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LA PLATA

UNLP: ¿qué pueden hacer las ciencias sociales ante la crisis sanitaria?

Propuestas de las y los estudiantes de las ciencias sociales ante la pandemia del coronavirus.

Juliana Yantorno

Socióloga UNLP

Matías Busi

Estudiante de Sociología. UNLP

Lunes 30 de marzo | 20:08

Ayer el gobierno extendió la cuarentena obligatoria, sin aclarar cuál será la estrategia de conjunto para afrontar al COVID-19. Sigue sin haber test masivos y Alberto habló de “las empresas que despiden” pero no nombró ninguna medida concreta, como la prohibición de despidos.

Desde la Juventud del PTS decimos, desde que comenzó esta pandemia, que los recursos materiales e intelectuales de las universidades deben estar puestos en función de enfrentar la crisis sanitaria que estamos viviendo, en el marco de un plan de conjunto que venimos planteando desde el PTS en el Frente de Izquierda.

¿Qué problemas sociales tenemos hoy? ¿Cómo los agudiza la crisis?

Existe un primer debate en torno al problema del sistema sanitario. Es indudable que las políticas neoliberales de los distintos gobiernos en las últimas décadas son calve para entender la realidad social que vivimos actualmente. En la provincia de Buenos Aires, Scioli redujo el presupuesto de salud del 8.42% del PBI en 2003 al 6.7% en 2015, mientras que con Vidal pasó de representar el 6.3% del PBI en 2018 a ser del 5.5% en 2019. Este desfinanciamiento explica la situación actual del sistema de salud.

En Argentina el cuarto mayor millonario es Alberto Roemmers, empresario de la salud y de laboratorios, y tres de los diez más ricos lucran en este rubro. Esto expresa la irracionalidad de este sistema capitalista. ¿Por qué no se declaran de utilidad pública todos estos bienes en vez de permitir que se continúe lucrando con los precios? ¿Esto no sería lo que necesitamos para enfrentar esta pandemia?

Desde el PTS en el Frente de Izquierda venimos planteando un plan integral desde el inicio de la crisis, que incluye la realización de test masivos para poder aislar rápidamente a quienes estén infectados y así actuar con más recursos en las zonas donde existen los principales focos. Además entendemos que esto debe ir acompañado de la unificación urgente de todo el sistema de salud con centralización estatal, para que el acceso sea verdaderamente universal. Y como expresan las trabajadoras de salud, el Estado debe contratar nuevo personal y pasar a todos a planta permanente. También denuncian la falta de insumos elementales, como el alcohol en gel, que se han vuelto prácticamente imposible de conseguir o comprar.

Otro punto de discusión es sobre lo que sucede con los trabajadores y aquellos que se están quedando sin trabajo. La medida de la cuarentena obligatoria no es igualmente realizable para toda la sociedad. Mientras algunos, como el dueño de la empresa multimillonaria Vicentin, se pasean en sus yates, más de 7 millones de personas se quedaron sin ingresos de un día para el otro. Quienes no tienen licencia paga, trabajan precarizados, viven en asentamientos hacinados o directamente en la calle, o viven de hacer changas, cuentan otras historias. Esta realidad es la que no muestran ni los medios de comunicación ni el propio gobierno.

Ante esta situación, Alberto Fernández respondió con un bono de 10mil pesos por familia. ¡Parece una tomada de pelo que opine que con esta plata puede vivir una familia que se quedó sin trabajo! Sabemos que son totalmente insuficientes, y que deja a millones bajo la línea de indigencia. ¿Quiénes van a denunciar esta situación?
Ya vemos cómo los empresarios comienzan a descargar la crisis sobre los trabajadores, como Paolo Rocca (el más rico de Argentina) que despidió a 1500 trabajadores.También es el caso de Complejo Industrial La Plata de YPF que ya anunció suspensiones y amenaza con despidos generalizados. Sabemos que con el parate de la economía estos despidos van a generalizarse.

