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CORRUPCIÓN INSTITUCIONAL

UGT defrauda 40 millones de euros y se castiga al “delator”

Dos años de prisión para Roberto Macías, ex-administrativo de UGT Andalucía, por revelación de “secretos confidenciales”, que llevaron al banquillo a la cúpula del sindicato.

Joe Molina

Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57

Miércoles 27 de mayo | 11:08

Entre los desvíos de subvenciones más llamativos documentados están: pagar mariscadas en un hotel en Sudáfrica, las comilonas en la Feria de Abril en la caseta de UGT-A y los 700 maletines fabricados en Asia que se repartieron en un congreso regional del sindicato. Todos ellos se pagaron con fondos procedentes de la Unión Europea, creados para la formación de trabajadores en paro.

Estas revelaciones periodísticas y otras informaciones son las que desembocaron en la causa judicial que tramita el Juzgado de Instrucción 9 de Sevilla desde el año 2013, que acumula una veintena de investigados, entre ellos los ex máximos responsables de UGT-A Manuel Pastrana y Francisco Fernández Sevilla. El perito judicial elevó la cuantía presuntamente desviada por este sindicato a 41,7 millones de euros en subvenciones de la Junta que no se justificaron de manera correcta.

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Lo más lógico hubiera sido reconocer los hechos, disculparse llamando a asambleas ante sus afiliados y por supuesto ante todos los trabajadores, pasar a formar parte acusadora contra los corruptos y comprometerse a atajar cualquier otro intento de fraude.

Pero no, UGT de Andalucía de forma absolutamente vengativa y miserable denunció a Roberto Macías por “revelación de secretos” y la Fiscalía se sumó a esa acusación, a pesar de que la Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla dictaminó en 2016 que ese delito no se puede aplicar a la revelación de información empresarial reservada, a menos que afecte a la intimidad de personas físicas, cosa que no ocurre en este caso, además tratarse de dinero público.

El letrado Francisco José Sánchez que también es presidente de la Asociación Mediterránea Anticorrupción y por la Transparencia (Amayt), argumentó ante la juez que debía juzgar a Macías que la directiva de la Unión Europea (UE), aprobada el 23 de octubre pasado y en vigor para todos los países a partir del 17 de diciembre, que protege a los denunciantes de corrupción -conocidos en inglés como whistleblowers- es de "aplicación directa" a Roberto Macías. Por lo que no debe ser perseguido en ninguna causa penal y que con el juicio contra Macías, UGT busca «anular» la causa en la que el sindicato está siendo investigado por desviar subvenciones millonarias, todo ello con el fiscal como «comparsa», agregó.

UGT se justifica alegando que interpuso la denuncia antes de que Macías fuera llamado a declarar, por lo que no se trata de un caso de represalias y además no existía ninguna denuncia ante la Policía Nacional, la Guardia Civil, el juez o cualquier autoridad pública del presunto fraude masivo, sino que fue llamado como testigo de la causa con posterioridad. Sin embargo muchos de los denunciantes de corrupción, como en el caso de Los Papeles del Pentágono o el Watergate, no suelen presentar denuncias directas a las autoridades, prefieren entregar sus informaciones a los medios de comunicación por temor a represalias como pérdida de empleos y/o pensiones, campañas de acoso y de calumnias que les impiden volver a encontrar trabajo.

La mayoría de los medios de comunicación han pasado por alto la noticia, comportamiento gravísimo, aunque habitual, en un Estado que se autodenomina democrático. Ocultismo y opacidad en cualquier noticia que ponga en tela de juicio al gobierno y en este caso a un agente social como UGT brazo ejecutor del PSOE en temas laborales y perfecto aliado para hacer de cortafuegos ante la lucha de trabajadores y trabajadoras, es el premio por su lealtad.

Hemos de luchar entre todos por sindicatos independientes del Estado, la patronal y sus partidos, democráticos y transparentes al servicio de los trabajadores y trabajadoras y por supuesto controlar y denunciar públicamente cualquier atisbo de corrupción en nuestras organizaciones. Estas deben ser capaces de plantar cara a la patronal, al gobierno y al sistema, solo así conseguiremos que sean organizaciones de lucha de la clase trabajadora.






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