Política Estado Español

RESCATE A LAS EMPRESAS

Últimos preparativos del Gobierno de otro rescate a las empresas

El Gobierno prepara una nueva tanda de subvenciones a empresas por un total de 11.000 millones. Este plan de ayudas se suma a los casi 50.000 millones en ERTES (ayudas directas) y los 118.000 millones avalados por el ICO (ayudas indirectas).

Lunes 8 de marzo | 19:19

El rescate sumará un total de 11.000 millones. El nuevo rescate se añade a la lista de los hasta ahora 50.000 millones destinados a ERTES y los 118.000 millones avalados por el ICO. Una nueva barra libre para los grandes ganadores de esta crisis que no llegará a las empresas que no tengan perspectivas de recuperar ingresos tras la pandemia. Los trabajadores se encuentran fuera de toda política económica del Gobierno “progresista”.

Este nuevo rescate milmillonario se compondrá de tres fondos. Uno de los tres fondos se destinará a ayudas directas a través de las comunidades autónomas. A este fondo se le sumarán los 2.000 millones del fondo europeo React EU, y las subvenciones que ya estén brindando las propias autonomías que, según el Ministerio de Nadia Calviño, durante la pandemia han recibido más recursos que nunca. El grifo de ayudas directas se abre más, porque se considera que los ERTE (la principal ayuda directa hasta este momento) es insuficiente. Estas nuevas ayudas tratarán de compensar la caída de ingresos de las empresas, fundamentalmente del turismo y la hostelería, recauchutándolas con dinero público.

Los otros dos fondos se centrarán en reforzar la solvencia de las empresas. Estas han aumentado su endeudamiento neto en unos 50.000 millones por la pandemia. Hasta el momento el sistema de avales del ICO ha brindado financiación por valor de 118.000 millones. Es por ello que uno de estos fondos será empleado en que el ICO acompañe los procesos de reestructuración de deuda de las empresas acogidas a estos créditos. Tan sólo se destinará a aquellas empresas que tengan perspectivas de recuperar ingresos tras la pandemia.

Los créditos del ICO son préstamos del Gobierno pero que se ejecutan por medio de los cinco principales bancos privados. Si bien el ICO ha avalado en torno al 70-80% de los préstamos la titularidad de los créditos es del banco por lo que el protocolo establece que será la banca quien elija qué facilidades otorgar: plazos, carencias, quitas. La única garantía que establecen las entidades con el Gobierno en el uso de estos fondos es la firma de un simbólico “código de buenas prácticas”.

El tercer fondo tendrá el objetivo de recapitalizar aquellas medianas empresas que garanticen que no resultarán inviables al finalizar la crisis. Este sistema es similar al de los 10.000 millones de la SEPI para grandes empresas, si bien será una cantidad más reducida. Será gestionado por la empresa pública Cofides.

La respuesta inicial del Gobierno del PSOE y UP a la pandemia consistió en cubrir los costes laborales de las empresas con los ERTE y para todo lo demás conceder sobre todo créditos avalados por el ICO. Con los ERTES, bajo el pretexto de “conservar el empleo” se ha pagado con dinero público el 70% de los salarios de los trabajadores bajo ERTE, externalizando los costes de las empresas derivados de la pandemia hacia la Seguridad Social (con suspensiones contractuales y reducciones de jornada, la sustitución parcial de salarios por prestaciones de desempleo, y, en los ERTES de fuerza mayor, la exoneración de cuotas). No hace falta decir que el desempleo ha crecido igualmente, al recurrir los empresarios a despedir a los temporales.

No podemos olvidar, sin embargo, que el Gobierno también ha ayudado legalmente a las empresas mediante el “permiso retribuido recuperable” (Decreto-Ley 10/2020) y mediante la no regulación del trabajo a distancia (Decreto-Ley 28/2020). Esto ha supuesto de hecho una desregulación de buena parte del trabajo de los asalariados bajo esta modalidad, alargándose las jornadas de trabajo, según los estudios, una media de dos horas más de trabajo al día (Doffman, 2020).

Sin contar las ayudas indirectas, el año pasado las ayudas directas a empresas se cifraron en 5 puntos del PIB. En lo que llevamos de año el Gobierno ya ha destinado dos puntos del PIB. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las ayudas directas, si bien son más visibles, son la parte más pequeña del rescate. Por ejemplo, en ayudas indirectas a empresas mediante medidas de liquidez, el gobierno a tomado, hasta el momento, medidas por una suma que asciende a un 15% del PIB. En total, según los datos del propio Ministerio de Economía, las medidas adoptadas hasta el momento están valoradas por encima del 20% del PIB. A los 40.800 millones en ayudas directas hay que sumar los más de 116.000 millones de euros de financiación al tejido productivo canalizados a través de la Línea de Avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO), de los que hablábamos anteriormente, los 10.000 millones en ayudas directas del Fondo de apoyo a la solvencia, los 16.000 millones del Fondo Covid-19 que aprobó el Gobierno, etc.

A este enorme caudal de perdidas privadas socializadas y que paga con sus impuestos el conjunto de la clase trabajadora, el Gobierno suma ahora una nueva ayuda de 11.000 millones. Mientras el Gobierno del PSOE, Podemos y el PCE, se deja la piel en “proteger a las empresas”, los trabajadores están ausentes de sus reformas y preocupaciones. Mientras tanto, a nueve años de la Reforma Laboral los y las trabajadoras arrastran niveles alarmantes de desempleo, temporalidad y precariedad laboral. Urge levantar una izquierda anticapitalista de los y las trabajadoras, las mujeres, los migrantes y la juventud, que se organice con independencia de clase y se enfrente en las calles, centros de trabajo y universidades a los ataques de la patronal y sus gobiernos.






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