Ayer Alberto dijo que “va a ser duro” con quienes despidan o especulen con los precios. Pero eso ya está sucediendo hace rato, y es por eso que desde el Frente de Izquierda fuimos muy claros, desde el primer día, sobre la necesidad de dictar una ley para prohibir los despidos, algo que el gobierno ignoró y todavía ignora. ¿Si va a ser tan duro, por qué no se dicta urgentemente una ley que prohíba todos los despidos y que dicte la reincorporación inmediata de los que ya se realizaron?

Mientras tanto, Guzmán anunció a mediados de marzo un paquete de rescate de las patronales y los empresarios que incluía una reducción de los aportes patronales y una inversión de $350 millones destinados de distintas formas al salvataje empresarial. ¡No permitamos que las patronales se aprovechen de la cuarentena!

Para quienes sigan trabajando, deben ser los mismos trabajadores los que decidan cómo hacerlo y qué medidas de seguridad e higiene son necesarias en cada lugar de trabajo. Como ya nombramos, creemos que se deben prohibir los despidos y se deben otorgar licencias pagas al 100% a los sectores considerados “no esenciales”. ¡Contra la sed de ganancia capitalista, que quiere dejar en la calle a millones de familias, los trabajadores deben ser quienes decidan cómo trabajar y qué producir para poner la producción al servicio de las necesidades!

Un tercer punto, sobre el cual las ciencias sociales debemos posicionarnos, es sobre el nuevo lugar otorgado por los Estados a las fuerzas de seguridad y los mecanismos de control. Es urgente someter al más profundo debate la “cuasi-unanimidad en torno de la política del gobierno, basada en mecanismos de interpelación disciplinaria, presencia policial en sentido estricto y ampliación de la policía mediante el recurso a la opinión pública, que podría ser denominada como consenso coercitivo”. Como desarrollaJuan Dal Maso en el Semanario Ideas de Izquierda, no podemos dejar pasar como si nada la relegitimación de las Fuerzas Armadas.

En pocos días ya se vieron los abusos y cómo actúa la gendarmería que asesinó a Rafael Nahuel y a Santiago Maldonado. Ya conocemos profundamente lo que hace la Policía Bonaerense, responsable de la segunda desaparición de Jorge Julio López y de tantos casos de gatillo fácil, como el de Luciano Arruga.

Podemos relevar y recopilar las brutalidades que cometen estas fuerzas en los barrios y crear un observatorio que estudie el accionar de la fuerza policial. Alberto Fernández no hace más que darles rienda suelta diciendo que “lo que no entre por la razón va a entrar por la fuerza”, o que “estamos en deuda con ellos”. ¡No les debemos nada! Quienes que se ponen al hombro esta crisis son los y las trabajadoras de la salud y del resto de los servicios esenciales, en muchísimos casos precarizados. Por esto, la deuda es con el pueblo, y no con los especuladores, el gobierno debe invertir las prioridades ya que este martes pagará 9 veces la partida presupuestaria contra la pandemia en intereses de deuda.

Por último, las ciencias sociales deben analizar y cuestionar el rol de las mujeres en esta crisis. A diez días del decreto de la cuarentena obligatoria hay más femicidios que días de cuarentena ¿Qué pasa con todas esas mujeres que tienen que vivir con sus agresores? No podemos permitir que las mujeres sigan viviendo con sus agresores, por eso le exigimos al Estado un plan de emergencia y la reconversión de los hoteles, clubes y escuela en albergues para todas las victimas de violencia.
Además, las mujeres somos las primeras en ser precarizadas como las trabajadoras de la línea 144 que no dan abasto con el trabajo por el colapso de las líneas. A su vez, la mayoría del personal de salud son mujeres, donde el trabajo también se acrecienta y el ritmo se vuelve inhumano. El Estado tiene que garantizar las condiciones laborales otorgando todos los insumos necesarios teniendo en cuenta los tiempos de descanso.

La UNLP ¿Al servicio de que?

En el caso de la UNLP, desde la secretaría Obrero-Estudiantil de la FULP lanzamos un comunicado de exigencia a esta universidad para que todos sus recursos sean puestos al servicio de enfrentar hoy esta crisis socio sanitaria, y para nuclear a todos los estudiantes que quieran colaborar ofreciendo sus conocimientos para las necesidades que hoy urgen.

