Política Estado Español

REPRESIÓN PAÍS VASCO

Semana de protestas contra la dispersión de los presos vascos

Este domingo comenzó una semana de acciones a la que se suma la manifestación convocada en Vitoria/Gasteiz para el viernes 5 de agosto por la amnistía de los presos políticos vascos.

Martes 2 de agosto de 2016

Foto: Kaosenlared.net

“Mi mujer y yo vamos una vez al mes. Recorremos, entre ida y vuelta, 2.040 kilómetros para estar cuarenta minutos con él”.

Es lo que relata Dionisio Orbe, cuyo hijo está encarcelado en Puerto de Santa María (Cádiz), denunciando el desgaste físico y económico que supone la situación de los familiares y allegados de presos a los que se les ha aplicado la política de dispersión, utilizada especialmente contra presos de la izquierda abertzale.

Es una de las personas que participa en las movilizaciones convocadas esta semana por Etxerat, la red que integra al colectivo de familiares de presos de ETA en coordinación con organizaciones de la izquierda abertzale. Estas movilizaciones comenzaron el domingo en Plentzia (Bizkaia) y van a proseguir los siete días posteriores por otras 12 localidades.

Los escenarios de estas acciones son una serie de playas y puntos turísticos de Bizkaia y Gipuzkoa, donde explicar a los visitantes la situación de los presos y sus familias, los cuales sufren la política de dispersión en las prisiones de los estados español y francés cinco años y nueve meses después del cese de la actividad armada de ETA.

Según el último “mapa de la dispersión” elaborado por Etxerat, en la actualidad hay 371 presos políticos vascos, de los cuales 291 están dispersados por 46 cárceles del Estado Español y 80 en 24 cárceles francesas. Sólo tres están en prisiones de Euskadi. De acuerdo a este mapa –elaborado en junio-, el 83% se encuentra cumpliendo condena a una distancia que oscila entre los 400 y los 1.100 kilómetros.
Este viernes 5 de agosto está convocada en Gasteiz una movilización durante las fiestas de la ciudad, de forma idéntica a las convocadas en Bilbo y Donosti, a las 20.30 desde la Plaza de la Virgen Blanca.

La marcha se desarrollará bajo el lema "Amnistiaren norabidean, pero eta iheslari politikoak etxera" (En dirección a la amnistía, presos y huidos vascos a casa), con la misma pancarta que encabezó a miles de personas en la manifestación del pasado 17 de abril.

Estas marchas son en numerosas ocasiones ilegalizadas, como la que reunió a más de 100.000 personas en Bilbo en enero de 2014, o el muro popular que reunió a miles de personas en Vitoria en mayo de 2015 para impedir el encarcelamiento de tres jóvenes de la organización Segi (Seguir), que sufrió una brutal represión.
En los últimos años, se han dado nuevas operaciones represivas hacia la izquierda abertzale, como las dirigidas hacia Segi o las Gestoras Pro-Amnistía, junto con la Operación Mate que supuso la detención de activistas políticos o la persecución al colectivo internacionalista Askapena

La persecución a la izquierda abertzale se ha intensificado a casi 6 años después del abandono de la lucha armada por ETA, pasando por el encarcelamiento de activistas mediante la ilegalización de partidos, agrupaciones juveniles o gestoras jurídicas, amparándose en la Ley de Partidos de 2002 que permite ilegalizar cualquier organización de la que el Estado sospeche de ser terrorista.

De esta forma, a la represión policial se une la judicial, siendo habitual también la prorrogación sucesiva de las condenas, dando lugar a una cadena perpetua encubierta, tal como expresan las asociaciones de familiares de presos.
Etxerat denuncia la situación de los presos enfermos.

Según afirma Nagore Mujika, coordinadora de Etxerat, “el caso más sangrante es el de Ibon Iparragirre –cuyos familiares recientemente denunciaron agresiones de un funcionario de prisión-, quien sufre una enfermedad grave y continúa en la cárcel de Alcalá, a pesar de que ya debería estar fuera”. Diez de estos presos dispersos están enfermos.

En el Estado Español es una realidad habitual la tortura sufrida en las cárceles, especialmente concentrada en presos por luchar y del entorno de la izquierda abertzale, calculándose más de 7.000 casos de tortura a presos vascos en los últimos 30 años.

Así lo recogen varios informes de las Naciones Unidas o Amnistía Internacional, que el Estado Español calificó en 2004 y 2008 de “falsos”, así como de “estrategia de ETA”.

Pese a las resolciones de los observadores internacionales, el Estado Español responde tanto al derecho de autodeterminación como a la protesta social con el diálogo de las porras y las prisiones.

La ofensiva represiva trasciende los límites del entorno de la izquierda abertzale para atacar a toda la clase obrera y la juventud luchadora a golpe de Ley Mordaza y de continuos casos de persecución a la movilización, casos que configuran una represión de debemos enfrentar.






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