Juventud

MADRID

Tenemos nueva rectora en la UAM, y va a seguir al servicio de los intereses privados

Amaya Mendikoetxea será la nueva rectora de la Universidad Autónoma de Madrid con un ajustado 54,11% de los votos ponderados y con una participación ridícula del 4,5% entre los estudiantes. Por supuesto no cuestiona ni un solo punto del sistema antidemocrático de la universidad dirigida por los intereses empresariales. Tenemos que seguir organizándonos para pelear por otra universidad.

Domingo 16 de mayo | 14:55

Sí, volvemos a la traca. Sí, han vuelto a elegir a una nueva persona para que ocupe el cargo de rector y dirija la universidad como máxima expresión de la casta universitaria que decide todo junto a empresarios y representantes del PP y el PSOE en el consejo social, y que ha sido elegida en una votación con una participación ridícula.
Se trata de Amaya Mendikoetxea, antigua Vicerrectora de Relaciones Internacionales que ahora será una Rectora más cuyo sueldo completo sigue oculto en 2021.

Y este año, como viene siendo costumbre, también ha sido elegida la rectora que, basándonos en los votos del estudiantado -la mayoría de la comunidad universitaria-, hubiera perdido las elecciones. Y es que son los votos de 519 doctores con vinculación permanente los que han dado la victoria a Amaya Mendikoetxea, como podemos ver en los resultados publicados. Por mucho que 589 estudiantes hubieran votado por Rubén Perez y solo 575 por ella.

Y todo esto teniendo en cuenta quede los 26736 estudiantes que podían votar este 13 de mayo, solo 1193 emitieron su voto, dándose una abstención entre el estudiantado del 95,6%. Es decir, la rectora ha sido elegida con apenas un 4,5% de participación entre el estudiantado y algo más el 20% entre los investigadores y el profesorado no permanente.

Quizás esta sea una nueva prueba del poco interés democrático de quienes deciden convocar este tipo de elecciones en medio de una pandemia y de que el voto de casi 27000 individuos, los estudiantes, valga solo el 27% del total aunque sean la inmensa mayoría.

Es curioso como un análisis simple de los resultados de estas elecciones a rectorado es la prueba intrínseca de lo antidemocrática que es la universidad y su sistema de elección de cargos y de gestión.

En ellos se ve reflejado el sistema de voto ponderado establecido por el artículo 20, apartado 3, de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) cuyos porcentajes de ponderación varían en función del sector de la universidad al que correspondan, y provocan que no todos los votos valgan lo mismo. Vamos, estamentos tipo edad media.

Como decíamos en un artículo anterior, en el caso de la UAM los profesores doctores con vinculación permanente cuentan con ¡un 55% de poder de decisión!; los profesores permanentes no doctores o profesores e investigadores contratados no permanentes un 5%; el personal docente e investigador en formación un 4%; el personal de administración y servicios (PAS) un 9% y los estudiantes, a pesar de constituir la inmensa mayoría de la comunidad universitaria, como decíamos solo tienen un 27% de peso.

Esta desigualdad de poder de decisión se ve agravada cuando se tiene en cuenta el número de personas que integran cada grupo. Si se establece una relación directa entre votos individuales, el voto de un solo profesor con vinculación permanente vale 34 veces más que el de un estudiante, 4 veces más que el de un miembro del PAS o 9 veces más que los investigadores en formación. Y, por cierto, los trabajadores y trabajadoras de los servicios que han ido privatizando ni si quiera pueden votar…

El hecho de que el puesto lo ocupe Amaya Mendikoetxea o Rafael Garesse, no supone absolutamente nada distinto en lo esencial porque ninguno de los dos se propone, ni de lejos, cuestionar este sistema totalmente antidemocrático que les ha llevado a dirigir la universidad.

Porque seguiremos sufriendo este sistema de Universidad-Empresa en el que los intereses de grandes entidades como el Banco Santander, el BBVA, o el grupo PRISA primarán, siendo ellos los responsables de elegir los costes de nuestras matrículas, el número y el importe de las becas, y en definitiva, la calidad y la accesibilidad de nuestros estudios. Vaya vaya con la enseñanza pública.

Efectivamente, es el Consejo Social integrado por alguno de estos miembros es que está al mando en la toma de decisiones clave, aunque nos intenten vender que el mayor órgano responsable sea el rector, y que “nosotras” tenemos la suerte de poder elegirlo.

Una falacia tras otra. Estamos cansadas de que se celebre este paripé de elecciones y encima nos intenten convencer de que con nuestros votos vamos decidir cualquier cosa. Porque ni es así ni nunca ha sido así.

Por eso desde Contracorriente llamamos durante la campaña a denunciar este sistema votando nulo, dejando claro que no nos tragamos su discurso que asegura que las estudiantes podemos decidir porque nos dejen emitir un voto que no tiene ningún peso en la decisión final sobre el rector y que, desde luego, no nos deja decidir sobre la presencia de empresarios y cargos del PP y del PSOE en los órganos que dirigen la universidad.

Os queremos dar las gracias a todas las que habéis participado, difundido y votado nulo y os animamos a sumaros a contracorriente para seguir peleando juntas por una universidad totalmente gratuita, radicalmente democrática, gestionada por estudiantes, profesorado y trabajadores, una universidad que, en lugar de estar al servicio de los intereses empresariales, se vuelque en los grandes retos de la sociedad como hacer frente a pandemias, a la destrucción del planeta, una universidad al servicio de las clases populares y el pueblo trabajador.






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