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BARCELONA
Muere un joven en una comisaría de los Mossos d’Esquadra... otra vez

Este domingo fallecía un hombre en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Ciutat Vella. La misma de los agentes implicados en la muerte de Juan Andrés Benítez en 2013 ¿Casualidad o uso de la represión como práctica habitual?

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Octubre de 2013. Juan Andrés Benítez muere tras recibir puñetazos, patadas y porrazos durante varios minutos en plena calle por parte de agentes de los Mossos d’Esquadra. Un vídeo graba íntegramente la escena y es presentado como prueba durante el juicio, pese a los intentos de la policía de eliminar pruebas.

Sin embargo, los seis mossos de la comisaría de Ciutat Vella de Barcelona imputados por el caso de Benítez son declarados culpables de los delitos de Homicidio imprudente y contra la integridad moral. Logran evitar así la pena de prisión.

20 de enero de 2019, ayer. Otra persona muere en las dependencias de los Mossos d’Esquadra de Ciutat Vella. Misma comisaría. Un joven sirio de 18 años fallece tras ser detenido por supuesto delito de robo y ser trasladado a la comisaría de Ciutat Vella.

Tras conducirlo en un primer momento al centro sanitario Pere Camps y según informa el diario La Vanguardia: “Los mossos decidieron entonces que el detenido hiciera la espera en la sala de identificación de la comisaría de Ciutat Vella (…) El joven fue trasladado a su interior con las esposas puestas, mientras una agente se acercaba periódicamente para mirar cómo se encontraba. La agente descubrió que el joven estaba tirado en el suelo con una herida en la cabeza y sin conocimiento”.

Posteriormente y también según informaba La Vanguardia, “El grupo de homicidios de los mossos de Barcelona se ha hecho cargo de la investigación. En las próximas horas se le practicará la autopsia al joven para determinar las causas exactas del fallecimiento, aunque, según el relato captado por las diferentes cámaras de seguridad de la comisaría, la muerte sería ajena a la detención policial”.

Sin embargo, pese a las declaraciones que desvinculan el fallecimiento del joven sirio a la actuación policial, este caso, sin duda, arroja nuevamente interrogantes sobre el accionar habitual del cuerpo de los Mossos d’Esquadra.

Al caso arriba mencionado sobre la muerte de Juan Andrés Benítez, hay que sumarle también la paliza que tres agentes de la misma comisaria de Ciutat Vella le propinaron en 2013 al periodista Bertran Cazorla tras arrestarlo previamente.

También en 2013 se encontró muerto en dependencias policiales a un hombre que había sido detenido y trasladado a la comisaría de Les Corts de los Mossos d’Esquadra. El caso de Esther Quintana, la mujer que perdió un ojo durante la huelga del 14 de noviembre de 2012 es también uno de los ejemplos más evidentes del abuso de poder con el que actúa el cuerpo de los Mossos d’Esquadra.

Todo ello, sin olvidar la brutal represión con la que ha actuado el cuerpo de los Mossos d’Esquadra en movilizaciones recientes como es el caso de la represión contra el movimiento estudiantil que protestaba por el Plan Bolonia o el desalojo de la plaza Catalunya durante el 15M, por poner solo los ejemplos más flagrantes de la brutalidad represiva.

No en vano, el cuerpo de los Mossos d’Esquadra tiene un gran número de denuncias en Europa por torturas, abuso de fuerza y actitudes racistas. Así como también denuncias por agresiones sexuales y humillaciones a mujeres en sus detenciones y en otros contextos. Como el caso de una mujer de Lleida que en 2014 denunció a un agente por agredirla sexualmente en el colegio de su hijo.

No hay que olvidar tampoco que el cuerpo policial de los Mossos d’Esquadra, el mismo que fue elevado a categoría de “ejemplar” en una campaña mediática tras los atentados del 17A en Barcelona y Cambrils y durante los meses de mayor agudización de la crisis catalana, también estuvo bajo las órdenes del mando policial que desplegó la operación Copérnico para impedir el referéndum, cerrando más de 200 colegios en los que se debía votar durante el 1-O.

Hoy se hace un poco más evidente que los Mossos d’Esquadra siempre actúan como lo que son, el brazo armado del poder establecido. Los que siempre defienden los privilegios de los ricos ante la indignación de los más pobres o los que luchan por un futuro mejor.

 
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