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MADRID 4M

Un debate con Anticapitalistas: una oportunidad perdida para comenzar a construir una izquierda alternativa al “mal menor”

Anticapitalistas llama a construir una “izquierda alternativa” a la izquierda institucionalista, pero este 4M en Madrid vuelve a caer en la trampa del “mal menor”. Llamar a votar a la izquierda del régimen (Unidas Podemos y Más Madrid) que quiere investir a Gabilondo para “echar a la derecha” es como elegir entre la horca y la guillotina. En momentos como el actual es justamente cuando hace falta plantar una bandera de independencia de clase, aunque sea a contracorriente. No hay tiempo que perder para construir una izquierda anticapitalista y revolucionaria que supere el fracaso del neorreformismo.

Diego Lotito

@diegolotito

Miércoles 24 de marzo

Antidisturbuos impiden manifestación para pedir la libertad del rapero Pablo Hasél en Madrid. EFE

Este lunes Anticapitalistas ha dado a conocer en un comunicado su posición frente a las elecciones de la Comunidad de Madrid. Hace unos días nos preguntábamos “¿Qué hará la izquierda anticapitalista?” el 4M. La respuesta es que no presentarán lista electoral propia, ni participarán en ninguna de las listas de la izquierda neorreformista (Unidas Podemos y Más Madrid), pero creen “imprescindible una movilización electoral para desalojar a Ayuso” por lo cual piden “el voto crítico para las dos formaciones que están a la izquierda del PSOE”.

En su comunicado plantean, en primer lugar, que “desalojar a Ayuso y enfrentar al bloque reaccionario es una prioridad para todas las fuerzas políticas y sociales. Sabemos que existe un sentir mayoritario encaminado a buscar fórmulas de cooperación y unidad para ello, y que es momento de aportar”. De este modo, al colocar como objetivo prioritario “desalojar a Ayuso” por la vía electoral, dejan ver que consideran un “mal menor” la opción de un gobierno de Gabilondo. Y, por supuesto, el “voto útil” para que esto suceda.

Al mismo tiempo, señalan una crítica a las organizaciones de la izquierda “institucionalista”: “Es público que nosotras tenemos diferencias políticas con las organizaciones de la izquierda institucionalista que concurren a estos comicios. Ambas comparten una orientación de subordinación al PSOE y no desdeñan pactos con Ciudadanos”. Y agregan que “esto conduce a una espiral de renuncias que no consiguen mejoras, producen desánimo y pasividad. Esta orientación ha estado acompañada de formas organizativas verticales, con golpes de efecto y personalismos, que alejan a la gente a la que dicen representar”.

Por último, concluyen que “la derecha cuenta con un entramado de poder que va más allá de la institución. Para desalojar efectivamente a Ayuso necesitamos un amplio poder social, y éste no se construye con golpes de efecto. Urge invertir prioridades y abrir una nueva vía en la izquierda madrileña. Desde Anticapitalistas trabajaremos por abrir esa vía para los próximos años. Sabemos que nuestra posición no es la mayoritaria y que hoy día no existe capacidad de hacer valer esa posición electoralmente. Pero es urgente cambiar el rumbo”.

Lo primero que hay que decir es que se ha perdido una oportunidad, porque era posible utilizar estas elecciones para hacer escuchar más ampliamente la voz de quienes levantamos un programa anticapitalista y de clase. Con ese espíritu desde la CRT sostuvimos que no basta con “mover ficha”, sino que hay que “romper el tablero”. Tras la completa asimilación de Podemos e Izquierda Unida al Régimen, planteamos la necesidad de superar la lógica del “mal menor” y “ensayar otras hipótesis”. Por ello propusimos a compañeras y compañeros activistas sindicales, estudiantiles, del movimiento de mujeres y los colectivos antirracistas, y también a las compañeras y compañeros de Anticapitalistas y otras organizaciones, poner en pie un frente anticapitalista y de clase.

Esta empresa no es fácil, pero para empezar hay que volver a confiar en nuestras propias fuerzas y en nuestra voz. Una voz que este 4M podía aparecer como una alternativa –aunque por ahora fuera una posición minoritaria– frente a las trampas del “mal menor” que representa el tándem Unidas Podemos-Más Madrid-PSOE y, no lo olvidemos, puede que incluso la derecha cool de Ciudadanos. Porque UP y Más Madrid hacen algunas críticas parciales “por izquierda” al PSOE en las elecciones, pero se proponen gobernar con ellos (y lo repetimos, ¡incluso con Ciudadanos!) con tal de echar a Ayuso, mientras UP comparte el Gobierno central con los social liberales.

Uno de los principales argumentos de Anticapitalistas para sostener su posición es que no era posible “hacer valer electoralmente” una posición crítica con Unidas Podemos y Más Madrid en estas elecciones, porque esta es aún una posición minoritaria. Esto es un reconocimiento de la debilidad de las fuerzas de la izquierda a la izquierda de Podemos, lo que obviamente los incluye. Pero querer salir de esta debilidad, repitiendo el camino que ha llevado a esta, no puede nunca ser una buena idea.

