajoy si alcanza un pacto con los nacionalistas.

Así las cosas, Rajoy sigue en un vaivén en el que, cuando parece estar más cerca de seguir en la Moncloa, la coyuntura pega un nuevo giro y esa posibilidad de aleja nuevamente. Vamos, como la política española.






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