Podrían ponerse a disposición, por ejemplo, los laboratorios de exactas, medicina y veterinaria para la producción de alcohol en gel y la realización de muestras de diagnóstico. También se puede aportar la logística para que el Astillero Río Santiago reoriente su producción y así fabricar respiradores, camas y todo lo que demanda el sistema de salud. Los trabajadores ya dieron un primer gran paso. Esto entre otras tantas iniciativas, como que se pongan a disposición dependencias para el armado de centros de atención sanitarios, junto al hospital integrado de medicina.

Tenemos que levantar una alternativa. No puede ser que las autoridades de la facultad estén más preocupadas por el comienzo de las clases virtuales que por la situación de cientos de pibes que no van a poder continuar estudiando. Habría que comentarles la realidad de gran parte de los jóvenes que estudian en la universidad y que trabajan en empleos como Rappi o Glovo, o en negro en comercios que muy probablemente cerraron o están por cerrar.

¿Qué proponemos para las carreras de sociales?

Ahora bien, ¿qué podemos hacer desde las ciencias sociales? No debería sorprender a nadie que ante una crisis social de magnitudes históricas, estudiantes, docentes y recibidos de estas ciencias tengan también una gran tarea. Los gobiernos de distintos países y los medios de comunicación vienen instalando una serie de falsos debates. Uno de ellos es el de la supuesta necesidad de “elegir entre economía y salud”. Lo cierto es que esta crisis no es “sólo sanitaria” y que ningún problema es “sólo económico”. Las ciencias sociales tenemos que apostar a debatir sobre esta crisis.

Desde las carreras de Trabajo Social, Sociología, entre otras, podrían realizarse relevamientos de las necesidades de la población en los barrios de la región. Para recopilar datos de las problemáticas estructurales en cuanto a vivienda, condiciones de salud e higiene y alimentación.

Proponemos la creación de un Observatorio sobre el accionar policial. Como ya mencionamos, con el pretexto de “cuidar a los ciudadanos de quienes infringen la cuarentena” la policía y las fuerzas de seguridad están en las calles cometiendo abusos brutales. Necesitamos estudiar este accionar y discutir sobre el rol que tienen estas fuerzas de seguridad como garantes del orden y la represión social.
Poner en pie un Observatorio social sobre la vida de las mujeres en la pandemia para mostrar la realidad de millones de mujeres y niñas en todo el país en esta crisis socio sanitaria. Estudiando y denunciando no sólo la violencia machista en los hogares sino también mostrando la experiencia de trabajadoras que están enfrentando la crisis sanitaria como todas las trabajadoras de la salud.

Además, podemos recopilar todos los casos y denuncias de despidos que se vienen dando y que se acrecientan con la crisis y por la sed de ganancia de las empresas, formando así un Observatorio de despidos y suspensiones ilegales. Al mismo tiempo, desde la Juventud del PTS en la Facultad de Derecho lanzamos una red de estudiantes y abogados en defensa de los trabajadores.

En contextos de crisis cambian las ideas y las formas de pensar de millones de personas. Desde las ciencias sociales debemos aportar al más profundo de los debates sobre las causas, las consecuencias y las soluciones reales a la crisis actual. Podemos impulsar, por ejemplo, foros de debate para discutir estos puntos, junto a trabajadores, especialistas, profesionales y el conjunto de la sociedad. Exigimos al centro de estudiantes y a las autoridades de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación que se habiliten vías como las plataformas virtuales, que hoy se utilizan únicamente para atender la cuestión académica, para que puedan desarrollarse estos debates de forma democrática, con todas las corrientes políticas y de cara a toda la comunidad.

Con esta perspectiva lanzamos el ciclo #HumaDebate sobre el Coronavirus, entrevistando a docentes e investigadores.

Invitamos también a todos a tomar en sus manos este diario, que busca reflejar lo que ningún medio patronal refleja: la realidad de millones de trabajadores y estudiantes precarizados, la vida de quienes viven en barrios hacinados, la realidad de los de abajo.

¡Sumate para pelear por esta perspectiva política y para poner en pie todos nuestros conocimientos para una salida de fondo!






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