¿Por qué decimos esto? Porque si hay que explicar la debilidad de la izquierda a la izquierda de Podemos es, en primer lugar, porque la mayor parte de esta izquierda, empezando por Anticapitalistas, puso todas sus fuerzas en construir Podemos, del que siguieron siendo parte incluso cuando ya habían pasado varios años gobernando grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Zaragoza. Si la salida de Podemos ha dejado a Anticapitalistas como una corriente sin una gran fuerza militante, la vía para buscar una recomposición difícilmente pueda encontrarse en volver a repetir los errores del pasado. En este caso, reiterando el apoyo a la lógica “mal menorista”.

Evidentemente muchas de las críticas que Anticapitalistas hace a UP y a Más Madrid son correctas y las compartimos, pero ¿cómo se puede considerar “coherente” con esas críticas votar a dos partidos que van a darle el gobierno a Gabilondo, es decir al mismo PSOE social-liberal que envía la policía a reprimir las manifestaciones en Madrid? Es hora de decirlo claro: no se puede “enfrentar a la derecha” de la mano del PSOE. Porque, ¿acaso el voto a Unidas Podemos y a Más Madrid significa algo diferente que apostar por un gobierno del PSOE en Madrid? Como escribe nuestra compañera Lucía Nistal en una columna en Izquierda Diario, “el 4M en Madrid no voy a votar a aquellos que nos reprimen… ni a quienes se proponen seguir gobernando con los que nos reprimen”.

Lamentablemente, el malmenorismo es una enfermedad que hace tiempo se ha inoculado en la izquierda que se reclama rupturista. En nombre del realismo, la debilidad o el diálogo con “la gente”, o una combinación de todas ellas, la lógica del “mal menor” se ha transformado en el vehículo por el cual una parte de la “extrema izquierda” que se reivindica anticapitalista y revolucionaria se ha vuelto un apéndice del neorreformismo y, transitivamente, del social liberalismo.

Obviamente es importante dialogar con el sentimiento de rechazo contra Ayuso y con el miedo que se genera frente al posible ingreso de la extrema derecha al Gobierno de la Comunidad. Pero hay que ser serios: ni un posible gobierno PP-VOX en la Comunidad son la encarnación del fascismo -sino deberíamos decir que en Andalucía gobierna “el fascismo”, lo cual es una tontería que no resiste el menor análisis-, ni Pablo Iglesias invistiendo a Gabilondo representa el espíritu del “No Pasarán”. Son dos variantes, una populista de derecha-conservadora y otra social-liberal con más o menos rostro progresista, del mismo Régimen del 78. Una variante del viejo bipartidismo, ahora con “fusibles” de nuevos partidos por derecha y por izquierda, para conservar lo esencial del mismo.

Ahora, imaginemos que UP llamara a defender un programa mínimamente independiente de los partidos capitalistas, contra los ricos, en defensa de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. En un caso así, aunque su perspectiva estratégica fuera reformista, un voto critico podría tener alguna utilidad. Pero nada más lejos de la realidad. Podemos e Izquierda Unida reniegan abiertamente de toda perspectiva independiente del Régimen. Como ya hemos escrito antes, llegar al Gobierno sin enfrentar al régimen capitalista mediante la organización y la lucha de la clase trabajadora -como sujeto hegemónico en la alianza con el conjunto de los sectores oprimidos-, siempre han sido la vía más rápida a caer víctimas de una de las principales formas de supervivencia del capitalismo: la asimilación de los desafíos que vienen “desde abajo” con la constitución de “gobiernos progresistas” que terminan abriendo el camino a la derecha o la extrema derecha. En este sentido, el “ministerialismo” de Podemos e IU, integrándose al Gobierno social liberal, no ha sido más que el final del camino. Llamar a votarlos el 4M significa llamar a confiar -otra vez- en que Pablo Iglesias puede ser una “alternativa”, generando renovadas ilusiones en quien ha sido el principal responsable de haber ayudado a la “recomposición” del PSOE desde la izquierda.

Es posible que las compañeras y compañeros de Anticapitalistas compartan buena parte de esta crítica. Quizá por ello, a pesar su posición de voto el 4M, sostienen que hace falta construir una “izquierda alternativa”. “Sabemos que hoy día nuestra posición no es la mayoritaria. También que esa izquierda no tiene hoy día capacidad de hacer valer esa posición electoralmente. Desde Anticapitalistas trabajaremos por abrir esa vía para los próximos años”, dicen en su comunicado. El problema es que planteado de este modo la alternativa se piensa sólo desde un ángulo electoral, para el que encima “no hay fuerzas”. Desde nuestro punto de vista, la dimensión electoral tiene que estar subordinada a construir una alternativa política y programática que tenga su centro de gravedad en la lucha de clases. Y es necesario comenzar a construirla ahora mismo, no dentro de “los próximos años”.

En las próximos días y semanas Anticapitalistas llama a “asambleas abiertas” para debatir “Ante la crisis social y política, ¿cómo construimos una izquierda alternativa?”. Las mismas lamentablemente no son abiertas a otras organizaciones y militantes. Pero si la disposición a debatir es sincera, entonces no hay tiempo que perder para generar los marcos para un debate amplio entre quienes apostamos por una recomposición de una izquierda anticapitalista y revolucionaria para la lucha de clases. Nada impide comenzar a formar desde ahora un polo anticapitalista para levantar un programa de independencia de clase ante la crisis que atravesamos. Avancemos.






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